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El Mundial Rusia 2018 para LN+ (un resumen)



Salidas para diferentes programas, móviles, zonas mixtas, copetes. La increíble experiencia durante un mes en Rusia y parte del trabajo para LN+ (el canal del diario LA NACION), en un compilado preparado por Andrés Rocca, el camarógrafo que acompañó al equipo periodístico en Moscú, Nizhny Novgorod, San Petersburgo, Kazán y Bronnitsy.

El spot de Más Mundial (LN+)


La última función de un crack elegante


MOSCU.- Andrés Iniesta mira una de las pantallas del Olímpico de Luzhnikí, de espalda al arco donde España se juega su futuro. Lionel Messi se retira cabizbajo, en silencio. Cristiano Ronaldo ve pasar su oportunidad tras dos semanas en las que había puesto a Rusia bajo amenaza. "La caída de los dioses", titula el diario italiano La Repubblica. "Bajones de oro", ironiza el deportivo Marca. En un fin de semana de sacudones en el Mundial , la caída de España en manos de Rusia fue la estocada final. Y la confirmación del adiós al mago de Fuentealbilla. "Todo tiene un principio y un final, no es la despedida soñada, pero el fútbol y la vida tienen estas cosas", dijo Iniesta minutos después de una eliminación anticipada.

"Es Woody Allen jugando al fútbol", escribió alguna vez Jorge Valdano sobre Ricardo Bochini. Un cuerpo insuficiente para cualquier cosa, una cara adecuada para el fracaso, un talento punzante, veloz, inmenso. Una descripción que podría vestir de pies a cabeza al español. Un mediocampista de toque y visión periférica. Un todocampista con chasis de otra época, pero con cerebro para el fútbol moderno.

Los penales ante Rusia marcaron el cierre de su carrera en la selección. Se marcha con 131 encuentros y 13 goles. El más importante, el que le dio a España su primer título del mundo el 11 de julio 2010, en Johannesburgo. Junto a Iniesta es posible que también se haya despedido Gerard Piqué , otro referente. El defensor de Barcelona anunció en 2016 que este sería su último torneo, pero ayer dejó el estadio sin hacer declaraciones. El punto final lo había confirmado tras un duelo ante Albania en el que la selección utilizó un uniforme blanco que en las mangas de la camiseta llevaba un ribete amarillo y rojo, los colores de la bandera española. Pero Piqué se recortó las mangas largas de su uniforme, y quedó inmerso en una polémica que lo empujó a marcar una fecha de vencimiento.

Al igual que Javier Mascherano , que el sábado aprovechó los micrófonos para confirmar el adiós, quien habló con la prensa fue Iniesta. Lo hizo con las manos en el bolsillo, los ojos llorosos y la voz quebrada. "A veces las cosas no son como uno sueña o imagina. Las circunstancias han marcado que sean así. La vida sigue. Ojalá en un futuro cercano se cambien estas situaciones decepcionantes que vivimos en el último Mundial, Eurocopa y Mundial. Yo creo que gente y jugadores hay para volver a encontrar el camino y ojalá sea así", señaló. Eso sí, evitó profundizar sobre los motivos que llevaron a Fernando Hierro a colocarlo como suplente, una imagen casi inédita en su trayectoria en el combinado nacional. "Claro que lo que uno quiere es jugar. Pero el entrenador siempre piensa lo mejor para el equipo. Las decisiones las tiene que tomar él, más allá de que uno las comparta o no", dijo. Justo en un partido clave, Hierro prefirió que Iniesta no sea titular por primera vez en todo el Mundial. Su ingreso no logró torcer el rumbo del empate 1-1 ante los dueños de casa.

A los 34 años, su carrera en la selección cierra el círculo perfecto. Hace 12 años, un 27 de mayo de 2006, debutó en un amistoso ante Rusia (0-0). El rival que ayer logró encontrar el antídoto para bloquear a una España que se fue diluyendo en un sinfín de pases intrascendentes.

Los últimos tiempos de la Roja se mueven entre lo que es y lo que supo ser. La revolución que produjo entre 2008 y 2012, en coincidencia con los tiempos de Pep Guardiola en Barcelona, no tuvo la confirmación en las grandes citas posteriores. Más allá del juego que plasmó en eliminatorias y amistosos (el 6-1 en el Wanda Metropolitano ante Argentina es una muestra de su poderío), algo de aquella España se quedó en una noche de Kiev. El Mundial de Brasil (primera rueda), la Eurocopa 2016 (octavos de final) y el Mundial de Rusia (octavos) forman una seguidilla de traspiés a la que en la península todavía intentan encontrarle una explicación. Como si España hubiese viajado en el tiempo para retroceder una década. Los problemas en la antesala del certamen, con la salida de Julen Lopetegui a solo dos días del debut, y el posterior andar irregular en Rusia pueden ser parte de la respuesta.

La de Iniesta es una larga despedida. Lo sintió así en sus últimos meses en Barcelona, donde fue ovacionado en casi todos los estadios del país, y lo vivió tanto en el complejo de Las Rozas como en Krasnodar, el hasta ayer búnker español en suelo ruso. Ya con la mirada puesta en el Vissel Kobe japonés, en las próximas semanas empezará a perderse en oriente.

El fin de semana de las sorpresas puede significar el final del duopolio Messi-Cristiano, tras diez años de alternancia. Pero también la despedida de otros nombres que marcaron el fútbol mundial. Mientras Leo guardó silencio sobre su posible final y el portugués simplemente sonrió ante la pregunta sobre su futuro en Portugal, el único que no esquivó la consulta fue Iniesta. Desde las redes sociales, la FIFA lo despidió a lo grande: "Único, eterno, leyenda". La misma entidad que sabe que la deuda del Balón de Oro 2010 siempre quedará latente.

En una Moscú que vive horas de felicidad futbolística, con festejos hasta la madrugada y los bigotes del entrenador Stanislav Cherchesov como el cotillón de moda tanto en las calles como en la televisión, queda la imagen de un Iniesta negándose a mirar el tiro de Aspas para el último penal español. Como si hubiese preferido no enfrentarse a la realidad, al menos por unos segundos.

Si la Argentina encontró en Francia el fin de ciclo para el grupo de las tres finales, Rusia puso de rodillas a la generación dorada española. El lejano Qatar ya tendrá otras caras en sus marquesinas. Todo indica que será el turno de los Neymar, los Mbappé. No solo queda flotando la sensación del cierre de algunos ciclos producto de la combinación de la edad y los resultados adversos, sino que la idea va más allá: el fin de una era.

La selección argentina ya no es tan buena como nos gusta creer


KAZAN.-  "Lo que viene es esto. Es esta realidad. Tenemos todavía un Messi, pero lo que viene son buenos jugadores y punto; y si no estamos preparados vamos a estar en problemas". La sentencia retumbó hace casi dos años en la zona mixta del estadio Mané Garrincha, de Río de Janeiro. Julio Olarticoechea intentaba explicar la eliminación en la primera rueda de los Juegos Olímpicos y lanzaba una advertencia hacia el futuro: la selección ya no es tan buena como nos gusta creer. Y con el adiós consumado de parte de la generación de las tres finales tras la eliminación en octavos de final del Mundial de Rusia , cualquier plan a futuro tendrá que apoyarse en un equipo y no en individualidades. Javier Mascherano y Lucas Biglia ya dieron un paso al costado, Sergio Agüero avisó que espera otra citación, y se esperan las decisiones de Ángel Di María, Gonzalo Higuaín y Lionel Messi .

"El fútbol argentino se seca de talentos", tituló el diario El País hace apenas dos meses. El repaso nombre por nombre de la lista de Jorge Sampaoli daba una conclusión alarmante: alto promedio de edad, poco recambio y una grieta marcada en los jugadores de elite que estaban cerca de la retirada y un grupo de futbolistas más jóvenes que todavía están a mitad de camino en la evolución. Sin Messi (llegaría a Qatar con 35 años) y con campo minado a nivel juveniles, en la transición solo aparecen nombres como los de Paulo Dybala, Mauro Icardi, Giovani Lo Celso, Lautaro Martínez o Cristian Pavón. De la experiencia rusa surge una confirmación: Nicolás Tagliafico. Aunque hay una deuda que solo podrá ser salvada por apariciones milagrosas: no hay arqueros, defensores (la excepción es Nicolás Otamendi) ni mediocampistas defensivos que sean figuras en los principales equipos europeos.

El nuevo trabajo en las juveniles, con Pablo Aimar y Diego Placente a la cabeza, aparece como la punta de una reconstrucción que llevará su tiempo. Para entender la evolución: el equipo que cayó ayer ante Francia contó con campeones del mundo Sub 20 de 2005 y 2007.

En el juego del armado de un plantel para el futuro inmediato surgen futbolistas como Germán Pezzella (capitán de Fiorentina), Ramiro Funes Mori (pasó a Villarreal), Gerónimo Rulli (perdió el puesto en Real Sociedad, pero podría salir en busca de continuidad), Matías Kranevitter (Zenit de Rusia), Santiago Ascacibar (Stuttgart), Ángel Correa (Atlético de Madrid), Joaquín Correa (Sevilla), Fabricio Bustos (Independiente), Leandro Paredes (Zenit de Rusia), Maximiliano Meza (Independiente) o Guido Pizarro (Tigres de México), por citar algunos de los que cuentan con posibilidades y que podrían llegar por edad a la próxima Copa del Mundo. El proceso será de cuatro años y medio, ya que el torneo se disputará en diciembre. Y tendrá a la Copa América de Brasil 2019 como la primera cita de peso.

