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LONDRES.- La Argentina llegó al Estadio Olímpico con su delegación más numerosa de todos los Mundiales. Los 10 atletas superaron a los ocho que habían concurrido a Tokio 1991 y Moscú 2013. En el balance final, Belén Casetta se erigió como la abanderada de un equipo que matizó algunos pasos en falso con nuevas marcas, pero que también acumuló algunos reveses inesperados.
Con motivo del cierre del Mundial, LA NACION consultó a los integrantes de la delegación sobre cómo ven el presente del atletismo nacional y qué análisis hicieron del desempeño en el Olímpico. Dos cuestiones se impusieron por unanimidad: valoraron la cifra récord de atletas, pero exigieron mayor ayuda para los más jóvenes. “Estamos mejorando mucho, pero hay que apostar por los chicos. Cuando tenés todo cuesta arriba es más díficil llegar. Por eso, si los apoyamos desde abajo será mejor y podremos acompañarlos en el crecimiento”, comentó Leandro Paris. Mariano Mastromarino fue por el mismo camino: “El atletismo argentino está bien, pero se necesita apuntarle a los que vienen atrás. Los más grandes vemos que falta trabajo para los más chicos. Hay que salir a buscarlos a los chicos, los talentos los tenés que encontrar. Hay que buscarlos en los colegios, en los barrios. La Argentina tiene potencial”, djo el maratonista.
Por otra parte, tanto Guillermo Ruggeri como Chiaraviglio valoraron “lo bueno de contar con una camada de menos de 25 años que ya tuvo su primera experiencia mundialista”. “La cantidad es un excelente número, por otro lado muchos de los chicos tienen menos de 25 años y no es un dato menor. Es muy bueno que los empezaron a competir en mundiales lograron sus mejores marcas”, señaló el santafecino. Para Braian Toledo, al lamento por “un país donde el atletismo es el deporte más despreciado y menos ayudado”, le sumó un balance “positivo” para la delegación. “Veo una atletismo en crecimiento, con muchos chicos que vienen de atrás. Y en tres o cuatro años todavía serán mejores los resultados del Enard”, comentó.
Publicado el 15 de agosto de 2017 en LA NACION
LONDRES.- Juan Alberto Scarpin es la cara visible de la Confederación Argentina de Atletismo (CADA). El presidente de la entidad que reúne a todas las federaciones del país y le da la estructura necesaria a los atletas. Resistido por algunos, con buena relación con otros. Scarpin lo sabe, y entiende la dinámica del deporte y sus deportistas. Pasó por todos los estadíos: atleta, entrenador y dirigente. Presidente de la entidad desde 2009, atiende a LA NACION para analizar el presente del atletismo argentino, la situación de la CADA y la relación del Estado con el deporte.
–¿En cuánto influye la CADA en la preparación de los atletas?
–La síntesis está en la pista. Detrás de cada actuación hay un trabajo, y detrás están las cosas buenas, las más o menos y las malas. Antes, el primer y objetivo estaba en el Mundial. El objetivo era llegar. La actuación era una anécdota. Por suerte, eso se fue revirtiendo. En otra época, se conseguía el mérito y no se preparaban. Ahora sí.
–¿Qué es lo bueno y cuáles son los errores?
–Una dificultad que señalamos normalmente es cumplir con las expectativas: tenemos la exigencia en todos los niveles. El atletismo no tiene estructura para que cada uno se ocupe de un tema en particular. Pero este campeonato marcó una inflexión: cada vez los atletas cuentan con mejor posibilidades para prepararse. ¿Se puede hacer mejor? Sí.
–Sería beneficioso agrandar el número, pero no aumentar la base a cualquier costo...
–Por supuesto, pero puede ocurrir que a lo mejor en Doha [el Mundial 2019] no superemos el número. Pero eso no significa que quizás no tengamos mejores rendimientos. Tenemos que pensar en que lleguen mejor preparados. Diez atletas no aseguran diez finalistas. Y el objetivo de futuro es cualitativo y cuantitativo.
–¿Cómo puede colaborar la dirigencia?
–Hay que entender la cadena de resultados. En primer lugar, los atletas son los artífices de su propio destino. Después, está el entrenador. Después, cada uno tiene un club. Los clubes están reunidos en una federación. Y luego está la confederación. Creo que se hacen muchas cosas, pero no son suficientes. La necesidad y el deseo es que se fortalezca toda la cadena.
–¿Qué hay después de los 10 que llegaron aquí?
–Entre la élite y la iniciación hay un espacio vacío. Aunque es alentador lo de los menores de 14 años. Sobre el programa nacional de escuelas tenemos muchas ilusiones. Está implementado económicamente por la Secretaría de Deportes, y con la colaboración de gobiernos provinciales y las confederaciones. En este momento tenemos cantidad, empiezan a aparecer los chicos. No es fácil encontrar los talentos. Cualquiera puede ver un talento, pero ahora el concepto de talento es más amplio: influye lo deportivo, lo personal, la inteligencia, su entorno. Entonces quizás te aferrás a los que tienen la determinación de llegar. Y en cómo hago para retener a ese chico.
–Cómo hacer para que no se dispare para otro deporte, con mayores beneficios económicos, otras estructuras...
–En la Argentina, el atletismo compite en la captación de talentos con el fútbol, con el rugby, con el hockey sobre césped, con el básquetbol. En Sudamérica somos el país con más rivales deportivos en la captación de talentos. Y eso agravó la situación.
–Acaso influye que el atletismo no asegura un futuro...
–Son factores que contribuyen. Hoy encontrás gente que hace atletismo con pasión. Pero antes teníamos también las escuelas como base, ya no. ¿Cuál fue la gran sorpresa del Mundial?
–Venezuela…
–Con todas sus crisis, con todos sus problemas. El atletismo es obligatorio en las escuelas. Hace años, antes de la crisis, tuvieron el segundo mayor presupuesto de Sudamérica y supieron aprovecharlo. La Argentina llegó a estar… séptima. Aunque no creo que el dinero solucione todo, pero 10 años con esos recursos sí influye. Lo gestionó la federación, pero el dinero viene de arriba. Hay una decisión, hay un camino. Y el gobierno de Venezuela no se metió en la preparación de los deportistas. En nuestra realidad, el que baja la plata opina.
–¿Y ustedes cómo consiguen los recursos?
–Cada asociación se las rebusca. El tema es así: el gran problema es que el Estado funciona como un privado. “¡Ah, Belén Casetta aparece en todos los diarios!”. Entonces el Estado va atrás de Casetta. Hace tres años les pedía algo por Casetta, no había forma de venderla. El privado no compra proyectos.
–Ahí tendría que estar el rol del Estado...
–El Estado tampoco apoya proyectos. Las becas vienen de la mano de la medalla. El primer programa de futuro es el de las escuelas, pero necesitamos más recursos. Nosotros queremos apoyar toda la línea de alto rendimiento. Manejamos un concepto equivocado de alto rendimiento. No es el que viene a un Mundial, sino que es el trabajo desde abajo hasta llegar a un Mundial.
–No sirve que Casetta reciba apoyo a los 22 años…
–No. Pero los que tienen mayor posibilidades para conseguir los apoyos son los atletas. Es más, la ropa que trajimos al Mundial la pagó la CADA. Una muda, una ropa de competencia, un buzo. No hay ninguna firma que nos acompañe. Las marcas van a los deportistas y no a la confederación.
–¿En qué lugar de Sudamérica encuentra al atletismo argentino?
–En los ‘70, ‘80 y ‘90 éramos la segunda potencia detrás de Brasil. Desde fines de los ‘90 empezó a aparecer Colombia. Y desde 2000 en adelante levantaron Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú. El nivel competitivo es muy alto. Perdimos las escuelas, la gente que quiera dar su tiempo sin nada a cambio.
–¿Qué relación tiene la CADA con el gobierno?
–Siempre que tuvimos un problema, nos escucharon y obraron en consecuencia. Nosotros pedimos más, pero somos conscientes que también tenemos que hacer más. Eso sí, algo tengo claro: ninguna empresa abre su fábrica en el medio del desierto. El que lleva la luz y el gas es el Estado. Entonces, no le pidan a la gente del deporte que hagan todo y después las fotografías se las lleven otros.
Pura modestia
Los controles antidoping benefician a los humildes
Scarpin sostiene que la acción fuerte contra el doping que llevan a cabo las federaciones internacionales y las agencias benefician a los “más pobres”. “Me da la sensación que hace dos campeonatos no podríamos haber llegado hasta donde llegamos”, comentó.
En Londres, la misma indumentaria que en Asunción
La Argentina llegó al Mundial de Londres con la misma ropa deportiva con la que viajó al Sudamericano de Asunción, donde la cosecha de oros y buenos resultados posibilitó la clasificación de varios de los deportistas que estuvieron en el Olímpico. Algunos de los atletas confiaron que la ropa no era de la calidad necesaria para este tipo de competencia.
Publicado el 15 de agosto de 2017 en LA NACION
Juan Scarpin, presidente de la CADA: "Hace tres años no había forma de vender a Belén Casetta
Javier Saul
13:09
Javier Saul
13:09
LONDRES.- “Vi a muchos deportistas retirarse y volver para pasar vergüenza, y no seré uno de ellos”. La sentencia de Usain Bolt en la sala de conferencias del Estadio Olímpico fue sólo un trámite. Parte de la burocracia por la que suele pasar el atleta. La enésima aclaración de que su adiós era definitivo. Antes, tuvo tiempo para pasear con los brazos en alto por la pista, recibir el cariño de 50.000 fanáticos y llevarse un cuadro con el andarivel 7, el mismo que lo vio volar en los Juegos Olímpicos de 2012, cuando llegó a la meta en 9s63 (récord olímpico).
