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Javier Saul

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Periodista y abogado. Editor del diario La Nación, columnista de deportes en el canal LA NACION+ y profesor en la Escuela del Círculo de Periodistas Deportivos. Co-conductor del podcast Aislados. Proyectos digitales, SEO y redes sociales. Coberturas en Mundiales de fútbol, atletismo y handball, Juegos Olímpicos y Copa Davis. Autor del libro "Pachorra, Historias para conocer a Sabella" (Ed. Libro Fútbol) y ghost writer.

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Murió Alejandro Sabella, el último gran héroe

Alejandro Sabella festejando en Brasil 2014

Al  hombre no le interesaban las reivindicaciones, ni los pedidos de disculpas. La procesión siempre iba por dentro. Supieron marcarle la cancha, machacar su voz de mando, destacar cierta endeblez en el liderazgo o ponerlo contra las cuerdas por su mirada política y social. Pero palabras como "revancha" o "venganza" no estaban en su diccionario. Ante el individualismo, pregonaba la unión y el trabajo en equipo. En tiempos de palmadas vacías y métricas de ego, prefería el agradecimiento, las palabras medidas, el todo por encima de las partes. Parte de una teoría de contrastes, fue la calma tras el caos, la serenidad tras el desorden. La AFA de Julio Grondona se movía a ese ritmo. Algo de contrastes, otro poco de acción y reacción. De borrar con la mano lo que ayer se escribió con el codo. Un Bilardo para Menotti, un Basile para Bilardo, un Passarella para Basile, un Pekerman para Passarella. Alejandro Sabella fue el último gesto. Un camaleón táctico que se sostenía sobre sólidas bases de pasión, sacrificio y valores. Un legado que escapa al cruce del Rubicón, o a las buenas y malas decisiones dentro de un campo de juego. Cuando la docencia es acompañada por buenos resultados, la diferencia entre casualidad y causalidad es más grande que el orden de las letras. Fuimos felices, y no lo sabíamos.

Humildad, generosidad y sentido de pertenencia. Una cita a JFK ("No pregunten qué puede hacer su país por ustedes, pregunten qué pueden hacer ustedes por su país"), una referencia a Mao Tse-Tung, y un guiño a Manuel Belgrano, "el ejemplo a seguir al poner el bien común por encima del individuo". Un escudo y una pelota. La responsabilidad que significa ser representante de sueños e ilusiones. El factor humano y la entrega al 100 por ciento. "Por favor" y "muchas gracias" como bandera. Ideas que aparecían en cada conferencia, en cada encuentro con la prensa, en la previa de un partido o en el después de un éxito. Sin cassette, Sabella dejó como marca la sonrisa de aquellos días en Brasil, pero también un decálogo de comportamiento. Un quien quiera oír que oiga, en tiempos de un fútbol argentino que se desangra.

A los 66 años, "Pachorra" dio pelea hasta el último día. Superó tratamientos y recaídas, pero siempre lo hizo fiel a su estilo: con compromiso, sin bajar los brazos. Con el tiempo, no quedará señalado por una excesiva popularidad, ni su estilo marcará un quiebre. Pero probablemente hará escuela. Más allá de su trabajo como ayudante de campo de Daniel Passarella, su carrera como entrenador principal ocupó poco más de un lustro de su vida. Llegó al banco de Estudiantes a los 54 años y dejó la selección cuando estaba por cumplir 60. Acostumbrado a no ser el vocalista de la banda, tanto como jugador (detrás de "Beto" Alonso, en River) como director técnico (fue asistente durante 18 temporadas), dio la talla cuando tuvo que dar un paso al frente.

Lo hizo dentro del campo, cuando se fue Inglaterra -y en los trenes de Sheffield se podían ver los graffiti de "Sabella is magic"- o cuando decidió volver a la Argentina -convencido por un Bilardo que viajó a Leeds para reclutarlo, junto a una carpeta de recortes de diarios que mostraban la crisis local, para así exagerar el inédito esfuerzo de Estudiantes-. Lo consiguió como entrenador de clubes, cuando llegó al Pincha y salió campeón de América, para después poner contra las cuerdas al mejor Barcelona de todos los tiempos. Y lo concretó en la selección, con el 2012 del mejor Lionel Messi, unas eliminatorias sin sobresaltos y el camino hacia la final en el Mundial 2014. Una final que perdió, pero que siempre atesoró. Tiempo después dio dos detalles de aquella definición. El primero, el pedido al grupo antes del duelo ante Alemania: "Debemos ser ante todo dignos con nosotros mismos, con nuestros compañeros y rivales. En la victoria y la derrota". El otro, tras el segundo puesto: un agradecimiento a los jugadores por tomar nota de los valores que él y su equipo de trabajo quisieron llevar a la selección durante los tres años del ciclo.