La nueva selección, con o sin Messi, llevará la marca de un cambio de paradigma. Una refundación que tendrá que mirar hacia atrás y ver cómo la apuesta por un salvador no logró tapar los problemas estructurales. Los Messi, Agüero, Mascherano, Di María o Higuaín quedaron marcados por las finales perdidas y por la falta de títulos, pero mantuvieron a la selección en lo más alto del fútbol internacional aun con los inconvenientes de fondo a cuesta. Francia y Mbappé fueron tan solo un baño de realidad. El golpe para el adiós generacional. Aunque Agüero , a tono con Olarticoechea, ya haya dejado un recado hace casi dos años: "Cuando no estemos más se va a notar, nos van a extrañar".

Publicado el 1 de julio de 2018 en LA NACION

Argentina-Francia: el punto final para una generación


KAZAN.- La ilusión se quebró a los 68 minutos. Fue la enésima pelota filtrada para Kylian Mbappé. Una daga entre los centrales argentinos que funcionó en los primeros minutos del primer tiempo y que se potenció cuando Francia fue a buscar el partido tras estar en desventaja. Para la selección, la visita a Kazán fue un golpe de realidad y la consumación de una eliminación que se había visto de cerca hace cuatro días. La Argentina no pudo sostener el ritmo del rival, cayó 4-3 y se despidió del Mundial Rusia 2018 . Así, firmó la peor perfomance del seleccionado desde la eliminación en la primera rueda de Corea/Japón 2002. Un golpe que tendrá efecto inmediato: es el adiós para la generación de las tres finales. Una despedida que podría incluir a Lionel Messi.

Tras empezar abajo por un golpe de penal de Antoine Griezmann , el conjunto de Jorge Sampaoli se recuperó en el marcador con el golazo de Angel Dí María (clave para cerrar la primera mitad) y un rebote de Gabriel Mercado . La reacción parecía convertirse en un golpe anímico favorable ante una Francia aturdida, pero nada de eso sucedió. Los galos insistieron con Mbappé entre los centrales argentinos, con el desborde y la generación de espacios. Todo a un ritmo más rápido, todo con mayor facilidad. Lo que a la Argentina le costaba dos minutos, Francia lo hacía en segundos. Benjamin Pavard anotó un golazo y Mbappé liquidó el partido. El joven francés se aprovechó de los espacios, pero también de un Franco Armani que se mostró vulnerable. El tanto de Sergio Agüero en el minuto 93 solamente sirvió para decorar el resultado.

Javier Mascherano ya anunció su final, pero no será el único que dejará de vestir la camiseta albiceleste. La incógnita se posa sobre el futuro de Messi. A los 31 años, y tras cuatro mundiales, Rusia parecía la última oportunidad para el rosarino. El lugar para conquistar el único título que falta en sus vitrinas. Agüero, Marcos Rojo y Angel Di María aparecen en la lista de los que darían un paso al costado. Los subcampeones del mundo quedarán marcados por las frustraciones en el último aliento. Es la despedida para una generación de grandes logros individuales que no pudo trasladar esos éxitos a la selección.

El camino en Rusia tuvo más sinsabores que alegrías. El gol de Rojo ante Nigeria y la consecuente clasificación a octavos parece un oasis en un desierto que incluye el empate con Islandia en el debut, la dura caída frente a Croacia y este golpe final frente a Francia. En el medio, se puso en duda el futuro de Sampaoli, se vivieron momentos incómodos con audios y filtraciones y quedó flotando en el aire la idea de una autogestión a mitad de camino. Qué hará el DT y qué decidirá la AFA (el casildense llegó de la mano de Claudio "Chiqui" Tapia ) son por ahora preguntas sin respuestas. Tras cuatro años de golpes de timón en la dirigencia y cambios de entrenadores, el camino a Qatar 2022 necesitará de un proyecto firme. Francia desnudó falencias y le puso punto a final a una generación de elite, pero también la idea de que no todo pasa por encomendarse a los milagros futbolísticos.

Publicado el 30 de junio de 2018 en LA NACION

Una marea argentina que llega a Kazan sobre la hora


KAZAN.- Una inmensa luna naranja que sale justo por uno de los costados del imponente Grand Hotel Kazán cautiva a los cientos de transeúntes que caminan por la peatonal Bauman, el centro de las principales actividades culturales y gastronómicas de la ciudad. Mientras, en el oeste, el sol se esconde por detrás de la mezquita Qol Särif y se forma un recorte perfecto entre el horizonte y sus torres. De un lado, quienes visten camisetas azules cantan el tradicional "¡allez les Bleus!". Del otro, aparecen cientos de hinchas albicelestes saltando al ritmo de El Pepo. El hit del Mundial (la canción que menciona a Messi y Maradona) es también el preferido de los rusos. La peatonal es una calle de extremos.

Lo que hasta ayer parecía mayoría francesa, hoy cambiará de bando. Los galos sabían que podían llegar a Kazán como primeros de su zona, por lo que sus hinchas tenían apuntada la capital tártara en su diario de viaje. Pero la invasión argentina será sobre la hora. No tan grande en número como en los partidos anteriores, pero invasión al fin. Sin aviones disponibles, miles de fanáticos decidieron llegar por tren o auto. Recién ayer por la tarde se conoció que la organización agregó una formación para la medianoche, un gesto que fue bien recibido por los argentinos autoconvocados en las estaciones de Moscú.

Quienes se animaron a viajar en auto cuentan que no fue la mejor experiencia. Tras un primer tramo con rutas en buen estado, después tuvieron que enfrentar caminos mal asfaltados, algunos sectores con piedras y falta de señalización y luces. Una invasión de insectos durante la madrugada le sumó un grado aún más peligroso a la aventura sobre ruedas.

Sin el movimiento incesante de camisetas argentinas como sucedió en Moscú, ni el banderazo de San Petersburgo, Kazán tomará temperatura a último momento. Y no solo la ciudad se prepara eso. Francia, también. "¿Cómo trabajan para controlar todo lo extradeportivo, las palabras de los jugadores argentinos y el apoyo de su público?", le preguntaron ayer a Didier Deschamps, en la conferencia de prensa que dio en una de la salas del Kazán Arena. "Pocos jugadores del equipo entienden español, así que está perfecto", respondió, entre risas. Y añadió: "Todo la cuestión extrafutbolística está en la mentalidad argentina. Tienen este temperamento, como todos los equipos sudamericanos. El apoyo popular importante los ayudará y les dará energía".

Una invasión en cuentagotas


Una mezquita a metros de una catedral y un mural de Cristiano Ronaldo, con el provocador "yo hice cuatro goles, ¿podrás superarme, Leo?", que le da la bienvenida a Lionel Messi. Motivo suficiente para que el gobierno local decidiera pintar un mural con la cara del capitán argentino, en una muestra más de la convivencia pacífica en esta ciudad. La obra, que se encuentra a metros del hotel donde se hospeda la selección, se terminó recién ayer, mientras Jorge Sampaoli daba la conferencia en el estadio.

En las calles de la ciudad aparecen historias de miles de hinchas que tuvieron que hacer malabares para viajar y conseguir entradas. Al trueque con croatas -quienes suponían que iban a estar acá- se sumó el negocio que hicieron varios mexicanos que estaban de paso por Kazán y tenían tickets para el partido de mañana. Los valores de reventa que se manejaban el jueves se fueron alterando en los principales sitios digitales: el piso llegó a los 500 dólares (una rebaja del cincuenta por ciento que se explica en que la FIFA puso en venta varias entradas oficiales), pero el techo dio un salto importante y se conseguían boletos VIP & Hospitality a 11.300 dólares (331 mil pesos).

Consultados por LA NACION, algunos hinchas dieron detalles de cómo lograron llegar a Kazán. Elías cuenta que preparó el viaje desde el martes y que pudo llegar con tiempo gracias a una camioneta que fue subiendo argentinos en el camino que hizo desde San Petersburgo. Maximiliano, por su parte, se tomó uno de los trenes gratis que ofrecen los organizadores. Tuvo mejor suerte que aquellos que aguardaron noticias sobre las formaciones hasta último momento. Gustavo, por su parte, salió en auto junto a tres amigos desde Moscú ayer por la mañana, y por la tarde el GPS le devolvía el peor panorama: avisaba que todavía restaban nueve horas de viaje.

Hay grupos que decidieron venir ni bien terminó el partido ante Nigeria y otros que hasta última hora no sabían cómo llegar. Por eso, las calles de Kazán estuvieron lejos de devolver la imagen de lo que sucedió antes de Islandia (Moscú) o Nigeria (San Petersburgo), y sí algo similar a la previa de Croacia (Niznhy Nóvgorod). Todo resultó un poco más moderado, al menos en la antesala. El colapso llegará en el mediodía ruso, apenas cinco horas antes del duelo ante Francia.

En auto (de 14 a 20 horas de viaje), tren (quienes tuvieron suerte), avión (solo un puñado de hinchas) o micro. Durmiendo en el camino para recuperar energía, pagando un taxi (1.200 dólares la ida) o contratando los micros privados que aparecieron en Moscú a tono con la alta demanda. La complejidad del viaje a Kazán tendrá impacto en la cantidad de público argentino, pero no logró frenar ni la pasión y el ingenio de los 20 mil hinchas que se esperan en la ciudad de la religiones y la diversidad étnica. En la joya tártara que aguarda pacientemente por otra función de la joya rosarina.

Un obrero del fútbol que sueña goles antes de convertirlos


SAN PETERSBURGO.- El hombre de la rabona ante Bosnia, el del gol de rodilla contra Nigeria versión 2014 y el autor del tanto agónico que sacudió ayer al Zenit Arena. Cuando todo iba camino al peor cimbronazo futbolístico de los últimos tiempos. Cuando el silencio aturdía en un estadio que era una caja de resonancia. Cuando se olía fin de ciclo y el partido era una ironía macabra para la generación de las tres finales. Cuando todo parecía perdido, Marcos Rojo cambió la historia.