"Fue un día duro para mí, muy emocionante”, dijo sobre la pista, con los ojos llenos de lágrimas y la voz entrecortada. A un costado, el reloj oficial marcaba dos tiempos: 9s58 y 19s19, sus récords en los 100 y 200 metros. Como respuesta, devolvió los aplausos, abrió los brazos y dejó su seña particular. El festejo que quedará como su marca registrada.
Después, ingresó a la sala de prensa, en donde habló por un cuarto de hora y selló su marcha del atletismo. “No me arrepiento de haber estar en Londres porque mis fanáticos me querían ver un año más y por eso estuve acá. Estoy feliz de haberles dado lo que querían independientemente de cómo salió. Y no pienso replantear mi retiro. No creo que una carrera o unos campeonatos vayan a cambiar lo que hice durante todos estos años", comentó, después de que una lesión le impidiera terminar el relevo 4x100.
E hizo referencia al calambre que lo dejó fuera de competencia en su última carrera. Dijo que que sintió que el músculo se puso “un poco tenso” e hizo referencia a la espera que tuvieron los finalistas de la posta en la sala de llamada (el lugar donde los atletas aguardan para ingresar a la pista). El sábado, Yohan Blake, compañero de equipo de Bolt, había comentado que el clima frío y una espera de 40 minutos habían minado el físico de los velocistas. "La noche estaba ventosa y nos tuvieron fuera varios minutos por la ceremonia de medallas. Yo les dije que por qué nos hicieron salir tan pronto y esperar tanto, pero qué puedo hacer, tengo que seguir las reglas", relató Bolt.
Por otra parte dejó un mensaje para las próximas generaciones de atletas: “La enseñanza es que todo es posible si se trabaja duro y que se pueden lograr grandes cosas sin doparse, quiero que los niños vean eso, me gustaría poder transmitirles eso”. ¿Qué será del futuro del jamaiquino que marcó una era en el atletismo? "Tengo muchas ganas de ser libre, mi vida entera fue dedicada al atletismo. Todo lo que conozco son las pistas. Necesito diversión y relajarme un poco. Eso sí, voy a seguir relacionado al deporte y mi agente va a hablar con Sebastian Coe [presidente de la IAAF ] para ver qué podemos hacer. ¿Si puedo ser periodista? Sólo en los grandes eventos porque no me gusta estar sentado mucho tiempo”, señaló. Y se retiró. Ya no habrá mañana en el atletismo para el hombre más rápido del mundo.
Publicado el 14 de agosto de 2017 en LA NACION
Usain Bolt confirmó su adiós
Javier Saul
13:26
Javier Saul
13:26
LONDRES.- Apenas cuatro medallas. Muchos golpes que no estaban en los planes. Omar McLeod (110 metros con vallas), Usain Bolt (100 metros), Ristananna Tracey (400 metros con vallas) y el equipo femenino de la posta 4x100 son los cuatro ítems que aparecen al revisar el medallero. Jamaica, cuna de velocistas, despidió a Bolt y sufrió su salida: McLeod fue el único que se llevó una presea dorada. En el adiós del Rey del atletismo, Jamaica sintió el cimbronazo de cambio de época y Estados Unidos volvió al centro de la escena. Los jamaiquinos no pudieron dominar ni los 100, ni los 200, ni los relevos. Y se llevaron el abandono de Bolt y de la posta 4x100, el bajo rendimiento de Yohan Blake y hasta el abandono del equipo femenino de la posta 4x400.
La comparación con el Mundial de Pekín 2015 enciende las alarmas. Los jamaiquinos se fueron de China con 12 medallas -siete de oro, dos de plata y tres de bronce-. Once correspondieron a las pruebas más rápidas de pista. Bolt sumó tres (100, 200 y posta 4 x 100), Shelly-Ann Fraser-Pryce dominó en los 100 metros femeninos, los 110 metros con vallas dieron buenos resultados, las mujeres fueron doradas en posta 4x100 y 4x400. Parece lejano, pero pasaron sólo dos años.
En la vereda de enfrente está Estados Unidos, el gran ganador en el Olímpico de Londres. Rescató oros en velocidad, triple salto, vallas, salto con garrocha, salto en largo y hasta en 3000 metros con obstáculos, habitual territorio fértil para las consagraciones africanas. Y el plus estuvo en que en más de una de esas pruebas también se metió en el podio con plata o bronce. Estados Unidos no ganaba oros en 100 metros en hombres y mujeres desde 2005. Esta vez fueron Justin Gatlin -la noche que privó del show a Bolt- y Tori Bowie. Hace 12 años fue el turno de Lauryn Williams... y Gatlin.
El broche se dio en la noche del sábado. Entre la despedida de Bolt, lesión y abandono jamaiquino mediante, y la celebración de Estados Unidos en la posta femenina 4x100. Aaliyah Brown, Allyson Felix, Morolake Akinosun y Tori Bowie se quedaron con el primer lugar en 41s82/100. Otra medalla para Felix, que el domingo se llevó su 16° presea en mundiales, en los 4x400, y selló un fin de semana perfecto: se quedó con el primer lugar entre los atletas con mayor cantidad de medallas mundialistas en la historia. Vino por eso y lo logró. Y dejó atrás a un tal Usain Bolt (14).
Publicado el 14 de agosto de 2017 en LA NACION
Jamaica bajo cero
Javier Saul
13:23
Javier Saul
13:23
LONDRES.- La población del Estadio Olímpico mutó en sólo cuestión de horas. Lo que hasta el domingo eran atletas, fanáticos y periodistas de todo el mundo -fueron 2200 deportistas de 203 naciones y se vendieron más de 705.000 entradas-, ayer ya era tierra de obreros que desmontaban lo que quedaba del décimosexto Mundial de atletismo. Y desde hoy volverá a ser la casa de West Ham, el equipo donde juegan los argentinos Manu Lanzini y Pablo Zabaleta. Stratford ya cambió su ritmo, y todo vuelve a ser como era antes del paso del huracán Bolt. La leyenda que eligió Londres para despedirse del atletismo, aunque el destino la haya guardado la carta más triste para su adiós.
Sin grandes marcas, con algunas despedidas (Mo Farah no volverá a correr los 5000 y 10.000 metros en mundiales), varias emociones, una delegación argentina récord que tuvo a Belén Casetta como su mejor representante y un puñado de polémicas, así pasaron 10 días del que para la IAAF fue el Mundial de Londres. Para la memoria colectiva tendrá nombre propio: Usain Bolt.
La despedida de Usain Bolt. "Vi a muchos deportistas retirarse y volver para pasar vergüenza, y no seré uno de ellos”. El plusmarquista jamaiquino confirmó su adiós, justo 24 horas después del calambre que lo dejó afuera de la posta 4x100 y selló su despedida de las pistas. En su paso por Londres, sumó un bronce en los 100 metros, la noche en la que los estadounidenses Justin Gatlin y Christian Coleman amargaron su despedida de la prueba. Sin ritmo de competencia después de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, llegó al Olímpico entre algodones y el físico terminó por sentenciar su carrera. Tanto en los 100m como en los relevos mostró que su aceleración ya era parte de la historia.
Belén Casetta, la mejor actuación argentina. La marplatense, de 22 años, logró la mejor perfomance de la delegación nacional. Casetta terminó en el puesto 11 -entre 14 competidoras- en la final de los 3000 metros con obstáculos y estableció un nuevo récord sudamericano para la prueba: 9m25s99/100. Marca que bajó en dos días, tras su buen registro en la semifinal. Estudiante de medicina, divide sus días entre el estudio y los entrenamientos. Otro ejemplo de esfuerzo que ahora va por más.
¿Puede ser Van Niekerk el sucesor de Bolt? El sudafricano Wayde Van Niekerk llegó a Londres con el cartel de “heredero” y tenía las pruebas de 200 y 400m por delante para demostrar que aceptaba el reto mediático. Vencedor en los 400, tras la polémica por el rechazo de la IAAF a la presencia de Isaac Makwala -uno de los atletas intoxicados en un hotel oficial-, no pudo en los 200, donde alcanzó el segundo lugar. Van Niekerk aspiraba a igualar el récord de Michael Johnson, el único atleta que logró conseguir el doblete en las dos distancias en Mundiales o Juegos Olímpicos. Sin el carisma de Bolt, de todas maneras intentó cautivar al público y estuvo cerca de lograr su cometido, pero el turco Ramil Guliyev se lo impidió. Habrá que esperar a Doha 2019.
Nadie ganó más que Allyson Felix. Mientras Bolt, Van Niekerk o Gatlin se llevaban las miradas, ella sumaba medallas en silencio. Y terminó por dar el golpe final en los últimos dos días del Mundial: la estadounidense Allyson Felix, de 31 años, se puso al frente de las postas 4x100 y 4x400, y se convirtió en la atleta más ganadora de la historia de los mundiales con 16 medallas. Atrás quedaron Bolt (14, con el bronce en los 100m) y la ex velocista Merlene Ottey (14). En el Olímpico, Felix consiguió una presea de bronce en los 400 metros y dos de oro en los relevos. Una cosecha que la deja en soledad en la tabla histórica. Sus podios, desde el oro en los 200m de Helsinki 2005, se cuentan en diferentes pruebas: 200m, 400m, posta 4x100 y posta 4x400.
Sudamérica, entre los éxitos de Venezuela y la marcha. Yulimar Rojas, de 21 años, consiguió la primera medalla de oro en la historia de Venezuela y su éxito generó fuerte repercusión en el continente. La joven Rojas superó a Caterine Ibargüen por sólo dos centímetros (14,91 a 14,89m) y se quedó con el título de triple salto. Horas antes, la también venezolana Robeilys Peinado (19 años) se había llevado el bronce en salto con garrocha. El domingo, los 20 kilómetros de marcha aumentaron la cantidad de preseas sudamericanas: el brasileño Caio Bonfim se llevó el bronce, mientras que el colombiano Eider Arévalo se quedó con el oro.