Pero no todo fue fútbol. También hubo otro Sabella, menos conocido, más escondido. El 2 de abril de 2013, una feroz tormenta acechó a La Plata y dejó marcas imborrables en el pueblo platense. El número de víctimas fatales, los desaparecidos, las trágicas historias mínimas en cada rincón de la ciudad y las pérdidas económicas dejaron a los vecinos en una situación de tristeza, impotencia y bronca. Fue una lluvia que devastó a la ciudad. Cayeron 392 milímetros de agua en un día. Con el pico de 225 milímetros entre las 17 y las 19 de la trágica jornada. Números que grafican una caída de agua sin precedentes. Mientras, en la calle 4, entre 530 y 531, un hogar se convirtió en un centro de asistencia para las víctimas. Fue en silencio, sin prensa, sin fotos. El dueño de la casa suspendió su actividad laboral y, codo a codo con su familia, preparó comida y hospedó a los damnificados que se acercaban a la puerta. Sabella fue quien eligió Tolosa por encima de Ezeiza y se quedó a dar una mano en donde más lo necesitaban. En uno de los barrios más castigados por la intensa precipitación, su casa, de dos plantas, no sufrió daños de gravedad en comparación con las de otros vecinos, por lo que abrió la puerta de par en par y extendió su mano para rescatar a quienes más sufrían. Todo sin la intención de que su gesto se conociera, por lo que pidió que no se acerquen periodistas, ni se tomen fotografías. Tendía su mano al pueblo y lo hacía en silencio.

La muerte de Sabella sacude un año que no deja de tambalear. Es otro golpe artero. Es el adiós de un exfutbolista y entrenador, pero también de una persona que llegó a la selección como una incógnita -solo se apoyaba en un breve paso por Estudiantes y no muchos conocían detalles de su carrera- y se fue por la puerta grande, con reconocimientos de propios y extraños. Es la muerte de un trotamundo, de un líder sin dobleces, de un maestro. De alguien que intentó mostrar una cara más humana en medio del desaguisado. El de la mística y la planificación. El que seguía a Menotti y Bilardo, a Mourinho y Guardiola. El jugador que combinaba las prácticas con los estudios de abogacía. El diestro que practicaba con la izquierda porque "todos los 10 eran zurdos". El hincha de Boca que conoció la pasión por River y terminó siendo de Estudiantes. El arquitecto de la última ilusión. El hombre que prefería hacer las cosas en lugar de contarlas. El último gran héroe.

Publicado el 8 de diciembre de 2020 en LA NACION

El día que no empezó Tokio 2020

Tokio 2020

Eran los Juegos de la reconstrucción. La enésima imagen de un Japón revitalizado. Y también era la cita del viaje al futuro. Entre vehículos autónomos, robots y ciudades inteligentes, se presentaba una nueva oportunidad para conocer los saltos tecnológicos en la isla de la innovación, en la sede del caos organizado. Pero el reloj olímpico se detuvo hace exactamente cuatro meses. El coronavirus sacudió al mundo e hizo caer todo el calendario deportivo. Tierra arrasada en un 2020 que tenía el 22 de julio marcado en rojo. La postal deportiva de la reconstrucción nipona empezaba en Fukushima, la región costera afectada por un sismo y un tsunami que provocaron una catástrofe nuclear en 2011. El sóftbol abría el programa olímpico dos días antes de la gran fiesta inaugural. Y ahora, en el día que no empezó Tokio 2020, todo es una incógnita.

Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional, señaló el viernes pasado que "el frágil mundo posterior al coronavirus necesita el poder unificador de los Juegos". Optimista, consideró que puede ser la gran oportunidad para que el mundo celebre el final de la pandemia, con la llama olímpica como la luz al final del túnel. Pero la pregunta que gira alrededor de los Juegos va más allá de los mensajes más esperanzadores: ¿ese mundo posterior al coronavirus existirá antes de julio de 2021?

Tokio 2020 -mantendrá el nombre pese al cambio de año- camina por los extremos en las últimas horas. En una sinuosa dualidad entre lo deportivo y lo sanitario. En la tierra de la perseverancia y la planificación a largo plazo, todo está bajo control en el plano olímpico. Con calendario confirmado -la actividad comenzaría el 21 de julio y la apertura sería el 23-, el comité organizador sólo hizo mínimas modificaciones de horarios y anunció que ya pudieron realizar nuevas reservas para 2021 sobre los complejos que estaban bloqueados para este verano boreal. Un obstáculo logístico que fue superado en base a sobrecostos e indemnizaciones. Más allá de rumores de una versión reducida de los Juegos (en 10 días, con un régimen simplificado que garantice seguridad a los atletas y disminuya los costos de la organización) o de una cita sin público (Bach maneja múltiples escenarios, pero mostró reticencia a un plan de estadios vacíos), tanto el comité organizador como el COI abogan por unos Juegos "normales". Al menos por ahora, y mirando con mucha cautela lo que sucede con el coronavirus.

No solo por lo que pueda pasar en suelo japonés, sino por el impacto en el resto del mundo. En la agenda del COI aparecían tres grandes eventos para estos años: Tokio 2020 (postergados a 2021), los Juegos de la Juventud Dakar 2022 (pospuestos para 2026) y los Juegos de Invierno Pekín 2022 (con China bajo la lupa). El estado de situación expone todas las dudas.