"Estamos más fuertes que nunca", lanzó todavía en la cancha. "Ahora empieza otra copa", añadió. En el vestuario se tomó su tiempo para publicar un mensaje en las redes sociales: "Si estamos todos unidos, a este grupo no le entra una bala". El héroe de la noche blanca en San Petersburgo sabe de qué habla. Elegido por Jorge Sampaoli para el debut frente a Islandia, perdió su puesto para el encuentro con Croacia, pero fue uno de los históricos que regresaron en un partido de tensión propia de una final. La Argentina tenía que ganar para avanzar a octavos, etapa en la que ya esperaba Francia. El empate no le servía, y tenía sabor a derrota.

Pero Rojo conectó un centro lanzado por Gabriel Mercado desde la derecha y le cambió el rumbo a un guion que parecía decidido a tener su punto final. El festejo quedará como la imagen simbólica del partido: el Nº 16 cargó a su espalda a Lionel Messi, que se lanzó desesperado sobre Rojo al ver el golazo. Tras el pitazo final, Marcos se abrazó con sus compañeros en el centro del campo y se tomó su tiempo para ir a una de las plateas y juntarse con su familia y un grupo de hinchas. La retribución perfecta al cariño y el apoyo que recibió de los suyos en los momentos más difíciles. "¡Esto recién empieza!", avisó antes de volver a Bronnitsy, en un vuelo con espíritu amateur: pizza en mano, musicalizó el regreso con temas de La Nueva Luna.

Tras la lesión de abril del año pasado en la rodilla izquierda, llegar a Rusia fue el único objetivo que se impuso el defensor de Manchester United. Los números de la última temporada son contundentes: nueve partidos por Premier League y tres por copas (Champions, FA y Copa de la Liga). En total, 12 encuentros y 912 minutos protagonizados en un año. Nadie jugó menos que él entre los 23 futbolistas que integran el plantel. Sin mucho rodaje, Rojo se recuperó y terminó convenciendo a Sampaoli con actuaciones que fueron de menor a mayor y con un buen trabajo en los entrenamientos, tanto en Ezeiza como en Barcelona y en Bronnitsy. "No jugué mucho pero sabía que mi posibilidad estaba en la gira por Manchester", dijo antes de llegar al búnker argentino en suelo ruso, cuando empezó a ganarle el lugar a Federico Fazio hasta revertir la tendencia y convencer a Sampaoli. El casildense lo esperó hasta último momento, y él le respondió en las prácticas, más allá del flojo desempeño ante España.

La evolución tuvo su pico con la citación para el choque con Islandia, pero su flojo desempeño y las dudas de la última línea terminaron relegándolo y privándolo del segundo partido. A San Petersburgo llegó con el apoyo del grupo y la necesidad del entrenador de confiar en jugadores de experiencia. A los 28 años, el platense pertenece a la lista de argentinos que jugaron las finales del Mundial Brasil 2014, la Copa América 2015 y la Copa América del Centenario 2016 -en la última fue expulsado, algo que aún lamenta pues cree que con once hombres se podía vencer a Chile-.

Firme frente a rivales difíciles de controlar por su físico y autor del gol que puso en carrera otra vez al seleccionado, Rojo fue la figura de un triunfo que tuvo mucho de desahogo. "Les dije a Éver [Banega] y Ota [Nicolás Otamendi] que iba a hacer un gol", reveló. Por eso las risas del final, los abrazos, los gestos de complicidad. Y el recuerdo, ya minimizado, de una mano en los minutos finales que necesitó del VAR para que regresara el alma al cuerpo de los 35.000 argentinos que fueron testigos de la noche en la que Rojo definió de derecha y con el olfato y la precisión de un delantero.

¿Qué hacía ahí? No aceptó entregarse. No podía ver cómo se escapaba otro partido decisivo. No aceptaba que esta generación no tuviera una despedida acorde con sus galones. El esfuerzo que realizó para llegar hasta Rusia no podía no tener su premio.

Argentina-Nigeria: el partido del "cuando todo"


SAN PETERSBURGO.- Cuando todo iba camino al peor cimbronazo futbolístico de los últimos tiempos. Cuando el silencio aturdía en un estadio que es una caja de resonancia. Cuando se olía fin de ciclo y el partido era una ironía macabra para la generación de las tres finales. Cuando todo parecía perdido, Marcos Rojo cambió la historia. En un partido en el que el equipo recuperó algo de aquella personalidad tan buscada, la selección argentina venció por 2-1 a Nigeria y se clasificó a los octavos de final del Mundial Rusia 2018 . Lionel Messi abrió la cuenta, pero después Javier Mascherano cometió una falta que derivó en penal para los africanos y ahí el pase a la siguiente etapa se puso en riesgo. Pero sobre el final, Rojo sentenció el encuentro disputado en el Zenit Arena. Un escenario que quedará en la memoria colectiva. El equipo que estaba contra las cuerdas y al borde del KO metió su golpe de gracia y le grita al mundo que sigue en pie. En la próxima etapa enfrentará a Francia, en Kazán, el sábado a las 11 horas.

Era el partido de la ironía, en el que Mascherano, imagen de esta generación, quedaba marcado. En el que Messi volvía a anotar, pero que no alcanzaba. En el que Higuaín fallaba una excelente oportunidad a falta de diez minutos. El abrazo final deja atrás cualquiera de esas fotos. Y vuelve a poner a la selección en carrera, tras sentirse afuera. Después de un fin de semana en el que los audios y los videos virales sacudieron la concentración en Bronnitsy, y en donde se puso en duda la continuidad de Jorge Sampaoli (el más silbado hoy), la Argentina toma aire y sonríe por primera vez en su estadía rusa.

os históricos dieron la cara, pero también hubo brisas de aire fresco como las de Franco Armani y Cristian Pavón , que se mostraron a la altura de las circunstancias. En el cotejo más duro desde lo anímico y futbolístico de los últimos tiempos (el abismo que se vislumbró en Ecuador se encuentra en esa lista), todos hicieron pie. Y Messi, una vez más, demostró de qué madera está hecho. Sus puños en alto y los aplausos ante los hinchas dan muestra de que va por más. Su rica carrera futbolística no podía terminar en la noche blanca de San Petersburgo. Se merecía otro capítulo. Y el sábado lo tendrá.

Francia espera por una Argentina que esta vez mostró la solidez que no había tenido ante Croacia, la confianza que le había faltado frente a Islandia y algo de ese corazón de otros tiempos. "Hay que demostrar que somos los subcampeones del mundo", había señalado Mascherano. Y así jugó ante Nigeria, sin importarle lo que sucedía en Islandia-Croacia, sin mirar de reojo la combinación de resultados. La Argentina plantó bandera y mostró convencimiento.

Para los próximos días quedará revisar todo lo que giró alrededor del seleccionado y lo que se habló en la última semana. Será tiempo, también, de estudiar a un rival que llega con el cartel de favorito y que muestra calidad en ataque y juventud. Del lado argentino estará la experiencia y la confianza en alza tras una victoria que cambia el humor general. "Quedan cinco finales", dijo Sampaoli, ayer. Después de superar semejante situación crítica, ya sabe que puede tachar una.

Publicado el 26 de junio de 2018 en LA NACION

Fan ID: el modelo de Rusia 2018 es una alternativa para el fútbol argentino


SAN PETERSBURGO.- Si Tribuna Segura es el programa para controlar a los hinchas a metros de los estadios de nuestro país, el modelo del Fan ID podría ser la alternativa para que no todo quede en manos del Ministerio de Seguridad y el control se pueda aplicar ya dentro de los clubes, después de los cordones policiales. El sistema ruso aparece en un proyecto del gobierno que ya cuenta con el apoyo de algunos clubes, pero que requiere de un acuerdo de todo el fútbol argentino para poder llevarse a la práctica. El Fan ID es un identificador que es otorgado por el gobierno ruso, tras un cruce de datos y antecedentes, y que funciona como visa para todos los hinchas que asisten a los partidos de la Copa del Mundo. Un documento que se aplica por primera vez en la historia de los mundiales y que excede el control de la FIFA. La idea de llevarlo a la Argentina surgió en los últimos meses y cobró fuerza dentro de la identificación de 24 argentinos que protagonizaron "el peor incidente del Mundial".

Ayer, el Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo de Patricia Bullrich , identificó a los violentos que protagonizaron el "peor incidente", según las autoridades rusas. Se trata de barras identificados con Huracán, San Lorenzo, Unión de Santa Fe y Deportivo Español, entre otros clubes. El hecho ocurrió el jueves pasado, previo al partido que disputaron la Argentina y Croacia, en Nizhny Nóvgorod. Luego del enfrentamiento, el equipo del Ministerio de Seguridad comenzó a trabajar en la identificación de todos los involucrados. Al ocurrir afuera del estadio, no hubo actuación por parte de la FIFA ni se filtraron videos de otros hinchas o de cámaras de TV como sí sucedió con el ataque de un grupo de argentinos a un croata en una de las bocas de acceso.

Tras el cruce entre los violentos, la policía rusa logró detener a dos de los involucrados, ya que fueron heridos en la batalla. Se los identificó, se les aplicó una multa por pelearse en la vía pública y se les retiró el Fan ID. Después, un entrecruzamiento de datos de la policía local con el grupo de trabajo del Ministerio de Seguridad argentino que hace base en Moscú sirvió para reconocer a los otros 22 involucrados. Este grupo era el único cercano a las barras argentinas que se encontraba en Rusia. Hubo un primer reconocimiento antes del debut argentino, después se lo controló con seguridad privada en el partido ante Islandia, en el estadio del Spartak, y esta vez se anticiparon a los controles para enfrentarse en las afueras del moderno Nizhny Nóvgorod Stadium.