Los casos de gastroenteritis que pusieron en jaque a la organización. El botsuano Isaac Makwala (200 y 400m), el el irlandés Thomas Barr (400 metros vallas) y el canadiense Eric Gillis (maratón) fueron los principales perjudicados por una intoxicación que alcanzó a 12 atletas y a un total de 30 personas relacionadas al Mundial, según estimaciones extraoficiales. El Guoman Tower Hotel, un cuatro estrellas ubicado a orillas del río Támesis, fuel hotel oficial que quedó bajo la lupa. Afuera de los 400m por recomendación médica -prohibición de ingreso al estadio, mediante-, Makwala protagonizó el episodio más surrealista del Mundial: fue dado de alta la misma tarde en la que se corrían las semifinales de 200m, por lo que fue obligado a clasificarse en solitario y después llegó hasta la final.
Gatlin, entre los abucheos y las manchas del pasado. A los 35 años, el estadounidense Gatlin se dio el gran gusto: venció a Bolt, el rival que tantas veces lo había despojado de la gloria, y se quedó con el oro en los 100 metros. Pero no pudo festejar: hizo una reverencia al jamaiquino y soportó los abucheos del público. Después, Sebastian Coe, presidente de la IAAF, también fue duro con él. "No es el guión perfecto. Gatlin tiene derecho a participar. Pero eso sí, no elogiaré el hecho de que alguien con dos sanciones encima se lleve uno de los mayores premios del atletismo", disparó. Las dos suspensiones por doping que tuvo Gatlin en su carrera explican el rechazo popular.
Mo Farah se muda al maratón. El etíope Ibrahim Jeilan era, hasta el último sábado, el último hombre que había vencido a Mohammed Farah en los 5000 o 10.000 metros en mundiales o Juegos Olímpicos. Fue en Daegu 2011. Desde allí, todo sus carreras sólo tenían un final: la medalla de oro. Consiguió dobletes en Moscú 2013, Pekín 2015 y los Juegos de Londres 2012 y Río 2016. Ya con el oro en los 10.000 de Londres, su última carrera mundialista en pista tenía como objetivo una despedida con el quinto doblete dorado. Pero el etíope Muktar Edris se quedó con el título y privó a Farah de otra alegría ante el público británico. Tras algunos compromisos, iniciará la transición al maratón.
Ramil Guliyev, el turco que dio el golpe. Nacido en Bakú, Azerbaiján, pero con nacionalidad turca, Guliyev dio una de las grandes sorpresas del Mundial. No era el favorito ni estaba en el top-10 en los 200 metros, pero eso no influyó a la hora de entrar a la pista y quedarse con el oro en la carrera más conversada de todas, por la presencia de Van Niekerk y el polémico caso Makwala. Marcó 20s09/100 y se subió a lo más alto del podio, superando por apenas dos centésimas al favorito Wayde Van Niekerk.
Un viernes insólito. Fue la noche de las curiosidades: una keniata no vio el agua en la final de los 3000 metros con obstáculos -donde participó Casetta- y una atleta serbia no consiguió el oro en salto en largo porque su dorsal tocó la arena. Beatrice Chepkoech era una de las favoritas en la final de 3000 metros con obstáculos perdió terreno justo en la primera vuelta: al llegar a la ría, siguió de largo y tuvo que retomar para correr a todas desde atrás y finalizó cuarta. Por otro lado, la final de salto largo deparó un inusitado incidente. Cuando parecía que Ivana Spanovic estaba por conseguir la marca que la pondría en el podio, le dieron una distancia más corta. ¿Por qué? Se explicó que la identificación en su número se desprendió primero sobre la arena y eso le quitó centímetros, por lo que se quedó sin medalla.
Publicada el 14 de agosto de 2017 en LA NACION
Publicada el 14 de agosto de 2017 en LA NACION
Después del show: balance de Londres 2017
Javier Saul
13:19
Javier Saul
13:19
LONDRES.– Nadie puede salir de su asombro. Nadie ve, siquiera, quién logra ganar la carrera. La caída estremece, pone a 50 mil personas en estado de shock. Sobre la pista del Estadio Olímpico está Usain Bolt. Intenta levantarse, pero no puede. Y vuelve a caer. Es la imagen que retrata el costado más humano del hombre que hizo creer a muchos que no era de este planeta. La leyenda que tuvo a los Juegos Olímpicos del año pasado como el último gran objetivo, y que había decidido que se merecía una ceremonia de despedida. Y eligió Londres, uno de sus lugares en el mundo.
Pero todo salió decididamente mal. Llegó con sólo tres carreras, con el golpe del fallecimiento de un amigo y con más visitas al médico que le trata su escoliosis que a las pistas. En agosto de 2016 mostró su última gran versión y podría haber sido su adiós. Ya no dominaba desde lo físico –con tiempos más lentos–, pero sí desde la cabeza. Estos días en Londres todas fueron malas noticias: no arribaron ni el portento físico ni el trabajo atemorizante que lograba sobre sus rivales. Y la sombra de aquel Bolt leyenda no le alcanzó a este Bolt terrenal. “Fue un calambre en el isquiotibial izquierdo, pero está más dolido por la derrota que por la lesión”, comunicó Kevin Jones, responsable médico del equipo jamaiquino. Así terminaba la noche más triste de Bolt. Pero todo había culminado en Río.
“Don’t stop me now”, se escucha en el Olímpico, con Gran Bretaña (Chijindu Ujah, Adam Gemili, Daniel Talbot y Nethaneel Mitchell-Blake) celebrando el oro que logró sobre Estados Unidos, el favorito en la posta 4x100 metros que tenía a Justin Gatlin y Christian Coleman en estado de gracia. Pero nadie sabe quién es el ganador: todos clavan sus miradas sobre Bolt. Hasta la TV intenta quedarse con el jamaiquino en el plano y sólo desaparece cuando no queda otra opción que mostrar a quienes llegan a la meta. “Don’t stop me now”, se escucha de fondo. Y Bolt sigue en el piso. Lo que para el musicalizador es la melodía del triunfo británico, para muchos es el himno que despide al ídolo. Y cuando Queen le deja su lugar a Neil Diamond, “Sweet Caroline” repite algo así como que “los buenos tiempos no parecían tan buenos”. Música contextual para el adiós.
El Bolt que se fue apagando encuentra su ocaso sobre la pista en la que batió el récord olímpico de los 100 (9s63). Y su época marca el ritmo de Jamaica. La fábrica de velocistas se va con las manos vacías en 100 y 200m y los relevos 4 x 100m de hombres y mujeres. Como si su energía hubiese sido suficiente para ser el combustible de un equipo. Los flamantes campeones mundiales de la posta 4 x 100 masculina sirven como ejemplo. Gran Bretaña se entromete por primera vez en un historial dominado por Estados Unidos (7 títulos), Jamaica (4) y Canadá (2). El control de Jamaica se dio entre 2009 y 2015, con Bolt en el centro de la escena en las pruebas de velocidad. El cierre de la era no parece ser casual.
La última carrera de Bolt, si los metros que corrió desde que tomó el testimonio pueden darle el carácter de tal, era un gran desafío en cuanto a nombres. Ya con el bronce en los 100m, la noche en la que Gatlin y Coleman hicieron sonar las alarmas, la posta parecía el escenario ideal para la redención. Para un final de fiesta más acorde a sus 11 títulos del mundo y sus 8 oros olímpicos (podría tener 9 de no haber sido por el doping de Nesta Carter en el relevo de Pekín 2008). Un sólido equipo británico, un Estados Unidos con la experiencia de Gatlin y la juventud de Coleman, Francia de la mano de Jimmy Vicaut y Turquía, con el sorprendente Ramil Guliyev (oro en 200 metros), presagiaban un duelo interesante. Un escenario ideal que se fue desmoronando con el pasar de los segundos. Bolt tomó el relevo de manos de Yohan Blake con Gran Bretaña y EE.UU. ya por delante. Se lanzó en velocidad, pero los músculos, sin ritmo de competencia y con el estrés acumulado que vivió estos últimos días –según admitió tras los 100m–, dijeron basta. El cuerpo que tantas veces lo llevó hacia adelante fue el mismo que le puso freno por primera vez. La primera, en la última.
Lo que podría haber sido un cierre con emoción se transformó en una pesadilla. Un cierre dramático para un deportista que siempre se codeó con la comedia. La previa, con paso de baile incluido, mostró a ese Bolt carismático que lo trajo hasta aquí. Porque no sólo de títulos y récords del mundo vivió el hombre.
La sorpresa y su silencio generan hasta algo de esperanza. La ilusión a la que se abrazan los fanáticos que creen que no se merece una despedida así, que debe volver para marcharse por la puerta grande. La idea de un regreso sobrevuela el Olímpico cuando ya todos emprenden la retirada. El chico nacido en Sherwood Content, un pequeño y áspero pueblo al norte de Kingston, y que soñaba con ser con Muhammad Alí o Michael Jordan, ya avisó que no piensa volver como sí hicieron ellos. Un cambio de idea no parece estar en sus planes. Aunque el atletismo necesite de su magnetismo, sus últimas presentaciones dan muestra de que no podría poner en riesgo su físico una vez más.
Hasta acá llegó Bolt. Con el 12 de agosto de 2017 como el punto final para una carrera dorada. Impactó en Pekín, cuando pocos lo tenían en carpeta. Corrió más rápido que cualquier humano en Berlín. Confirmó su dominio en Londres. Extendió su reinado en Moscú, y, salida en falso mediante, hizo de las suyas en Daegu. Reescribió la historia en Río. Otra vez en Londres, y con el final más triste para un atleta de su nivel de competitividad y antecedentes, se despidió la leyenda itinerante.