"Dijimos que no queríamos violentos en el Mundial y lo cumplimos, reaccionamos rápido", dice Guillermo Madero , Director de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, ante la consulta de LA NACION. Y agrega: "Hay que destacar el muy buen comportamiento de los 34 mil hinchas argentinos que vinieron a Rusia". Hasta el momento, las actuaciones del equipo de seguridad argentino fueron por la batalla campal fuera del estadio del pasado jueves, los videos de argentinos burlándose de las mujeres rusas y los incidentes en las tribunas con los hinchas croatas. En las próximas horas podría darse a conocer la denuncia penal que un fanático croata realizó por una agresión de un hincha argentino. Agentes rusos y argentinos están trabajando en el cruce de información.

Seguridad argentina en Rusia


Un equipo del Ministerio de Seguridad y la policía argentina opera en el centro de monitoreo que montó el gobierno de la federación rusa en Moscú. Allí trabajan junto a las policías de las otros 31 países participantes de la Copa del Mundo, con dos reuniones diarias con la policía rusa -que depende del Ministerio del Interior local- y un grupo del FSB -el Servicio Federal de Seguridad, la organización sucesora de la KSB, disuelta en 1991-.

La idea de llevar el plan de acción ruso a la Argentina requiere del apoyo de los clubes argentinos. No haría la falta empadronar a la gente, sino que se podrían cruzar datos del Registro Nacional de las Personas, los organismos de seguridad y las nóminas de socios. En el Mundial, el gobierno de la federación logró tener mayor injerencia al ser impulsado por el Ministerio de Comunicación.

Noches blancas: de Dostoyevski a Messi


SAN PETERSBURGO.- Una novela sentimental de un soñador que persigue sus quimeras en medio de la soledad. La historia de un joven solitario e introvertido que se enamora en una noche blanca. Fiódor Dostoyevski y Lionel Messi no tendrán demasiados puntos en común, pero San Petersburgo sí regala un guiño en medio de un verano en el que los atardeceres se confunden con el amanecer. Esta noche (en la tarde argentina), la selección argentina buscará avanzar a octavos de final en su primer partido mundialista disputado bajo la claridad nocturna. Como Dostoyevski, Messi y compañía buscarán unir las grandes pasiones que mueven al ser humano: el amor, la ilusión y la esperanza.

"Una de las primeras noches me desperté a las 3 de la mañana y pensé que ya era hora de levantarse", comentó el inglés Delle Ali en los primeros días de concentración en la señorial San Petersburgo. "Tenemos pastillas para dormir... No, es broma, pero sí tenemos muy buenas cortinas", se divirtió el croata Mario Mandzukic. La selección balcánica tiene su búnker en Roschino, un bosque de pinos con amplias casas de maderas a una hora de la ciudad. "La primera noche no pude dormir porque me tocó al costado de la ventana y nunca oscureció, pasé esperando que oscureciera y nunca pasó, así que seguí de largo por la falta de oscuridad", comentaron en la concentración costarricense. "Es duro. Sobre todo para nosotros que no estamos acostumbrados a algo así", reveló el brasileño Thiago Silva en la conferencia de prensa previa al duelo frente a Costa Rica. La recomendación de Brasil para sus jugadores tuvo su parte digital: el cuerpo técnico prohibió el uso de iPads y los celulares para que puedan dormir. "Tampoco podemos hablar muy tarde con amigos o con la familia en Brasil", contaron los futbolistas.

Costa Rica, Inglaterra, Croacia, Arabia Saudita y Corea del Sur conviven desde hace tres semanas con prolongados ocasos rosas, madrugadas azuladas y amaneceres dorados. Las cortinas son las principales protagonistas en las concentraciones de las selecciones en la "Venecia del norte". La ciudad de los tres nombres -Petrogrado y Leningrado antecedieron a San Petersburgo-, que ahora recibe a una selección argentina que intenta aferrarse al optimismo en medio de la crisis. Ayer, se destacaron las frases de Jorge Sampaoli ("La primera de las cinco finales") y un banderazo que por primera vez logró que los jugadores del seleccionado salgan del hotel para saludar a los hinchas.

El plantel aterrizó al mediodía, luego de haberse entrenado en el centro deportivo de Bronnitsy, y al tocar suelo de su tercera sede rusa, la delegación marchó rumbo al hotel donde permanecerá hasta esta tarde. En la puerta fue recibido por unos 500 hinchas que les hicieron sentir su cariño y al ritmo de "Vení, vení, canta conmigo..." aplaudieron y demostraron que la fe sigue intacta. En otra de las noches blancas del verano ruso, todos esperan una reacción. Messi, por su parte, necesita animarse a cambiar el destino. Y el final de la novela de Dostoyevski.

Publicado el 25 de junio de 2018 en LA NACION

El Messipalooza: el pueblo ruso que se movilizó por Messi


BRONNITSY.- Hay música, puestos de comida, nenes sentados sobre mantas, un grupo de jóvenes que disfrutan de una interesante mezcla de folclore y pop ruso. Una mujer tiene la cara pintada de celeste y blanco, mientras que su amiga lleva la bandera de la federación en su rostro. Hay público teen, pero también familias, abuelas y abuelos. Se multiplican las camisetas de Barcelona y de la selección. Los niños saltan y se desesperan por alcanzar un trozo de la torta más grande que vio este pueblo en los últimos tiempos: un pastel de más de 150 kilos y de dos metros de altura simula a un Lionel Messi gigante. Pero esta vez es un Messi de chocolate, cereza y crema. El regalo que Bronnitsy le ofreció al capitán del seleccionado por su cumpleaños N° 31. Ayer, el vecindario gris y soviético se tornó albiceleste. Y todo gracias a la figura del rosarino.

En un parque frente al lago Belskoe, y a metros del búnker argentino, el ayuntamiento del pueblo organizó un festival en el que participaron grupos musicales, solistas y bailarines. Las familias se acercaron a rendirle tributo a Leo, y el escudo del lugar se tiñó de celeste blanco. Sin presencia del plantel nacional -solo se divisaron algunos dirigentes y parte del equipo de prensa-, el huésped más famoso tuvo su merecido homenaje. Un "Messipalooza".

Hubo cuenta regresiva, se cantó el feliz cumpleaños y todos se llevaron un pedazo de la base de la torta, que simulaba el césped de una cancha. "La hospitalidad rusa quiere seguir siendo parte del día a día de la selección argentina, esperamos que le ganen a Nigeria y sigan acá. Esto es para Messi y para su selección", fue el mensaje que lanzaron desde el escenario. El festival, en una playa frente al lago y a espaldas de la catedral, reunió a más de mil personas y tuvo la presencia del gobierno local. Fue anunciado mediante carteles durante el sábado y ayer tuvo una convocatoria que sorprendió hasta a los organizadores. Todos movilizados por Messi y su cumpleaños.

"Hicimos una gran preparación. En cuanto supimos que llegaba la selección a Bronnitsy y que coincidía con la celebración de Leo nos alegramos mucho. Fue una buena oportunidad para mejorar nuestra ciudad y hacerla conocida por todo el mundo gracias al Mundial. Quisimos hacer una fiesta para el pueblo, para los jugadores, porque sabemos que se les viene un partido clave. Los rusos queremos a la Argentina en la final del Mundial. Y a Messi le deseamos mucha felicidad y que disfrute estos días junto a su familia", señaló Victor Nevolin, el alcalde de Bronnitsy, en diálogo con LA NACION. En el mismo tono sumó su apoyo una vendendora que trabaja en una mercado ubicado en el centro de la ciudad: "El soñó toda la vida ganar el Mundial y deseamos que su sueño se cumpla para su cumpleaños. ¡Que pida el deseo y se le cumpla!".

Minutos después, y ya cuando el festival llegaba a su fin, el capitán argentino celebró su cumpleaños en el comedor del Centro de Entrenamiento. Sin la presencia de su familia, que llegará mañana a San Petersburgo, Messi fue agasajado con una torta y recibió un cuadro con una imagen suya de pequeño y otra actual. Además, se sumaron a la celebración Nehuén Pérez, uno de los juveniles que integran el equipo de sparrings, y Antonia, la cocinera de la selección. Mañana, espera cerrar el cumpleaños perfecto, con una clasificación a octavos de final que por el momento es más que un deseo.

La torta de dos metros, el regalo del pueblo


"La estuvimos preparando durante seis días y contó con la colaboración de cinco personas, entre pasteleros y escultores. La mayor complicación que teníamos era la de poder transmitir bien los gestos de su cara, y hacerla verdadera, lo más parecido a lo real. Todo lo más parecido, pero con una mirada de chocolate", explicó Darya Malkina, chef de la pastelería Altufyevo. "Creo que logramos acercarnos a lo que nos propusimos", añadió. La torta, de más de 150 kilos, fue realizada con 60 kilos de chocolate blanco. Los niños, y algún adulto que aprovechó el tumulto, comieron el césped, pero no su figura. "Esperamos que la estructura de Leo pueda ingresar a la concentración y que la disfrute él", destacó Malkina.

El Mundial de la histeria: audios, mentiras y videos


BRONNITSY.- Javier Mascherano baja por una de las escaleras del búnker de la selección argentina y encara a Cristian Pavón. Se ríen y el volante central dispara: "Me cagaste a trompadas, eh". La familia del delantero lo abraza para una foto y se hacen chistes sobre quién saltó a defender a quién. El video se viralizó en minutos por las redes sociales y fue la enésima desactivación de un rumor que parte desde el selecionado. Entre los malos resultados, los videos y los audios, un clima espeso se respira tanto en Bronnitsy como en la Argentina. Las versiones se multiplican. Si 2006 fue el Mundial de los blogs y en 2010 y 2014 fue el tiempo de las redes sociales, en Rusia 2018 reina el Whatsapp.

Hay información (poca), pero mucho del me contaron, que me dijeron, que el amigo de un amigo. Sin paz desde lo futbolístico, todo lo que rodea a la selección aparece en estado de descomposición. Se rompieron todos los puentes de confianza y las filtraciones están a la orden del día. Con Nigeria en el horizonte y en la víspera del cumpleaños N° 31 de Lionel Messi, los focos están puestos sobre los rumores.

Antonela Roccuzzo, que no estará este domingo en Bronnitsy para acompañar a su marido, sí vendrá a Rusia el martes, según pudo saber LA NACION. Hace apenas unos días tuvo que publicar una foto en Instagram para ponerle un freno a la separación que tantos anunciaban. Leo le respondió con un mensaje a las 2 de la madrugada. Todavía resta saber la influencia o no de los videos que tienen a Messi, Agüero y al "Tirri" -el primo de Marcelo Tinelli-. Uno de los tantos virales de las últimas semanas. Algo que se acrecentó después de la derrota 3-0 ante los croatas, en la noche de Nizhny Novgorod.

El repaso incluye la inexistente denuncia contra Sampaoli por un supuesto abuso sexual, el mensaje de Diego Simeone después de la derrota ante Croacia que condenaba el presente de los jugadores y la AFA, los audios de ex jugadores -como Ricardo Giusti-, el video de Ricardo Caruso Lombardi ventilando supuestas intimidades de vestuario a la distancia, el inventado motín en la madrugada del viernes para que asumiera Jorge Burruchaga, la pregunta equívoca a Agüero y su respuesta desautorizando a Sampaoli en la zona mixta, el minuto de silencio en un canal de cable porque la selección "estaba muerta", las amenazas virtuales que sufrió la familia de "Willy" Caballero, los tuits de Jorge Rial, el silencio de Claudio Tapia...

A años luz queda la última conferencia de prensa de Gareth Southgate, el entrenador de Inglaterra. El jueves, The Guardian obtuvo una foto de la libreta de su ayudante y publicó el once del partido frente a Panamá. Southgate disparó: "Nuestros medios tienen que decidir si quieren ayudar al equipo o no". En un clima de histeria, la Argentina no se define y se mueve dentro de un quirófano. Surgen alertas en la noche rusa, en un mismo medio y en cuestión de minutos, que dicen que "Sampaoli no estará más" y enseguida que "Sampaoli sigue".

Más allá del resultado final, Rusia 2018 quedará como el Mundial manchado por audios, mentiras y videos.

Nigeria y la última oportunidad para Messi y compañía


BRONNITSY.- El vestuario de la Bombonera era un manojo de nervios. Cabezas gachas, mucha bronca. Los jugadores estaban derrumbados, cabizbajos. Hasta que un dirigente de alto rango de la AFA ingresó con la noticia que cambió el humor: el paraguayo Antonio Sanabria había silenciado el Metropolitano Roberto Meléndez, de Barranquilla, a los 92 minutos de un Colombia-Paraguay como para el infarto.

La selección albiceleste se mantenía fuera de la zona de clasificación para el Mundial de Rusia , pero la remontada guaraní a falta de 10 minutos para sellar el 2-1 ponía a a los dirigidos por Jorge Sampaoli nuevamente en carrera. La Argentina pasó de estar abajo del ring a subirse y tomar aire. Contra las cuerdas, sí. Pero con la esperanza de un último golpe, más allá de que los antecedentes cercanos no eran buenos: debía vencer a Uruguay y empató, necesitaba un triunfo frente a Venezuela e igualó inesperadamente, y para sacudir a Perú se eligió La Boca, donde hubo tablas.

Como en aquel vestuario, pero a miles de kilómetros, una noticia cambió las caras en la tarde de ayer: Bronnitsy fue testigo de un grito que tuvo su epicentro en la utilería del búnker del plantel y que se replicó en cada hotel ruso donde había un argentino. De la eliminación a la esperanza. Ahmed Musa es el nuevo Tony Sanabria.

Las novedades que llegaban desde Buenos Aires no sorprendían. La tarde después de la dura derrota frente a Croacia, un Islandia-Nigeria que se presagiaba intrascendente logró picos de 30,6 puntos de rating en la TV Pública. El partido que antes no tenía valor alguno se transformó en una "final del mundo".

Los goles de Musa sacudieron las redes sociales y dieron aire a un equipo que un par de horas más temprano se veía afuera. Hubo memes de un Messi nigeriano, y recuerdos de situaciones similares. Carteles electrónicos de las calles porteñas pasaron de informar sobre incidencias de tránsito a decir "Hoy vamos Nigeria" y, después, "Gracias Nigeria". El de la selección es un caso paradigmático: cuando parece que la suerte no acompaña (goles fallados, situaciones insólitas en partidos clave, errores), surge una chance. Nigeria es la enésima para un grupo que siente que de una vez por todas debe dar la cara.

La reunión en la última hora de ayer, tras analizar la derrota, fue por ese camino. Cerrar filas, mentalizarse y salir adelante como aquella vez en el Atahualpa de Quito. Gloria o adiós. No habrá término medio. Los que temían colgarse el cartel de "los jugadores que se quedaron fuera del Mundial" y aparecer en las fotos como "prófugos", como confesó Enzo Pérez, ahora no quieren ser la imagen de una salida en la primera rueda.

El tren pesimista que partió de Nizhny Nóvgorod desaceleró su marcha 20 horas después. Algo está claro: más allá de la respuesta que devuelva la calculadora, ahora se necesita una reacción futbolística. Un triunfo sobre Nigeria, como aquel de octubre frente a Ecuador, es la única opción. El seleccionado se jugará la clasificación en San Petersburgo, pero tendrá un ojo puesto en Rostov del Don, donde se enfrentarán Croacia e Islandia. "Que Messi se quede tranquilo. Nosotros vamos a ir a ganarle a Islandia y veremos si esto ayuda a la Argentina", prometió Luka Modric tras el 3-0. Hoy se conocerá a ciencia cierta cuál posición van a tomar los croatas, o al menos cuál intención: en la práctica empezarán a definir un equipo que, según se sugería anoche, podría estar integrado por varios suplentes.

Ganar y esperar otro resultado para avanzar. La única salida para un equipo que vuelve a depender casi de sí. El grupo de las tres finales perdidas, el de la clasificación agónica y el que ahora recibe una vida más gracias a Nigeria. Con un Messi que no muestra su mejor versión, todo parece cuesta arriba. Pero el fútbol vuelve a regalar una chance, la bala de plata para torcer lo que parecía sentenciado.

Argentina-Croacia: una derrota que puso en jaque el futuro


NIZHNY NOVGOROD.- A la selección solo le queda hacer cálculos. Si el empate ante Islandia significó un golpe impensado, la derrota contra Croacia por 3-0 sacude cualquier estructura y deja a la Argentina al borde del abismo. La eliminación no es cosa juzgada solo por cuestiones númericas. Un error de "Willy" Caballero y una volea de Ante Rebic formaron una combinación fatal. A partir de ahí, no hubo reacción. Después, el zapatazo de Luka Modric y el gol de Ivan Rakitic dejaron a los dirigidos por Jorge Sampaoli con un pie afuera del Mundial Rusia 2018 . ¿Quedan chances de avanzar a octavos de final? Sí, matemáticamente. ¿Puede seguir en el torneo? La parte futbolística es una incógnita. Una de las tantas preguntas sin respuestas que deja el equipo en este paso por suelo ruso. Esta vez, la selección ni llegó a depender de Lionel Messi y hasta mostró cierto juego asociado -aunque previsible- en buena parte del encuentro, pero el fallo de Caballero -el mismo que Sampaoli destacaba por el juego con los pies- sentenció el partido.

El repaso uno por uno es un boletín de reprobados. El arquero no da seguridad, la defensa carece de solidez -y es una prueba permanente entre tres y cuatro hombres-, el mediocampo, sin ideas, parece a la deriva, nadie se conecta con Messi y lo que puedan hacer Sergio Agüero , Gonzalo Higuaín o el "9" de turno es solo una reacción solitaria. Si el primer tiempo mostraba algunos puntos para destacar, la segunda parte fue una debacle en continuado. Cuarenta y cinco minutos en los que la selección tocó fondo. Y en los cuales al DT se le quemaron los papeles: cambió fichas, puso a Paulo Dybala -resistido por el cuerpo técnico hasta ayer- y no le encontró una solución al ataque croata.

Con un punto en dos partidos, a la selección le resta viajar a San Petersburgo para cerrar su participación en el Grupo D ante Nigeria. Por eso, el Islandia-Nigeria de mañana cobra un valor que hasta ahora se miraba de reojo: un triunfo islandés pondría a la selección contra las cuerdas, porque un empate entre los equipos europeos en la última jornada sellaría la eliminación albiceleste.

El cierre muestra la peor cara: las cabezas gachas de los jugadores argentinos y las lágrimas de los hinchas en las tribunas muestran que no hay ciencia exacta que pueda explicar por qué la selección no se despidió de Rusia. Hay olor a otra cosa, más allá de lo que muestre la tabla. La generación de Messi, Mascherano y compañía ensaya un adiós repentino que está a años luz de sus carreras. El equipo subcampeón del mundo quedó a un paso de volverse en primera rueda, con el recuerdo de Corea/Japón 2002 como la peor imagen reciente. Pero la foto que devuelve este equipo tiene un agravante: ante el golpe, ni siquiera reacciona.