Publicado el 13 de agosto de 2017 en LA NACION
Del Bolt leyenda al Bolt terrenal: el traspaso que conmovió al mundo
Javier Saul
13:31
Javier Saul
13:31
LONDRES.- “Cansada, pero feliz”. El esfuerzo de Belén Casetta al dejar la pista del Estadio Olímpico queda reflejado en sus piernas, pero también en su rostro. Los músculos dan señales de agotamiento, pero la sonrisa es imborrable. Minutos antes, la pequeña marplatense lo había hecho de nuevo: récord sudamericano en la final de los 3000 metros con obstáculos del Mundial de atletismo. Su nueva marca, de 9m25s99/100, la dejó en el puesto 11 -entre 14 competidoras- y significó un un recorte de diez segundos al registro del miércoles. A los 22 años, dice que ahora está preparada para que “venga lo que sea” y es consciente que su actuación la ubica como la argentina de mejor desempeño de la delegación de 10 atletas que llegó a Londres hace dos semanas.
Acostumbrada a competir sola cuando lo hace en el continente, este año apostó por dos cuestiones clave: concentrarse en la altura de Cachi -buscando mayor resistencia- y sumar experiencia en competencias con pelotón. Se dio cuenta en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, cuando sufrió lo que ahora disfruta. “El pelotón te empuja hacia adelante y lo aproveché, si me quedaba atrás quizás me entregaba”, dice, en una conversación con LA NACION a metros de la pista del Olímpico.
Mientras se cierra la noche de un viernes que la tuvo cerca del horario central, sólo minutos antes de la final femenina de los 200 metros que contó con la holandesa Dafne Schippers como vencedora.
Casetta, que el miércoles había superado la serie de clasificación con récord sudamericano (9m35s78/100), y había quedado entre los 12 mejores tiempos de las 40 atletas participantes, fue por más y lo logró. Llegó a Londres para cumplir un sueño, y lo cumplió por partida doble. Estudiante de tercer año de medicina, dejará Londres para ir a Taipei, China, y recién volver en los últimos días de agosto al país. Minutos después de terminar entre las mejores del mundo en una prueba que no tiene los flashes de otras, pero impacta por su dinámica y las dificultades, ya sabe que la espera al regreso: las mesas de exámenes de septiembre.
-¿Y ahora? ¿En qué pensás cuando ves lo que lo que lograste en sólo 48 horas?
-Se me viene el recuerdo del sacrificio. De cómo sufro ir a entrenar a la altura. Eso lo sufro mucho. Estar aislada 21 días, lejos de la familia. Mi pareja (Facundo Giménez) me acompaña y es el que me ayuda en los entrenamientos [corre a su lado, le marca ritmos y funciona como liebre]. Antes entrenaba sola, pero ahora él es el que ayuda, el que me canta los tiempos. Lo tengo al lado y me empuja a correr.
-El Sudamericano, esta actuación en el Mundial, ¿qué sigue?
-Ahora me tengo que ir a Taipei, que está el Mundial universitario [los Summer Universiade 2017], y no voy a dejar de soñar de ir en busca de una medalla. Es otro nivel a este. Acá estaban las mejores del mundo. Ahora le apunto a ese viaje.
-¿Sos conciente de lo que lograste y la repercusión que tuvo en la Argentina?
-Sí, y tenía la presión de que sabía que tenía a todos los argentinos atentos con el tema del Mundial, que tenían la expectativa de que estaba en la final.
-Se hace foco en la doble vida, de la atleta que estudia medicina, ¿cómo complementás las dos actividades?
-Es muy difícil que el atleta estudie, por los viajes, por las invitaciones a otros torneos, las concentraciones. Es cuestión de organizarse bien, que la facultad de ayude, que te den una mano los profesores. Muchas veces me toman exámenes antes, o mueven la mesa para que pueda rendir. Eso ayuda mucho. Siempre me llevo material para estudiar. Es más, después del Mundial universitario tengo que llegar para las mesas de exámenes de septiembre. El estudio te ayuda para distraerte. No estoy pensando todo el tiempo en la carrera. Empezás a leer y tenés la cabeza enfocada en otra cosa.
-El miércoles habías bajado siete segundos de tu marca, ahora bajaste 10 segundos más...
-No lo puedo creer. Había mejorado en el Iberoamericano de Río de Janeiro 2016, como 13 centésimas, y corrí sola. Y ahora de correr con un pelotón, tener la experiencia que no tuve cuando fui a los Juegos Olímpicos, que fui sin experiencia de correr con pelotón. Este año me ayudó mucho la gira de Estados Unidos que hice, que no fui en muy buen estado, pero hice una marca de 9m45s, y ahí me agarró mucha confianza de decir ‘bueno, si corríi con pelotón, en fuera de estado, e hice este tiempo, si voy a la altura me preparo para más’. Tenía la cabeza en eso. Y en entrar al Mundial. Hacer la marca para el Mundial. Ya me entrenaba para hacer menos de 9m42s. Fui al Sudamericano y corrí sola en 9m51s, pero las condiciones climáticas no me ayudaron para nada. Como estaba muy bien me fui otra vez a la altura.
-Y de la altura de Cachi a Londres, y ahora este logro en sólo dos días...
-Me sentí muy cómoda en la serie, y ya con la alegría que tenía de que iba a correr la final dije ‘última no quiero salir’. Salí prendida al pelotón y dije ya está. En las últimas dos o tres vueltas ya se me estaba endureciendo todo, ya no daba más, pero me fijaba en la que tenía adelante mío, no me voy a salir del pelotón. Si me quedaba sola, me entregaba. El pelotón no es fácil, pero te ayuda.
-¿Cuánto empuja el pelotón?
-¡Es increíble cómo te ayuda, increíble! Corriendo con pelotón es obvio que iba a mejorar. Ya sé que va a ser así ahora.
-¿Qué hablaste con el equipo argentino cuando saliste de la pista?
-Todos se quedaron con que el otro día me quedó aire para rematar en los últimos 200 metros de la serie, entonces todos pensaban que podía mejorar. Pero no me imaginé tanto.
Publicado el 12 de agosto de 2017 en LA NACION
Los sacrificios valen la pena y Belén Casetta lo sabe mejor que nadie
Javier Saul
16:31
Javier Saul
16:31
LONDRES.– El cartel de localidades agotadas ya está colgado desde hace tiempo. Nadie se lo quiere perder. La jornada de hoy promete ser larga e intensa, pero todas las miradas están sobre lo que suceda a las 17.50 (hora argentina). Para el programa del día es el cierre de la jornada 9 del Mundial de Atletismo, la final de la posta 4 x 100 metros programada en horario central. Pero la prueba tendrá una carga mayor: serán los últimos pasos de Usain Bolt sobre una pista. El adiós de la leyenda del atletismo. A los 30 años –cumplirá 31 en nueve días– dejará las carreras junto a los suyos: participará de la posta con el equipo de Jamaica, y buscará redimirse ante el público tras la medalla de bronce en los 100 metros. Enfrente tendrá a un equipo de Estados Unidos que desea volver a arruinarle la fiesta. “Creo que estamos en la lucha por ganar, como cualquiera. Pero tenemos que hacer lo correcto porque va a ser otra carrera competitiva igual que los 100, pero definitivamente estoy esperando el desafío”, explicó Christian Coleman, plata en los 100m, en diálogo con la prensa de su país. Tanto él como Justin Gatlin confesaron estar disfrutando del reto.
¿Cómo será el atletismo después de Bolt? ¿Qué hará el jamaiquino de su vida? Las preguntas se repiten a lo largo de la última semana. Si el Mundial tenía un motivo dominante era la despedida del hombre que revolucionó el deporte. El que necesitó de 3m24s para reescribir los libros de los 100 y 200 metros. Ese es el tiempo que acumuló desde 2008 para romper récords, sumar medallas, y pulverizar rivales. Una era que empezó en Pekín, en agosto de 2008, y que desdibujó todos los conceptos preestablecidos: joven –lejos de la edad ideal para los velocistas–, alto –su 1,95m no es el estereotipo aconsejable para las carreras cortas–, sin experiencia –explotó en Pekín como un novato de la distancia–, con malas salidas, con escoliosis a cuestas –su espalda es su talón de Aquiles–... Bolt recreó el mundo del revés.
“Una vez le pregunté a Michael Johnson por qué se había retirado y me dijo: Había conseguido todo, ¿por qué continuar? Me parece un argumento válido. Yo tenía mis objetivos: quería ser campeón olímpico en atletismo y lo conseguí. Todo lo que quería lograr… ya lo tengo”, explicó en noviembre del año pasado, en una de sus visitas comerciales a esta ciudad. Era el anuncio que faltaba tras los Juegos de Río de Janeiro 2016.
La confirmación de que este sábado 12 de agosto no iba a ser un día más. “Vamos, Usain, tenés que esforzarte. Sólo tres meses y después podrás hacer con tu vida lo que quieras”, le decía su entrenador antes de la última cita olímpica. Todo parece indicar que el mejor Bolt llegó hasta el Engenhão. Y que el Estadio Olímpico londinense es el cierre elegido para el tour despedida. Quiere dejar un legado en el deporte como hicieron Muhammad Ali y Michael Jordan, pero, a diferencia de ellos que después retomaron sus carreras, él avisa que su retiro “será para siempre”.
Habrá un atletismo después de Bolt y un atleta que le dejará el lugar al ícono del marketing. Pero, ¿cómo se explica su fenómeno? Acá un repaso por números y situaciones que dan muestra de su popularidad, de un magnetismo pocas veces visto en el deporte.
CARISMA, POPULARIDAD Y REDES SOCIALES
“Después del oro en los 100 metros en Pekín no pudo volver a salir tranquilo a la calle. Todo el mundo lo reconocía y le pedía fotos y autógrafos. Todos lo quieren tocar, abrazar”, explicó una vez su representante Ricky Simms. Pero Bolt no tiene problemas con esa popularidad y hasta es él quien toma las selfies de sus fanáticos, el que regala su calzado o el que abraza a mascotas o voluntarios. Un talento que va más allá del atletismo. Un estudio de la consultora Hookit para Forbes midió las interacciones y vistas de video en Facebook, Instagram y Twitter de las redes sociales de los deportistas mejores pagos. Bolt es el único no futbolista que se encuentra entre los siete primeros. El número de fanáticos de Bolt están lejos de los mejores futbolistas, pero las interacciones en sus posts son muy altas.