A bordo del Transiberiano, el tren mítico que transportó la esperanza argentina a Nizhny Novgorod


NIZHNY NOVGOROD.- Equivocarse de plataforma puede convertirse en un drama a gran escala. A las 23.45 está programado el tren que une Moscú con Vladivostok, una ciudad portuaria bañada por las aguas del Mar de Japón. 23.55 sale otra formación. El destino es Pekín. La estación de Yaroslavsky, emplazada en el tercer anillo de la capital rusa, mantiene su estructura, para nada europea, pero por estos días cambia la fisonomía de los pasajeros que circulan por sus andenes. Hay camisetas de las selecciones de Perú, Argentina y Croacia. Están quienes solo llevan un Fan ID colgado en el cuello y una mochila, pero también los que aprovechan a comprar pan, fiambre y hasta un guiso recalentado en el microondas a 200 rublos (86 pesos argentinos). Un plato recomendable aun para paladares exigentes. Quienes esperan miran los celulares, pero no escriben. En tiempos de conexión a toda hora y en todo lugar, el streaming de Rusia-Egipto es el amo y señor de las pantallas. Mientras, un fuerte olor a kebab impregna la ropa de los presentes. Muchos son argentinos que viajan a un partido que mutó en duelo trascendental.



El mítico tren Transiberiano une los extremos de Rusia en seis días con un recorrido de 9.048 kilómetros y cruzando siete husos horarios, pero esta vez solo sirve como excusa para llegar a Nizhny Novgorod, la sede del Argentina-Croacia con sabor a final anticipada, a partido clave para una generación que necesita cambiar el rumbo a tiempo para pensar en una despedida más acorde a sus galones. Y los argentinos toman por asalto cada uno de sus siete vagones, sin distinción de clase.

Algunos pocos consiguieron primera, pero la gran mayoría se reparte entre segunda y turista. La diferencia está en dónde y cómo dormir. En primera hay dos camas, en segunda los camarotes son mixtos y con literas para cuatro personas, mientras que viajar en turista es lo más parecido a dormir en una habitación de un hostel para cuarenta personas con baño compartido. Para caminar por los pasillos de la clase más económica hay que esquivar bolsos, guitarras, pies y zapatillas. Hay mujeres, hombres, niñas y niños. Se escuchan más palabras en cordobés que en ruso. Algunos juegan al truco, mientras otros intentan dormir al menos un par de horas en unos colchones demasiado duros. El amanecer a las tres de mañana no da demasiado respiro y las cortinas no alcanzan para tapar la luz de las noches blancas.

Las azafatas rusas tratan de ordenar dentro del desorden propio que provoca el espíritu mundialista. Irina, una señora rubia de unos cincuenta años, es la que intenta ser la más amable, el resto solo se dedica a silenciar y controlar los boletos. Escasean las sonrisas. Alguna que otra responde de mala manera y se enoja cuando ve cómo las camisetas albicelestes saltan de vagón en vagón. Formulario en mano, van retirando los tickets y tildando los apellidos de todos los pasajeros.

Los hinchas argentinos caminan de punta a punta, enfundados con los colores de la selección. Sobresale una bandera de Pigüé, con un grupo de amigos que se reparte entre dos vagones.También hay de Capilla del Rosario y de Chascomús. En algunos rincones se ven camisetas de Boca, River y Estudiantes. Una pareja quiere llegar al restaurante, pero no para comer, sino para saciar la sed en la barra que atiende Igor, un mozo de pocas palabras. El vagón comedor, uno de los extremos de la formación, tiene seis mesas, ocho sillas altas y muy poca concurrencia. Cierra dos horas después de la salida de Moscú y reabre su puertas recién para la mañana.

Huaigu Yu nació en la lejana Hangzhou, en la costa este de China. El lunes viajó 176 kilómetros por ruta hasta Shanghai y desde el aeropuerto internacional se tomó un vuelo de casi diez horas a Moscú. Es un veinteañero que desde la cama número 32 del séptimo vagón no oculta sus pasiones. La principal se llama Ariel Ortega. Fanático del jujeño, no para de compararlo con Lionel Messi y Diego Maradona. "El resto de los jugadores argentinos vienen muy atrás", dice, en perfecto inglés. Y se anima a gritar "Burrito" por los pasillos. No hay manera de añadirle otro jugador a su Top 3.

Su celular es una caja de sorpresas. Tiene a Manu Ginóbili de fondo de pantalla y en el carrete hay unas treinta fotos de Gabriel Batistuta, Hernán Crespo y Andrés Guglielminpietro. Huaigu fue a ver un partido de leyendas que se disputó hace diez días en Shenzhen y aprovechó para estar cerca de los ex futbolistas. En el tren no está solo: forma parte de un grupo de cuatro amigos chinos que viajan a Nizhny Novgorod solo para ver a la selección. Tienen camisetas, mochilas de la AFA y una pasión que cruza cualquier frontera. Prometen que hoy estarán en la cancha con la "10" en la espalda y la cara pintada de celeste y blanco. El viernes emprenderán el vuelo de regreso a China, con el deber cumplido.

El empate ante Islandia golpeó a varios de los pasajeros, pero nadie baja los brazos. Hay optimismo y confianza en la recuperación, en un triunfo que cambie el humor general. Una familia ya piensa en volver para octavos de final -la selección debe terminar primera del grupo para volver aquí-, mientras que una pareja, en plan de vacaciones por Europa, tiene entradas hasta ese encuentro de la segunda rueda. Todos creen en el poder de fuego de Messi.

Mientras la primavera se toma una pausa y el verano promete empezar recién en tres días, más allá de lo que indique hoy el calendario, el viento y la lluvia dan la bienvenida a una ciudad marcada por la industria, el río Volga, el teleférico y la fábrica de matrioshkas, la artesanía que cualquier visitante busca como souvenir. Es una postal de la Rusia profunda. Las fábricas se confunden con coloridas casas bajas y se multiplican las catedrales y las iglesias. En un radio de diez cuadras de la estación de trenes se pueden contar ocho edificios religiosos. Casi todos cerca del río. Es la primera impresión que se lleva el visitante que se baja en el primer tramo de un Transiberiano que recién llegará al extremo oriental la próxima semana. El camino que recorrerá aparece en las recomendaciones de las cosas que se deben hacer antes de morir. Los que descienden en la estación Moskovski-Gorki no esperan, no necesitan, ni pretenden tanto. Lo único que quieren es ver a un Messi triunfal.

Messis y Pavones


BRONNITSY.- "La Argentina apuesta por la fórmula de Messis y Pavones", titula el diario español Marca en su edición de hoy. El recuerdo al primer mandato de Florentino Pérez tiene repercusión en España. Eran tiempos de "Zidanes" (las estrellas, los galácticos) y "Pavones" (por Francisco Pavón, un juvenil de las inferiores de Real Madrid). Experiencia y juventud. Una comparación a tono con lo que se cranea puertas adentro del Centro de Entrenamiento de Bronnitsy: el equipo para enfrentar a Croacia contaría con los "Messis" (aunque sin históricos como Di María o Biglia) y los "Pavones", en clara referencia al ingreso de Cristian Pavón. "El Kichán" de Anisacate que tendrá su gran oportunidad y que llega con el apoyo de Diego Maradona. "Me encanta", dijo ayer en su programa por Telesur. Y hasta pidió que Gonzalo Higuaín tome el lugar de Sergio Agüero: "Creo que ahí está la clave, para tirarle un centro y que alguien cabecee, y no que todas vengan rechazadas".

El pibe que jugaba como Messi


-¿Como quién creés que jugaste hoy?
-Como Messi.
-¿Como Messi o como alguno de Talleres?
-Como Messi.

El ida y vuelta entre el periodista y el pibe que lleva la camiseta 10 de la escuela de fútbol de Anisacate dura ocho segundos y, como algo propio de estos tiempos, ya está disponible en Youtube. El archivo de canal 12 de Córdoba rescató una tarde de gloria del crack que vestía la camiseta roja y amarilla de su pueblo, con goles de todos los colores. Cristian Pavón es "Kichán", el que hace tres años empezó a generar cierto ruido en Buenos Aires por sus goles en Boca y que ahora es una de las estrellas del último campeón del fútbol argentino. De pocas palabras, pertenece a la raza de los que prefieren hablar en la cancha.

Desde Anisacate, un pueblo de 2.900 habitantes ubicado en el centro de Córdoba, dio el salto a la capital. Goleador en el Tallerito, su nombre empezó a ser marcado en rojo dentro del club y el debut en el primer equipo de la "T" le llegó en diciembre de 2013, a los 17 años, cuando ya llevaba millas acumuladas en la selección Sub 17 de Humberto Grondona. El entrenador del combinado juvenil lo rescató de la liga local y se lo llevó a Emiratos Arabes para ser parte del equipo que se quedó con el cuarto puesto del Mundial de la categoría. "Es fuerte, marca la diferencia en velocidad, es habilidoso, maneja bien los dos perfiles, es voluntarioso. Tiene que mejorar algunas cosas, pulir algunos detalles. Es un diamante en bruto", apuntó Humbertito por entonces, en diálogo con LA NACION. El pibe dejó de ser pibe hace rato y también dejó Talleres. Goles en partidos clave y actuaciones de gran nivel lo pusieron en la vidriera: de Boca se irá al fútbol europeo en cuestión de semanas o meses. No habrá mucho más de Pavón en el fútbol argentino a corto o mediano plazo. Desde 2014 la película se aceleró. Desde aquel 7 de diciembre de 2013 en su estreno ante Villa San Carlos hasta este presente, con la gran oportunidad mundialista, pasó demasiada agua bajo el puente.

Desde su entorno rescatan que Pavón sigue siendo el mismo "Kichán" de Anisacate. Que tiene el apoyo y la contención de la familia, quien siempre lo acompañó a todos lados y que ahora está viviendo en una casa en Bronnitsy, cerca del Centro de Entrenamiento. Que, con la piel curtida de tener que responder a las exigencias, no se esconde en los momentos difíciles. El mismo que en noviembre del año pasado, en su primera experiencia con la selección argentina (fue citado a la gira por Rusia), se sorprendió al ver que Messi lo reconocía y lo saludaba. El que se quedó congelado y no lo podía creer, en pleno desayuno en Moscú. "Mi sueño es jugar en la selección", dijo en una entrevista tras jugar con Talleres ante Chaco For Ever, por la Copa Argentina 2014. "Y parecerme a Messi".

Historia de dos ciudades: Cristiano Ronaldo, el vecino que sonríe a 34 kilómetros de Messi


KRATOVO.- La carrera por ser el mejor del mundo amenaza con definirse antes de julio. Y en ese sentido, Cristiano Ronaldo ya dio el primer paso: tres goles ante España en su mejor desempeño en un Mundial. Había marcado la misma cantidad de tantos en las tres ediciones anteriores. Motivo suficiente para mostrarse relajado y sonriente en un complejo rodeado de bosques de pinos e imponentes dachas, las casas de verano de los moscovitas. "Conquista el sueño", dice la cartelería portuguesa en el complejo del Saturn, en Kratovo, a 34 kilómetros de Bronnitsy. Más allá de formar parte de las guías de pueblos rurales de las afueras de Moscú, estos vecindarios pueden vanagloriarse de algo, al menos por el próximo mes: cuentan con la mayor tasa de balones de oro per cápita del planeta.

"¿Cristiano es más líder con Portugal que Messi con Argentina?", le preguntan a Adrien Silva. "No hay comparaciones posibles. Para nosotros solo existe un líder y es el que está con nosotros", dispara el futbolista de Leicester. Y añade: "Es un ejemplo diario para todos nosotros, no sólo por los goles, sino también por el liderazgo que ejerce. Es un orgullo compartir vestuario con él y es el mejor del mundo". Bernardo Silva cuenta que no se habla ni de Real Madrid, ni del affaire Lopetegui, que todos están enfocados en darle a CR7 el título que le falta. "Todo es más fácil a su lado porque es el mejor del mundo. Cristiano facilita las cosas", dice André Silva. En un campo de entrenamiento moderno que emerge dentro del bosque, sobresale la sonrisa de un Cristiano que se siente cómodo un búnker extremadamente militarizado. A media hora, camino por la autopista E30, se entrena un Messi preocupado que necesita cambiar el chip cuanto antes para dejar atrás la frustración y el mal sabor de boca que le quedó tras el empate ante Islandia. La imagen que se vio en el entrenamiento de ayer indica que el cambio de humor va por ese lado.

Las visitas de periodistas de todo el mundo al FC Saturn Training Base son similares a las que se dan en el Centro de Entrenamiento de Bronnitsy. Messi y Cristiano acaparan las miradas de todo el mundo. Son la imagen de la Copa del Mundo, más allá de que el rosarino tome ventaja en cantidad de publicidades en la vía pública. Llegan de canales de televisión, radios, diarios y agencias. Hay portugueses, claro, pero también se pasean españoles, sudamericanos y asiáticos. Por algo existen tres canales de audio adicionales en la sala de prensa, en ruso, inglés y castellano. "¿Oye Bernardo, cómo se despertó Cristiano esta mañana?, ¿Sí, André, aquí, qué piensas de Lopetegui?", ironizan dos cronistas de la televisión lusa. La invasión de visitantes que buscan titulares para saciar la sed de noticias de los hinchas de Real Madrid causa gracia en una sala de prensa en la que el himno de Portugal aparece escrito en cada pared. "Héroes del mar, noble pueblo, nación valiente e inmortal, ¡Levanten hoy de nuevo el esplendor de Portugal!".

Luego del empate sobre la hora ante España, en un clásico peninsular que tuvo a Cristiano como figura, el fin de semana se repartió entre una ligera sesión de entrenamiento el sábado, que incluyó turnos de gimnasio para los titulares, y prácticas con pelota el domingo y ayer. Con la cabeza puesta en Marruecos -juegan mañana, en el estadio Luzhniki de Moscú-, los portugueses, de buen ánimo y contagiados por la sonrisa de su estrella, buscan un triunfo para encaminar la clasificación.

Por Kratovo ya no quedan rastros de los signos de malestar que mostró el futbolista merengue en su primer entrenamiento en suelo ruso. De aquellos días de lluvia y frío, en los cuales se enojaba por algún error y hasta mandaba a callar a los hinchas que se acercaban al predio. Mientras algunos coreaban su nombre, él les pidió silencio para que rompieran la concentración.

Los tres goles en el estreno y el mal paso de Messi por Moscú potenciaron la comparación de estos enemigos íntimos que ahora duermen a solo media hora de ruta. Sin diálogo con la prensa -solo cumple con las zonas mixtas de rigor-, y con la incógnita sobre su futuro, Cristiano habla en la cancha y junto a sus compañeros. Los alienta, les levanta el ánimo. Y encuentra buenas sensaciones en un vestuario que se rinde a su figura. Por Kratovo evitan hacer referencia a los 45 millones de euros por año que ofrecería Nasser Al-Khelaïfi para quedarse con el contrato del nacido en Madeira. Desde París reportan que PSG quiere volver a dar otro golpe de mercado, más allá del estricto control de la UEFA por el fair play financiero. Sería parte del plan para juntar a CR7 con Neymar, el hombre de los raros peinados nuevos que ocupa el tercer lugar del podio. Aunque hoy es uno más de los que ven como la sonrisa de Cristiano toma ventaja.

Las costillas de Sampaoli


BRONNITSY.- El nunca más al doble cinco batallador duró apenas un partido. Tres meses calendario. Solo un amistoso sin riesgos ante Haití en tiempos de selección . Entre el desastre de Madrid y la frustración en Moscú probó otras opciones, le dio aire a Lo Celso y tomó forma esa máxima personal de que a un equipo lo define el mediocentro. Ante Islandia, Mascherano y Biglia conformaron una dupla que se desarmó a los 53 minutos. Con un rival replegado, uno de los dos sobraba. Motivo suficiente para buscar un conector, alguien que traslade y pueda acompañar a Messi en la zona de definición. El elegido fue Banega, ideal desde las condiciones, pero bajo la lupa porque llegó al estadio de Spartak con solo dos entrenamientos a cuesta en los últimos diez días. El lesionado pasó a ser el revulsivo. Lo Celso, reinventado en esa posición en PSG, siguió el partido desde el banco.

"Mi gusto personal va a quedar de lado por las capacidades y las necesidades que tiene este equipo", explicó Jorge Sampaoli en la conferencia de prensa previa. Una traición con sólidos argumentos, pero que pocos entendieron por la característica del rival. "Si atajaba Caballero o yo, era lo mismo", lanzó ayer el siempre ácido Mourinho. La manera más simple de resumir el empate del sábado pasado. Islandia no atacó en el segundo tiempo y se replegó con los once jugadores detrás de la línea de la pelota.

El Mundial no perdona. Puede potenciar o sentenciar. Si hasta el viernes todo era planificación y criterio, en la noche del sábado aquello mutó en incógnitas. El vértigo logra que no importe si en tres días el equipo logra dar la cara ante Croacia. Las costillas de Sampaoli se están contando desde el instante en el que Messi bajó la cabeza, se quitó la cinta de capitán y se llevó las manos a la cara para ocultar la impotencia.

Las explicaciones cruzan todas las líneas. Los por qué de "Willy" Caballero, Rojo, Biglia o Ángel Di María se escuchan desde Buenos Aires hasta Moscú. Y queda en el aire un por qué mayor por Dybala. ¿No es acaso uno de los jugadores más técnicos del plantel? En la carrera por un lugar no lo favorece el orden de cosas: es el tercero entre los "9", por detrás de Agüero e Higuaín, y el segundo detrás de Messi. Algo así como el primero de los mortales. "Me hubiera gustado ver a Dybala", dijo Sampaoli en la noche de la despedida ante los haitianos. El cordobés no tuvo suerte: no entró en la consideración en ninguno de los seis cambios.

Sampaoli se mueve entre sus propias contradicciones y así puede probar y volver a probar. Escribir y reescribir. Borrar con la mano lo que ayer escribió con el codo, diría Andrés Calamaro. El Mauro Icardi "centro delantero de jerarquía internacional" que significaba un gesto de autoridad frente al vestuario reparte sus vacaciones del verano 2018 entre Sudáfrica y Nueva York. La idea de Dybala como complemento de Messi empezó a perder fuerza cuando el propio delantero de la Juve intentó explicar "lo difícil que es jugar con Leo". El mismo entrenador dijo después que pensaba que Dybala era jugador top, pero que o no supieron ubicarlo o él no se adaptó a una idea totalmente diferente a la de su club. Idénticas situaciones vivieron sus "preferidos" Paredes, Guido Pizarro o Joaquín Correa. La línea de tres pasó a ser de cuatro, o de dos. Salvio, de buen rendimiento el sábado, se transformó en un delantero que ahora se mueve como lateral por la derecha, el lugar en el que estaba apuntado Mercado, defensor central en la cabeza del entrenador. El caso de Sergio Romero, con una desafectación que tuvo su réplica mediática, dejó preguntas sin responder.

La visita a Nizhny Nóvgorod será el partido número 13 de Sampaoli al frente de la selección argentina en un año y tres semanas en el cargo. Nunca repitió el mismo equipo en los 12 encuentros anteriores. Y todo indica que no lo hará en el próximo. Cristian Pavón aparece en los bocetos del plan para este jueves, pero eso significaría un golpe sobre la mesa histórica. Maniobrar para reaccionar en un Mundial en el que los favoritos sienten el rigor. España, Alemania y Brasil saben de qué se trata. Croacia volverá a exponer a un Sampaoli que debe tomar nota para corregir errores y levantar la cabeza. Un partido que se transformó en una final innecesariamente anticipada.