RESULTADOS QUE VALEN MILLONES
Bolt aparece en el puesto 23 de la lista de los atletas mejores pagados del mundo, según Forbes, por detrás del basquetbolista Derrick Rose y por delante del futbolista de Real Madrid Gareth Bale. Cristiano Ronaldo encabeza la nómina con un total de US$ 93 millones facturados. Bolt tiene una ganancia anual de US$ 34.2 millones, pero sólo cobró 2.2 millones por correr en 2016. El mayor caudal de dinero llega desde afuera de las pistas: Puma, Gatorade, Hublot, Mumm, Kinder, Nissan, Sprint y Pokerstars son algunas de las marcas que están detrás del atleta. Su mayor acuerdo es con la alemana Puma: 10 millones por año.
JUEGO LIMPIO
Según los registros de la IAAF, Bolt es el único de los grandes velocistas de la historia que nunca dio positivo en un control antidoping. Domina las marcas de los 100 metros y es el único que aparece en el Top 10 de los hombres más rápidos que no fue acusado o sancionado en algún momento por utilizar sustancias prohibidas. Tyson Gay, Yohan Blake, Asafa Powell, Justin Gatlin y Nesta Carter no pueden decir lo mismo.
SU CONEXIÓN CON EL FÚTBOL
Siempre se lo vio cerca de la pelota. Ya sea con la camiseta de Manchester United, con su idea de ser parte de los entrenamientos de Borussia Dortmund (Puma es la conexión) o como embajador del PES 2018, el juego de fútbol de Konami. Horas antes del último fin de año mostró su costado de fanático y llamó a MUTV –el canal del United–. “El equipo dio muestras del viejo United. Se sobrepuso a los goles del rival, presionó y fue perseverante. Así juega el Manchester”, dijo, ante la sorpresa de la presentadora.
UN FUTURO ENTRE VIAJES, SOLIDARIDAD Y FAMILIA
Dice que seguirá ligado al atletismo de alguna manera y que quiere incrementar su trabajo en su fundación. Sueña con acercarse al fútbol, pero no descarta usar su carisma para seguir en las pantallas de todo el mundo. “Quizá por mi personalidad podría dedicarme al mundo de la televisión o incluso ser actor”, reconoció en los últimos meses. Además, planea casarse y tener hijos, sumar viajes de promoción y retomar un poco de su rutina en Jamaica. Tras disfrutar de las pistas, ahora quiere disfrutar de las cosas simples.
Publicado el 12 de agosto de 2017 en LA NACION
El fenómeno Bolt llega a su última función
Javier Saul
16:19
Javier Saul
16:19
LONDRES.- Belén Casetta cumplió su sueño, el objetivo que se había marcado para el Mundial. Pero no la tendrá fácil en la final de los 3000 metros con obstáculos, que se correrá este viernes desde las 17.25 (hora argentina) en el Estadio Olímpico. Tras superar la serie de clasificación con récord sudamericano (9m35s78/100), y quedar entre los 12 mejores tiempos de las 40 atletas participantes, largará con la peor marca previa de las 15 que integran la grilla. Y para apuntar a una medalla, algo que confiesa que es "díficil, pero no imposible", deberá acercarse a los nueve minutos. Una carrera contra el reloj en la que tendría que bajar 35 segundos el récord de ayer. La keniata Celliphine Chepteek Chespol, de apenas 18 años, fue la vencedora de su serie con un tiempo de 9m27s35/100. La joven africana posee la mejor marca de la temporada (8m58s78/100) y la segunda de la historia, por lo que aparece como la gran candidata para llevarse la medalla de oro.
Mientras tanto, la joven marplatense, de 22 años, vive un sueño y da pasos firmes en una prueba sin los flashes de otras, como los 100, 200 o 400 llanos, pero con el condimento visual que dan los obstáculos y el agua. Sexta en la tercera serie de la clasificación, dejó la pista pensando que se había quedado fuera de la final, pero se enteró de la gran noticia cuando tuvo contacto con la prensa. Y reconoció, en diálogo con LA NACIÓN, que no podía creerlo, que el sueño se había hecho realidad.
Un sueño que empezó el miércoles, que siguió este jueves -disfrutó de la clasificación junto a su familia y su novio Facundo, además de aprovechar el día con sesiones de crioterapia en el Grange Tower Bridge Hotel- y que se continuará en la tarde del viernes. Sin una actividad de peso en el continente ("A lo sumo seremos cinco o seis chicas que corremos los 3000 con obstáculos en este nivel en Sudamérica", contó), aprovechará el roce con la élite para seguir sumando experiencia.
Se reconoce "hiperactiva". Y tanto su familia como su carrera deportiva dan fe de ello. De chica, sus padres no sabían cómo mantenerla quieta, y entonces la llevaron a practicar básquetbol, gimnasia artística, tenis... Siempre que había una actividad, ahí estaba la pequeña Belén. El tenis era el deporte que más le gustaba, pero los costos la dejaron en el camino. Aunque no se detuvo. Un día, papá Edgardo, que falleció en 2015, vio un cartel que promocionaba una carrera de 1200 metros y la inscribió. Y corrió y corrió. Y ya no frenó. Se lanzó desde aquella prueba en el estadio Justo Román de Mar del Plata a esta final en el Estadio Olímpico de Londres.
Futura médica, divide sus días entre el estudio y el doble turno. Se despierta a las 4 para estudiar y adelantar todas las tareas relacionadas con la facultad. Después, a las 6, inicia la primera sesión de la jornada. Y así todos los días. Entrenamiento, facultad, entrenamiento y a descansar. Una rueda que jamás se detiene y gira todo el año. Dice que ya se acostumbró y que este ritmo es parte de su rutina diaria. Y más allá de que transcurre gran parte del año entre concentraciones y viajes, aprovecha para llevarse material de estudio dentro de la valija.
En la antesala del Mundial de Londres, Casetta se puso una meta y se preparó para eso. Viajó a Salta y se concentró en Cachi, donde los 2300 de altura resultan clave para ganar resistencia: se acostumbra al cuerpo a un entorno de menos oxígeno y se incrementa la resistencia al regresar al nivel del mar para competir. Le apuntaba al récord sudamericano de los 3000 metros con obstáculos. Lo intentó en el Sudamericano de Paraguay, pero las condiciones climáticas no ayudaron. Y apostó por dar el golpe en un Mundial. Hiperactiva como es, lo logró y con creces: se lanzó en velocidad a falta de 200 metros, cuando sus rivales parecían entregadas, y selló la clasificación con récord sudamericano. ¿En qué momento de la carrera se dio cuenta que podía bajar el tiempo?, le preguntó en LA NACIÓN. Y ella no dudó: "En Cachi".
La estudiante de medicina que divide sus tiempos entre los libros y las pistas, es parte del recambio del atletismo argentino que llega desde las pruebas de fondo y mediofondo. Es la chica que llegó a Londres con un objetivo y lo cumplió con creces. La que se levanta a las 4 para estudiar, se entrena a las 6, vuelve a estudiar, y después retoma los entrenamientos, para finalmente acostarse a las 23. La que el miércoles corrió, y corrió. Y casi sigue corriendo en la zona de atención a la prensa, de no ser por los periodistas que la buscaban y por su familia, que la esperaba para un abrazo. A puro esfuerzo, tuvo su premio. Y seguirá corriendo por sus sueños. Hiperactiva como es.
Publicado el 11 de agosto de 2017 en LA NACION
El sueño de Belén Casetta ya se cumplió, pero lo que viene en la final es entre difícil e imposible
Javier Saul
16:39
Javier Saul
16:39
LONDRES.– No fue un grito masivo de emoción, como los que solía despertar cada triunfo de Usain Bolt , sino de sorpresa. Un rictus colectivo en las gradas del Olímpico que sintetizó la incredulidad, algo así como un “¿y éste de dónde salió?” gestual, masivo, asombrado. Ramil Guliyev , un atleta de raza blanca caucásica se quedó con una de las pruebas más conversadas del Mundial , uno que no era el favorito, y que en 2017 estaba fuera del top-10 del ranking.
Guliyev, 27 años, 1,87 metros, nacido en Bakú (Azerbaiján) pero representando a Turquía, reunía tantos antecedentes como polémica. Es el segundo atleta blanco caucásico más rápido, después del francés Christophe Lemaitre. Ayer, ante la shockeada concurrencia, se quedó con la medalla de oro al marcar 20s09/100, superando por apenas dos centésimas al favorito Wayde Van Niekerk ; el bronce fue a manos del triniteño Jereem Richards, que también marcó 20s11/1000.
No fue Van Niekerk el ganador, el que aspiraba a igualar el record del ya legendario Michael Johnson, ganador de los 200 metros y los 400 metros en Atlanta ’96, un record que se mantuvo vigente durante tantos años porque Bolt no corría los 400. No haber logrado el doblete compromete la posición que pensaba adoptar, la de heredero del héroe jamaiquino, que mañana correrá su última prueba en un Mundial.
Tampoco fue el botsuano Isaac Makwala , protagonista del episodio más surrealista del Mundial, obligado a clasificarse en solitario para esta prueba luego de haber sufrido una gastroenteritis, conquistando la simpatía del público que lo ovacionó más que a cualquier otro rival en la tensa previa de la carrera.
Makwala, el autor de la mejor marca del año para la distancia (19s77/1000) aprovechó ese envión en el arranque de la carrera para pelear los primeros 100 metros, pero pronto se vio que su duelo con Van Niekerk pasaba a segundo plano, porque Guliyev entraba en el cuadro con una potencia que hacía presagiar el batacazo. Se le critica su arranque, que no es todo lo eléctrico que debería, y ayer volvió a penar con él; pero su cierre fue magnífico.
El sudafricano resistió hasta el final, infructuosamente. El botsuano acabó recién en el sexto puesto final, acusando la debilidad que le produjo el virus que contrajo.
“¿Sorpresa? Bueno, estas cosas pueden pasar en una final”, propaló el locutor oficial mientras los fanáticos querían saber quién era ese atleta barbado que había postergado a los favoritos Su padre lo entrenó hasta 2010, cuando falleció a causa de un repentino paro cardíaco; para entonces, como atleta juvenil, ya tenía en claro que los 200 metros era su prueba principal, al punto que su marca de 20s04/100 solo había sido superada por un único rival: el jamaiquino Bolt, con 19s993/1000...
Al año siguiente protagonizó una polémica que lo tuvo apartado de las pistas durante tres años. Se había mudado a Estambul, dónde recibía un apoyo superior y mejores condiciones para entrenar, y pretendía representar desde entonces a su patria adoptiva. Pero la IAAF le prohibió correr para otro país que no fuera Azerbaiján, y la sanción duró tres años, hasta abril de 2014. Guliyev argumentó que la lengua y la cultura de los dos países eran similares, e insistió en su postura.
Y mientras las autoridades azeríes minimizaban la capacidad del atleta alejado de su país de conseguir buenas marcas, Guliyev marcó 19s88/100 en los 200 metros de un mitin en Zagreb (Croacia) en 2015, corriendo con los colores del Fenerbahce, uno de los clubes más populares de Turquía; el año pasado fue plata en el Europeo de Amsterdam.
Estuvo en la final olímpica de Río y ganó una prueba de la Diamond League en París. Había ganado la tercera serie semifinal de la distancia en este mundial con un tiempo de 20s17/100: ya allí había postergado a Van Niekerk. Pero todos se quedaron con la aparente calma del sudafricano, como si hubiera reservado esfuerzo.
“No es un shock, pero es cierto que se siente irreal”, aceptó el sorpresivo ganador. “El título significa mucho para mí, porque creo que hice la mejor carrera de mi vida en el momento justo”. Guliyev afirmó que no le molestaba que la atención no estuviera puesta en él: “porque sabía que estaba compitiendo contra los mejores atletas del mundo. Supongo que en la próxima competencia todos me estarán mirando a mí”.
Guliyev es el primer atleta blanco en dominar la escena de los 200 metros luego de los éxitos de Pietro Mennea en los años ’70. El italiano fue medalla de oro en Munich 1972 y Moscú 1980, y también ganó el Mundial de Helsinki en 1983. Su record mundial, 19s72/100, solo fue batido en los ’90 por Michael Johnson, hasta que Bolt se quedó con la marca que todavía rige la especialidad, los 19s19/00 que marcó en 2009.
Publicado el 11 de agosto de 2017 en LA NACION
Ramil Guliyev, el turco al que nadie esperaba ver ganar en Londres
Javier Saul
16:35
Javier Saul
16:35
LONDRES.- El comunicado llegó 16.42 de un día en el que Londres se entregó a una lluvia incesante. Las semifinales de 200 metros estaban programadas para las 20.55. Pero Isaac Makwala -uno de los tres atletas afectados por una intoxicación- tuvo que presentarse a las 18.40 para correr su serie clasificatoria en soledad, en una original carrera contra el reloj en la que ocupó el andarivel siete. Tras las sospechas de que la IAAF no había dejado entrar a Makwala al Estadio Olímpico en la tarde del martes para favorecer a Wayde Van Niekerk, la federación dio marcha atrás con los consejo médicos y se enredó en una nueva polémica, tras el triunfo de Justin Gatlin el sábado pasado en los 100 metros. La noche que le arruinó la fiesta a Usain Bolt. "Este es otro desastre. Como el del tramposo de la droga que ganó los 100 metros", disparó el periodista Matt Lawton, en el Daily Mail, en referencia a Gatlin.
"La IAAF recibió un escrito de la federación de Botswana para que Isaac Makwala pueda competir en los 200 metros. El período de cuarentena del atleta expiró a las 14, y fue examinado por nuestro equipo médico que lo declaró apto para competir. Makwala deberá correr en 20s53 o más rápido para avanzar a semifinales y conseguir el tiempo de clasificación. Por eso, correrá en el andarivel siete, que era el que le correspondía en la serie", informó la federación, en un giro inesperado. Lo que hasta el el mediodía era una recomendación médica para proteger al resto de los atletas, por la tarde fue un indulto al hombre que el martes vio por TV cómo Van Niekerk se quedaba con el oro en los 400 metros. Él, su rival en la temporada, sintió que le habían robado la ilusión.
Después, respondió desde la pista: logró el tiempo necesario en su serie y avanzó en semifinales. Ya con el resto de sus contrincantes, corrió en 20s14 100 y esta tarde, desde las 17.52 (hora argentina), estará en la largada de la final. Van Niekerk, que busca el doblete de Michael Johnson en 200m y 400m, tendrá enfrente al hombre que es dueño del mejor tiempo del año en la distancia.
El "expediente Makwala" fue tomando forma entre la noche del martes, con el video del botsuano fuera del estadio y el oro del sudafricano adentro, y terminó por recalentarse en las primeras horas de ayer. La situación generó revuelo en las redes sociales. Y luego tuvo su espacio destacado en los medios británicos. La polémica tomó dimensión cuando ex campeones como Johnson dispararon contra la IAAF. Makwala, mejor tiempo del año en 200m y cuarto en 400, fue descartado por recomendación del cuerpo médico de la federación. "El problema es que Van Niekerk es el favorito de la IAAF, es el favorito de los fanáticos. El es el nuevo favoritos de todos. Es el récordman, el campeón mundial, el campeón olímpico... y ahora que aparece un gran rival no lo dejan correr". Sebastian Coe, presidente de la IAAF, dio la versión oficial: "Teníamos que proteger a los 2000 atletas que vinieron al Mundial y decidimos que aquellos atletas que mostraban síntomas del virus fueran apartados".
Mientras Van Niekerk se lleva la atención, surge un ídolo inesperado. Más allá de las cuestiones reglamentarias, el público londinense tomó a su nuevo niño mimado. E Isaac Makwala responde desafiante, con el puño cerrado y la mirada perdida. Apareció un retador.
Publicado el 9 de agosto de 2017 en LA NACION
El expediente Makwala
Javier Saul
16:52
Javier Saul
16:52
LONDRES.- ¿Cuál fue el clic para irte a Finlandia?
-Me fui porque me cansé de que me ganaran siempre. Sentir que estás ahí, pero que faltan siempre cinco para el peso. La Argentina me dio muchísimo, mi ex entrenador también, pero justamente la jabalina crece en Europa. Me pregunté qué pasaba si conseguía lo que necesito tener para ser mejor.
Braian Toledo camina por la costanera del río Támesis y disfruta. Cruza el Tower Bridge y disfruta. Le toman fotos, pero también saca su celular y se lleva un recuerdo. A los 23 años habla como un experimentado. Se lo nota centrado, con objetivos claros. Y confiesa que cuando visitó Londres en 2012 no disfrutó. Tenía sólo 18 años y cumplía el sueño de cualquier atleta: estar en los Juegos Olímpicos . Pero dice que llegó con mucha presión, que no la pasó bien. Lo que podía ser la mejor experiencia para una promesa como él terminó transformándose en un calvario. Se fue a Marcos Paz y estuvo tres meses y medio deprimido. Perdió kilos, estaba mal anímicamente. “Fue por escuchar mucho ruido de afuera”, cuenta. Por eso, habla una y otra vez del disfrute. Lo subraya. Y lanza su carrera hacia adelante. “¿Qué sería un buen Mundial? Disfrutarlo. Entender que vengo de un año de muchos cambios y tener los pies en la tierra. No me tengo que desesperar porque lo que yo busco empieza en Tokio 2020 ”, explica, en una conversación con LA NACION, mientras se mueve por una ciudad que lo recibió sin un verano a la vista. Pero con temperaturas mucho más agradables que los 14 grados bajo cero con los que corre una hora y medio bajo en la nieve en Kuortane, el pueblo finlandés que desde abril se convirtió en su nuevo lugar en el mundo.
“Mi objetivo es entrar en la final. Pero con quienes compito ya pasaron por este momento y ahora están acá [pone la mano arriba] y yo estoy acá [en el comienzo de una curva ascendente]. Es parte del proceso. Que te ganen, que te ganen, que te ganen”, explica. Y proyecta para el día después: “Pienso en Tokio. No es el principal objetivo de mi carrera, pero sí el comienzo de la carrera adulta. De 26 a 32 años es la mejor edad del lanzador. En París o Los Ángeles, con 30 años, estaría en el tope máximo. Y después vendría a remarla con los pibes, para que me vuelvan a ganar como ahora, je. El círculo es así, todo vuelve”.
Toledo iniciará su participación en el Mundial este jueves a las 16.35, en el Grupo B de la etapa de clasificación de lanzamiento de jabalina. La mínima para alcanzar la final será de 83 metros, o ingresarán las mejores 12 distancias.
“Te tienen que ganar, que te lo hagan duro, que te des cuenta de que no es venir y tirar. Porque, por ejemplo, el problema que tenemos en la Argentina es que no tenemos nivel. Entonces uno va a participar. En Finlandia no vas a participar. Si no estás bien, te pasan por arriba. Hay días en los que no estoy bien y prefiero no presentarme. Porque para ir a pasar vergüenza, mejor no ir. Porque no es que te sacan un par de metros cuando vos estás mal: cuando estás mal te sacan 10, 20 metros. Y eso es duro”, comenta.
Braian dejó Marcos Paz en abril pasado y viajó a Finlandia, donde lo entrena el coach finlandés Kari Ihalainen. Serán entre seis y ocho meses allí y después se volverá a la Argentina. Para retomar la misma dinámica en 2018, y en 2019. Y así hacia adelante. Cuando habla de Finlandia no le pone límites a la estada. “¿Por qué me fui? Me fui porque me cansé de que me ganen siempre”.