Argentina-Islandia: si algo puede salir mal, saldrá mal


MOSCÚ.- No influyó la escenografía, ni el contexto que da la Copa del Mundo. Si algo puede salir mal, saldrá mal. Y así se movió la selección argentina por el estadio del Spartak, en su estreno en el Mundial Rusia 2018 : los problemas que se presagiaban en la antesala del debut aparecieron en conjunto en el empate 1-1 ante Islandia . Con un plus inesperado: Lionel Messi no logró encontrar un socio, falló un penal que podría haber cambiado la historia y se sumó a la imprecisión de sus compañeros en los minutos finales. Con goles de Sergio Agüero y Alfred Finnbogason, argentinos e islandeses firmaron tablas en el primer partido del grupo D. Un empate que llevará a los dirigidos por Jorge Sampaoli a hacer cuentas. Croacia, con su mediocampo de élite, y el poder físico de Nigeria aparecen en un camino en el que ya se perdieron dos puntos. Islandia hizo historia gracias a una Argentina que decepcionó.

Moscú esperaba el enésimo show de Messi, pero el capitán siempre fue controlado por la defensa rival. Una línea que en algunos momentos fue de once. Todos atrás de la pelota, todos con la cabeza fría para romper cualquier circuito de juego argentino. Y la selección nunca logró salir de ese laberinto. Cayó sistemáticamente en la telaraña.

Posesión contra concentración. El primer tiempo fue la confirmación de lo que suponía, aunque tuvo dos agravantes: los desacoples de la última línea argentina le dieron aire a Islandia y el toque para buscar espacios de los dirigidos por Sampaoli le otorgó previsibilidad al ataque. El gol de Agüero fue la excepción a la regla. A los 20 minutos, dio una clase de control y reacción tras un disparo desde afuera del área que cayó en sus pies y abrió el marcador con un fuerte disparo. El tanto fue el primero del Kun en mundiales, tras tres ediciones. Un desahogo que tardó demasiado tiempo para un delantero de sus características. Pero la alegría argentina duró poco: cuatro minutos más tarde, Islandia aprovechó el enésimo error de la defensa albiceleste y Finnbogason aprovechó un rebote para igualar el marcador.

Sin socios para Messi, y con Meza y Di María algo imprecisos, a la primera mitad solo le quedó una polémica que podría haber cambiado las cosas. Una mano islandesa dentro del área a cuatro minutos del final que el polaco Szymon Marciniak no consideró penal.

Ya en la segunda parte, Sampaoli metió mano en el banco y trató de encontrarle la solución al problema que ofrecía el rival. Pero ni el ingreso de Banega (por Biglia) ni las tardías oportunidades para Pavón e Higuaín (el partido pedía un lugar para el delantero de Boca) dieron respuesta para destrabar el cerrojo islandés. La primera intervención del cordobés dio muestras de la demora en el cambio: le convirtieron una falta que era penal para todos, menos para el árbitro polaco.

La selección vuelve a Bronnitsy con las valijas llenas de cuestionamientos. De Moscú se lleva un empate que para Islandia fue un triunfo y que en el vestuario argentino tiene sabor a un golpe anímico y futbolístico. El jueves, ante Croacia, será el momento de la reacción. El Mundial espera por Messi. Y Messi necesita mostrar que no puede dejar pasar la oportunidad. Un viaje a Nizhni Nóvgorod donde no habrá lugar para más pruebas.

De cantar "Brasil decime qué se siente" a ser socios de Messi


MOSCÚ.- El equipo que se repetía día a día en Bronnitsy necesitó de un ayuda memoria. Tras seis prácticas en las que Jorge Sampaoli puso en cancha a los mismos once, la confirmación llegó, pausa mediante, en la lectura de una hoja que tenía sobre la mesa de la sala de conferencias del estadio del Spartak. Un equipo sin sorpresas, y en el que aparecen cuatro nombres que tendrán su primera oportunidad mundialista, esta mañana, cuando la Argentina enfrente a Islandia en un escenario vigilado por la imponente figura del gladiador Espartaco. Wilfredo Caballero , Eduardo Salvio , Nicolás Tagliafico y Maximiliano Meza tendrán la oportunidad de quedar en los libros de historia del fútbol argentino, como parte de esos capítulos en los que aparece el selecto grupo de futbolistas que vistió la camiseta de la selección en la máxima cita del fútbol. De los cuatro, tres llegaron en el último tiempo y son exclusivos de la gestión del entrenador casildense. Salvio, la excepción, arribó a la selección de la mano de Diego Maradona, en un amistoso ante Panamá, en 2009. Titulares en Moscú, la situación era bien diferente hace cuatro años. Caballero dejaba Málaga para mudarse a Manchester, Salvio viajaba a Brasil. pero para vivir el Mundial como hincha, Tagliafico conseguía el ascenso con el Banfield de Matías Almeyda y Maximiliano Meza se afianzaba en Gimnasia, un año y medio después de debutar. Desde esta mañana, el próximo balance cuatrienal será mucho más que una anécdota.

Wilfredo Caballero, el elegido

"Es una elección vinculada al tiempo de trabajo que tuvimos. A Franco (Armani) lo tuvimos menos tiempo que a Willy, y dentro de la paridad que tienen los tres arqueros, nos definimos por él porque había que elegir a uno y elegimos a ese", explicó Sampaoli. Un comentario que sorprendió a varios, pero que encuentra su explicación en el buen nivel mostrado por Caballero, Armani y Guzmán en las prácticas. La mayor cantidad de horas de vuelo de Caballero, por encima de un Armani que llegó sobre la hora y un Guzmán que entró en la lista de 23 en lugar de Sergio Romero, y el visto bueno del cuerpo técnico resultaron clave. La idea de Caballero como titular ya estaba en los bocetos de Sampaoli, y la lesión de Romero solo sirvió para confirmar la idea.

Integrante del campeón juvenil en 2001, aquel Mundial Sub 20 en el que brillaron Javier Saviola y Andrés D'Alessandro, la oportunidad en la selección mayor le llegó recién a los 36 años. Solo como un recuerdo quedará ese invierno de 2014 en el que siguió gran parte del torneo por televisión, junto a su familia, y en el que sufrió por la derrota ante Alemania, encerrado en una habitación de un hotel escocés que compartía con Bruno Zuculini.

Nicolás Tagliafico, el pequeño gladiador

"Nunca bajé los brazos. Siempre quise tener esta oportunidad. Fue todo muy duro, nadie me regaló nada y siento orgullo". En tiempos donde los laterales argentinos son un bien escaso, la figura de Tagliafico emerge desde su metro setenta y su aspecto juvenil. A los 25 años, el ex capitán de Independiente llega a Rusia para jugar su primer Mundial, y prefiere disfrutar el presente en lugar de planificar su futuro. Con la serenidad como marca registrada, dice estar preparado para lo que le toca. "Hoy vio el presente. Me preguntan por aquellos para los que puede ser su último Mundial, pero ojo que para mí también puede ser el último", apuntó ayer, como para no pensar más allá de Rusia. El trabajo de este defensor que se mueve cómodo tanto en la cueva como sobre la banda dio sus frutos. Atrás quedaron sus pasos por Banfield, Murcia e Independiente, el lugar donde volvió a dar el salto a Europa. Ahora en Ajax, sumó roce en la élite y consiguió llegar a la selección. Hace cuatro años, mientras Alejandro Sabella definía la base del subcampeón del mundo, él era un juvenil que volvía a su casa para devolver al Taladro a la máxima categoría.

Eduardo Salvio, el hincha multifunción

Camiseta de la selección, gorro y anteojos. Las fotos de su cuenta de Instagram lo dejan en evidencia. Como también sus comentarios. El "Brasil decime qué se siente" es figura repetida. "Lo loco de estar acá es que en 2014 fui con mi mujer y amigos a ver el partido de Irán, cuando Leo metió el gol. Justo estábamos atrás del arco. Era uno más porque cantaba como loco, me abrazaba con la gente. La mayoría no sabía ni quién era. Ahora pienso que voy a estar ahí adentro y es muy loco", reveló en una entrevista con TyC Sports. Y confesó: "Cuando dijeron a los 23 convocados fue un momento increíble. Me emocioné por primera vez en mi vida. Soy una de las personas más duras del mundo y no lloré ni cuando nacieron mis hijos, pero ahí sí".

El "Toto", el mismo que en infantiles jugó de arquero, defensor, volante y delantero, avisó a principios de este año que con tal de venir a Rusia jugaba hasta de arquero. Tras una operación de la rodilla derecha en febrero, se puso como objetivo estar en Rusia "jugando de lo que sea". Para Sampaoli fue palabra sagrada: debutará en un Mundial como lateral por derecha.

Maximiliano Meza, el obrero

"Es el volante que estábamos buscando del fútbol argentino, que nos permitía mucha fluidez, versatilidad, un volante que puede jugar por dentro por fuera, que es muy generoso a la hora de recuperar. Meza está a la altura de los jugadores con los que comparte las prácticas. Jugando en un fútbol argentino que por presupuesto y un montón de cosas no está tan cerca del fútbol de élite. Meza es un jugador que se ha acomodado a lo que la Argentina necesita", dijo Sampaoli. Los elogios se acumularon en los últimos días. Meza llegó en silencio, tras conquistar la Copa Sudamericana con Independiente, y terminó siendo el único aprobado en la dura derrota ante España por 6-1. Ahí empezó a ganarse un lugar en la lista, pero lo que no imaginó fue que también se iba a hacer un hueco en el once titular. Su perfil es claro: dinámica y sacrificio. En la línea que compartirá con Messi y Di María, será el que haga el trabajo sucio, aunque al extremo del PSG también le exijan ponerse el overol. Meza será socio del capitán, pero también el que le aporte ida y vuelta al mediocampo, con Mascherano y Biglia como parte central de la estructura. El mismo Meza al que Troglio le dio confianza en una Copa Argentina y que ahora será el socio de Messi.

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