Ya sin pelo –los 340 kilómetros hasta Helsinki para encontrar una peluquería confiable lo llevaron a raparse– y con mayor masa muscular, parece otro de aquel Toledo que llegó a la final olímpica hace sólo un año en Río. Cambió desde lo físico, pero también desde la cabeza. “¿Si el esfuerzo y el desarraigo son los caminos para crecer? No sé, pero sí sé que es el camino que yo elegí. Es el camino que pude ver para mí. Es duro, la vida es dura, los nórdicos son gente dura. Un día, con 14 grados bajo cero, íbamos a correr. Me estaba acomodando para hacerlo en las cintas, pero vino mi entrenador y nos sacó a correr una hora y media por un bosque nevado. Ahí vas entendiendo que te tenés que adaptar a una cultura diferente, que eso sirve. Que después me recuperaría y que la próxima vez me entrenaría todavía mejor”, relata. Y cuenta que Ihalainen no es un entrenador exitista. Que es duro, que no gesticula, que no lo felicita ante un desempeño, pero que le enseña mucho más que cuestiones técnicas: “Me dice que lo simple es lo mejor. No lo fuerte. No. Lo simple y lo natural. Podés ganar o perder. Pero vos tenés que disfrutar, tenés que hacer algo que te haga sonreír”.
Y recuerda un pasado donde la cabeza estuvo a punto de explotar. Donde la esperanza juvenil estuvo a centímetros de quebrarse: “Con los años me fui dando cuenta de que la gente siempre va a hablar. Antes no aceptaba que hablaran mal, ahora sí. Por eso la pasé tan mal después de 2012, cuando yo llegaba como subcampeón mundial juvenil y me sentía el peor del mundo. Pero entendí que esto no define nada en mi vida. Que es un torneo en el que tengo dar mi mejor versión. Tengo que mantener una línea, tomar esa idea de los finlandeses. Que son como los suizos, como un Federer, que no sabés si está triste, si está feliz. Eso lo estoy aprendiendo”.
Pero hay un Braian antes de la jabalina. El que vivía en una casilla, el del padre ausente, y una madre que lloraba porque no sabía lo que le iba a dar de comer el día siguiente. El que le hacía la tarea a sus compañeros a cambio de 25 centavos por dibujo. El que caminaba con un tacho hasta la única canilla del barrio. El de los sueños que nacieron en el piso, entre cartón y lonas, porque no entraba en la cama.
“Un día hablando con Kari, me preguntaba de dónde venía yo. Él viene de una familia dura. Pero una familia dura en Finlandia come y vive bien. Cuando le dije yo también, él interpretó que éramos parecidos. Pero cuando me pidió detalles, empecé a contarle la realidad: que no comíamos, dónde dormía, que no teníamos ropa. Y ahí se quebró, me tocó la espalda y me dijo Vas a ser muy grande. Ahí entendió. Para ellos es imposible que alguien con ese pasado pueda llegar”, relata.
Con sólo 23 años, ya es todo un experimentado en la delegación de atletas argentinos que viajaron al Mundial. Compañero de viajes de Germán Chiaraviglio (30) y Jennifer Dahlgren (33), ahora ve con buenos ojos el recambio que llega desde la pista. “Antes viajaba solo. Me juntaba con Germán, con Jenni, que eran más grandes. Ahora disfruto que gente de mi edad se vaya sumando al equipo. El recambio es bueno, aunque lamentablemente no lleguen lanzadores. Pero confío que van a venir”, señala.
Esa confianza no es casualidad. Espera que detrás de un Toledo vengan muchos más: “Hace 10 años entrenábamos tres gatos locos. Éramos tres y [Gustavo] Osorio, mi ex entrenador. Y ahora paso por el predio y lo veo a él con 50 o 60 chicos. Muchos empiezan con jabalina, pero después ven que no les va bien o que son buenos para otras cosas y se cambian. Pero lo bueno es que vayan a tirar jabalinas”.
Por su parte, y con la colaboración de un grupo de sponsors, coordina reuniones con escuelas donde va a difundir el atletismo. Recuerda su infancia en Marcos Paz, en la que el hambre era parte del día a día, en la que sufría. Y se mueve en un ambiente que siente que el atletismo es el deporte “más despreciado y menos ayudado” en la Argentina. Por eso busca devolver parte de lo que consiguió: “Quiero trabajar para que los chicos tengan más opciones”.
Publicado el 9 de agosto de 2017 en LA NACION
Braian Toledo: "Me fui a Finlandia porque me cansé de que me ganaran siempre"
Javier Saul
16:45
Javier Saul
16:45
Día de gloria para Van Niekerk, el sudafricano señalado para animar al atletismo en la era post-Bolt
LONDRES.- Wayde Van Niekerk , recuerden su nombre. Así podría empezar el próximo anuncio promocional de la IAAF. Y no fallaría en el mensaje: el sudafricano, de 25 años, es la punta de lanza que tiene la federación internacional de cara al atletismo post- Bolt . La manera de seguir rompiendo barreras, de ampliar la popularidad. Ayer, mostró su primera buena reacción: soportó la presión mediática de los días previos y fue el claro vencedor de los 400 metros, con un tiempo de 43s98/100. ´
“The Dreamer” llegaba por dos oros y por el testimonio del jamaiquino, y dio la talla. Se suman a las medallas doradas en los Juegos de Río de Janeiro y el Mundial de Pekín. Es el dueño de la distancia.
En la pista no estuvo Isaac Makwala, su principal rival. El botsuano fue uno de los afectados por la intoxicación del Guoman Tower Hotel y se quedó afuera por recomendación del equipo médico de la IAAF. Antes de la final se difundieron videos de periodistas de la cadena ITV News de Makwala intentando entrar al parque olímpico y siendo rechazado por la seguridad. Su intención era participar, más allá de la palabra oficial. La situación generó críticas a los organizadores y un fuerte apoyo al africano en las redes sociales.
Van Niekerk, recordman de los 400m con 43s03/100 (Río de Janeiro 2016), dominó la carrera de punta a punta. Por detrás llegaron Steven Gardiner (44s91), Abdalelah Haroun (44s98), Baboloki Thebe (44s66), Nathon Allen (44s88), Demish Gaye (45s04) y Fred Kerley (45s23). Nadie pudo siquiera pisarle los talones.
No tendrá el carisma de Bolt, pero el hombre que carga con el cartel de sucesor empieza a sonreír. Lo hizo el lunes, cuando en la serie 3 de la clasificación de 200 metros llegó a la meta cara a cara con el británico Daniel Talbot (ambos con 20s16/). Van Niekerk había sacado diferencia para llevarse el heat, pero prefirió la compañía del local y los aplausos del público. Y volvió a relajarse ayer, en la final de los 400 metros, programados en horario central y ante un Estadio Olímpico colmado. Se fue con la mayor ovación y con el primer oro del par que vino a buscar a Londres -ahora va por el doblete de Michael Johnson, el único atleta con oros en 200 y 400 en mundiales o Juegos Olímpicos-. Ya vencedor de la prueba, hizo la entrevista con el presentador oficial tirado en el piso, en uno de los costados de la pista. No será el showman, ni tendrá los pergaminos de Bolt. Pero el mundo empieza a conocer de quién se trata. Y él aporta a la causa.
Publicado el 8 de agosto de 2017 en LA NACION
Día de gloria para Van Niekerk, el sudafricano señalado para animar al atletismo en la era post-Bolt
Javier Saul
17:02
Javier Saul
17:02
LONDRES.- Resulta fácil identificar a Yulimar Rojas. No sólo se distingue por su 1,92m, sino que también llama la atención por su pelo verde. Tonalidad que pasará a la historia en las próximas horas: mutará en rosa. Las promesas son así, y si vienen acompañadas por la primera medalla dorada de la historia de Venezuela en Mundiales, mejor aún. El lunes por la noche, en una batalla campal centímetro a centímetro, la joven Rojas superó a Caterine Ibargüen por sólo dos centímetros (14,91 a 14,89m) y se quedó con el título de triple salto que era propiedad de la colombiana, que llegaba como bicampeona mundial y oro olímpico.
Fue el duelo sudamericano por excelencia y de donde salieron dos de las tres medallas del continente en el Mundial. La otra es el bronce de la también venezolana Robeilys Peinado (19 años), en salto con garrocha. Sudamérica tiene tres medallas y no habrá más. Y la Venezuela que se desangra con sus problemas internos será el principal aportador. La contracara venezolana aparece en Londres. Y es la bandera de un continente en el que Brasil, sin el garrochista Thiago Braz lesionado, no logra hacer pie pese a ser potencia deportiva y la Argentina sólo depende de apariciones fugaces, de brotes que muchas veces son fruto de la casualidad.
Venezuela, generación de oro. Yulimar Rojas, orgullo patrio. El mensaje apareció en las últimas horas del lunes en las redes sociales del presidente venezolano Nicolás Maduro. Mientras Rojas trataba de saltar. Aunque esta vez sobre la grieta. Chavista e imagen de propaganda política para unos; estandarte de la revolución deportiva, para otros. Están quienes le marcan que tras la medalla plateada en Río 2016 recibió premios que salieron de fondos nacionales, y quienes dicen que se fue a vivir a España por la falta de apoyo. Diplomática, evitó hablar de política tras el oro mundialista que consiguió en el Estadio Olímpico y prefirió concentrarse en lo estrictamente deportivo.
Puso mala cara cuando dos cronistas brasileños le preguntaron por la dictadura, el dictador Maduro y los problemas económicos, pero al mismo tiempo pidió por el final de una guerra entre hermanos y se emocionó al desear que la medalla le dé felicidad y orgullo al país. Trata de pisar firme, aunque reconoce el apoyo económico del estado venezolano y pide por su continuidad. Mi país siempre se ha caracterizado por apoyarme, por tratar de que me sienta muy bien. Espero seguir recibiendo apoyo de mi país, y que sigan respaldando a un deporte que le da tantas alegrías. Que inviertan en pistas para que crezca el deporte, señaló.
Peinado, por su parte, fue la medallista inesperada. La misma que el año pasado debió renunciar a los Juegos de Río por una lesión en la mano izquierda y que este año no tenía incluido el Mundial dentro de la planificación de la temporada. Todos esperaban al lunes, con Rojas como la candidata al podio, pero Peinado se adelantó y dio el primer golpe. Nacida en Caracas en 1997, es una de las grandes promesas del atletismo venezolano y siempre reconoció su inclinación política. Hace tres años reveló que su sueño era viajar a los Juegos Olímpicos y recibir la bandera de parte del presidente. Y, entre lágrimas, añadió: Siempre que estoy en algún sitio importante y me llueve un poquito, sé que está conmigo. Una vez estaba en una semifinal y empezó a lloviznar. Dije, Dios, sé que él está ahí. Hablaba de Hugo Chávez.
Publicado el 8 de agosto de 2017 en LA NACION
Venezuela, del dolor humano al éxtasis deportivo
Javier Saul
16:59
Javier Saul
16:59
LONDRES.- Guillermo Ruggeri llegó al Mundial con una fuerte carga histórica sobre sus espaldas. No sólo venía de bajar dos veces un récord argentino que estaba vigente desde 1968, sino que tenía como objetivo ser el primer atleta de nuestro país en superar la clasificación de este torneo en pruebas de pistas, tras lo logrado por Carlos Gats en los 200 metros de Atenas 1997, cuando accedió a la semifinal. Mejorado su propio registro en la serie del domingo -lo consiguió por tercera vez en el año-, las semifinales de los 400 metros con vallas parecían ser la puerta para otro zarpazo, pero la ilusión se dio de frente contra la realidad de un atleta que hasta el año pasado era decatlonista. Ruggeri finalizó quinto, con un tiempo de 50s18/100, pero fue descalificado por ocupar el andarivel ocho -corría por el nueve-, tras un mal pasaje que tuvo en una valla a falta de 150 metros para el final. La serie en la que corrió fue ganada por el qatarí de origen mauritano Abderrahaman Samba (48s75/100).
La delegación argentina apeló la sanción, y ahora espera por la determinación de la IAAF. "Pasé mal una valla y eso me tiró para el andarivel interno. Apelamos porque es una marca que me sirve", explicó a la nacion. La IAAF no se había expedido sobre la protesta en la noche de ayer.
Del fútbol al atletismo, y de los 110 metros con vallas al decatlón. Esa fue la última estación antes de los 400m con vallas. Un cambio de rumbo que llegó el año pasado, y que lo metió en un puñado de meses en un Mundial. "En el decatlón tengo unos buenos 400 metros, y el tema de competir cinco pruebas por día, descansar, y volver a competir otras cinco pruebas me dio la fuerza y la resistencia", cuenta. Y hasta se lamenta por una elección tardía: "Si hubiese pensado esto hace dos años quizás estaba corriendo en 48 segundos, pero fue así. El atletismo es como un trabajo, que te gusta, pero quizás al otro día sale otro mejor. Y fue así. Por lo menos llegué y ese era el objetivo. Estoy satisfecho con mi trabajo ya que desde hace muchísimo tiempo, al menos en velocidad, nadie había llegado a semifinales". El mendocino arribó a Londres sin haber participado en una competencia fuera de Sudamérica en 2017, con buenos desempeños en Mendoza, Buenos Aires, y el Sudamericano de Asunción. En el debe quedará la falta de roce fronteras afuera.
Ya sin la mochila histórica, Ruggeri, de 25 años, valora "la experiencia y el ritmo de competencia" que le deja su paso por Londres. Dentro de un recambio argentino que llega desde las pistas, forja un nombre propio y espera mantenerse en la élite. En 2018 apostará por los Odesur de Cochabamba, Bolivia.
Más allá de un final que quedó bajo observación, los 400m con vallas produjeron la única sonrisa argentina en los primeros días de competición. Ruggeri logró establecer un nuevo récord argentino con 49s69/100 y se clasificó a semifinales. El fin de semana había arrojado un balance negativo con las actuaciones de Jennifer Dahlgren (tres nulos en lanzamiento de martillo), Germán Chiaraviglio (no pudo superar los 5,60m en salto con garrocha), Mariano Mastromarino (abandonó en el kilómetro 30 de maratón por molestias físicas), Rosa Godoy (finalizó 62° en maratón) y Leandro Paris (que no pudo superar la clasificación en 800 metros, pero mejoró su tiempo). Sólo Paris, por el objetivo que se había impuesto en la antesala del certamen, logró matizar su eliminación.
Sin Ruggeri, son cuatro los atletas argentinos que quedan por competir en los últimos días del Mundial. Mañana se presentará Belén Casetta (3000 metros con obstáculos), el jueves será el turno de Braian Toledo (lanzamiento de jabalina) y Federico Bruno (1500 metros), y el domingo saldrá Juan Manuel Cano (20 kilómetros marcha).
La delegación récord de 10 atletas no mostró avances significativos hasta el momento, ni en marcas, ni en actuaciones. Ruggeri, y en su medida Paris, dieron un paso al frente. Entre los experimentados, Chiaraviglio lamentó una mala elección y Dahlgren explicó su "bloqueo" y cómo los nulos son consecuencia de los miedos que le surgen al lanzar.
En cambio, Toledo aparece con chances de tener un buen papel en el Estadio Olímpico, luego de su entrenamiento en Finlandia junto al prestigioso coach finlandés Kari Ihalainen. El bonaerense, que llegó ayer por la mañana a la capital británica, tiene 80,83 metros como mejor distancia del año, logrados en los Karis Telefon Games, en la ciudad finlandesa de Raasepori.
Publicado el 8 de agosto de 2017 en LA NACION
Las vallas que Ruggeri debe saltar están instaladas en el futuro
Javier Saul
12:14
Javier Saul
12:14
LONDRES.- Sebastian Coe cree que Usain Bolt fue demasiado generoso con las declaraciones que hizo tras la final de los 100 metros. El bronce tuvo sabor a poco para el jamaiquino, que el sábado se despidió de la prueba, pero fue el primero que salió a defender a Justin Gatlin, el campeón del mundo resistido por el público por sus dos sanciones por doping. "No es el guión perfecto, pensé que Usain fue muy generoso. Tuvo que ser un evento amargo para él. Él es más grande que el momento y esto simbolizaba su carrera. Gatlin tiene derecho a participar. No es la jornada más excitante en perspectiva para mí, pero debemos tenerle un poco de respeto. Eso sí, no elogiaré el hecho de que alguien con dos sanciones encima se lleve uno de los mayores premios del atletismo", disparó Coe, presidente de la IAAF, en declaraciones a la BBC. Y puso el expediente Gatlin sobre la mesa. Coe es partidario de sanciones de por vida, algo que evitaría situaciones como la del sábado a la noche, cuando el estadounidense desactivó el show de despedida de Bolt.
Sus palabras tienen relación con lo que pasó en la conferencia de prensa el sábado, cerca de la medianoche de Londres. El jamaiquino fue el primero que salió a defender a su rival. "¡Ohhhh! ¿Qué? ¿Qué acabo de oír?", se exaltó Bolt cuando una periodista preguntó sobre la posible relación los tiempos de la final y los controles antidoping más exhaustivos -Gatlin ganó con 9s92, con cuatro de ocho velocistas de la final por encima de los 10s-. "Me parece una falta de respeto lo que acaba de preguntar. Tanto Gatlin, como yo y el joven Coleman, que acaba de llegar y ya hizo una gran temporada, hemos demostrado lo que somos año tras año, trabajando muy duro y consiguiendo resultados", le replicó, enojado, Bolt a la periodista, antes de que Gatlin pudiera abrir la boca. "Tomo eso como algo irrespetuoso”, añadió el jamaiquino. Gatlin asintió con la cabeza las palabras de rival que tantas veces lo dejó sin las medallas que deseaba.
La carrera del estadounidense de 35 años, tuvo dos episodios por lo que quedó bajo la lupa. En 2001 fue sancionado por dos años por dar positivo de anfetaminas en un campeonato juvenil. Campeón del mundo en 2005, el doping volvió a aparecer en agosto de 2006, cuando dio positivo por testosterona. La segunda sanción implicaba un castigo de por vida, pero la Agencia Antidopaje de Estados Unidos acordó un castigo de ocho años, que luego fue rebajado a cuatro.
La prensa británica, contra Gatlin
El campeón, abucheado por el público durante los dos días de la prueba, también fue apuntado por la prensa británica. Nadie le perdonó su pasado, con sanciones por dos suspensiones por dopaje, la última entre 2006 y 2010. "Fue una vergüenza para el atletismo. No es el único atleta en contar con una segunda o tercera oportunidad después de hacer trampa pero sus transgresiones se destacan en las pruebas de velocidad, donde engañó al público. No se podrá ver nunca un anti-climax mayor. Ahora sobran las preguntas. Gatlin es el campeón más veterano del mundo de los 100 metros. ¿En cuánto influyeron las drogas? El atletismo podría haber escapado de esta investigación si ganaba Coleman", escribió Paul Hayward, jefe de deportes de The Telegraph.
"El insulto final" o el juego fonético "The goodbye and the bad guy" ("El adiós y el chico malo") fueron algunos de los títulos de tapa de los suplementos deportivos. Con la foto de la reverencia de Gatlin, con el lamento por Bolt. Y hasta con mensajes que fueron más allá, como el del sensacionalista The Sun: "Gatlin se burló otra vez de la corona de Londres. Se quedó con la medalla, pero el héroe en retirada fue el que se llevó la ovación de pie".
Publicado el 7 de agosto de 2017 en LA NACION
Críticas a Gatlin de la prensa británica y el lamento: "Alguien con dos suspensiones se llevó el mejor premio"
Javier Saul
12:35
Javier Saul
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