En principio, el problema no sería Japón, con 25 mil casos y cerca de 1000 fallecidos, con una tasa de mortalidad baja y un fuerte apoyo económico del gobierno. El trabajo de orfebrería nipón para testear, controlar a los infectados y poder proteger el empleo y la continuidad de las actividades empresariales se apoyó en restricciones de circulación bajo un estado de emergencia, en el concepto de "Las tres C" (evitando concentraciones en espacios cerrados -closed places-, lugares con mucha gente -crowded places- y de contacto cercano -close contact-) y en millonarios subsidios en todos los estratos sociales. Con un ritmo más lento que en otros países, el pico de contagios llegó en abril, y desde ahí se inició un camino descendente que recién tuvo su freno en junio. Un rebrote que llevó a Yuriko Koike, la gobernadora de Tokio, a declarar en "alerta roja" la situación sanitaria de la sede de los próximos Juegos.

Que "usa mucho maquillaje". Que "es una mujer insensible" tras una operación de fibromas uterinos. Que "se viste como mujer, pero en el fondo es un hombre de línea dura". Las críticas anacrónicas de sus adversarios políticos apuntan al género o a su fuerte personalidad. Koike es la dama de hierro de un Tokio que se imagina olímpico, pero al que el día a día le devuelve récords de contagios fruto del rebrote -controlado en los 320 nuevos casos diarios, pero rebrote al fin-. Hace cuatro años llegó al poder con la misión de limpiar la imagen de una gobernación salpicada por escándalos, gastos excesivos, problemas administrativos y demoras en la construcción de sedes en el proyecto Tokio 2020. Con barbijo y ataviada con la campera de la gobernación, transita los primeros días de su segundo mandato entre conferencias de prensa y acuerdos de cooperación con el primer ministro Shinzo Abe. Tras una abrumadora victoria electoral en su reciente reelección -uno de sus rivales prometía cancelar los Juegos como eje de campaña- y con buena imagen del manejo de la crisis en la capital -tiene un 74% de aprobación contra el 38% de Abe-, Koike apuesta a que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos sean "la prueba de la victoria". A los 67 años, no solo logró romper el techo de cristal de la política japonesa, sino que ahora es vista como una candidata potencial para suceder a Abe.

"Superaré la pandemia y llevaré a la ciudad a los próximos Juegos", apuntó Koike en los últimos días. Para Tokio, la cita olímpica es una cuestión de estado y la mejor postal para mostrar una nueva recuperación. Aunque las últimas encuestas publicadas por la prensa local muestren cierta desconfianza a nivel nacional: 8 de cada 10 japoneses creen que las competencias no podrán realizarse, según un relevamiento de la agencia Japan News Network. Eso sí, más allá del pesimismo de cara a cómo se puede comportar el coronavirus en los próximos meses, las posiciones sobre si los Juegos deberían realizarse están 50/50.

La nueva normalidad deportiva 


Japón no tuvo una reacción temprana, ni testea por encima de la media, ni apuesta por un confinamiento estricto. La receta estuvo en frenar las clases, apostar por la regla de "Las tres C" y atacar los focos de contagio. Un rastreo que arrojó un curioso resultado: el vector no estuvo en la red de metro, sino en establecimientos de esparcimiento como los karaokes (sin barbijos y con mayor contacto cara a cara), uno de los pasatiempos preferidos por los locales. Otro pasatiempo es el sumo. Y en ambos casos aparecen buenas noticias.

Los jóvenes de Tokio probaron la "nueva normalidad" de los karaokes la semana pasada, en la reapertura de los locales. Hubo control de temperatura y cantaron con micrófonos que tenían protectores de tela y plástico. En el sumo, por otra parte, el protocolo para el regreso de los aficionados dio buenas señales de cara a la organización de acontecimientos deportivos con público.

Los fanáticos pudieron asistir este domingo por primera vez desde enero a una competición de este tradicional deporte. El torneo que se desarrolla en Tokio hasta el 2 de agosto, en el centro deportivo de Ryogoku Kokugikan, apuesta por abrir las puertas, pero con condiciones. Unos 2.500 espectadores fueron autorizados en un estadio que tiene capacidad para 11.000. En la vieja normalidad se colgaba el cartel de entradas agotadas en cada verano. Ahora, se le pide a los espectadores que solo aplaudan -que eviten el aliento-, que lleven tapabocas y que no se acerquen a los luchadores para pedirles autógrafos.

La inauguración de la competición de sumo llegó cuando las ligas de fútbol y de béisbol también anunciaron la apertura de sus tribunas al público. Aunque en todos los casos se respeta una ocupación de entre el 25 y el 50% de la capacidad y el cumplimiento del distanciamiento. La idea es permitir que se alcance la mitad del aforo en los primeros días de agosto. "Vamos a estar muy pendientes a los casos y a diferentes parámetros para ver si hay cambios significativos", avisó Mitsuru Murai, hombre fuerte de la J-League, la primera división del fútbol nipón. El plan seguirá de cerca los contagios, pero creen que de todas maneras "es necesario intentarlo". Una apuesta deportiva para darle continuidad a las actividades sociales y económicas mientras se mitiga el riesgo. Y con un mensaje que apela a la responsabilidad social: "Los equipos, los empleados y los jugadores hicieron un gran esfuerzo para poder tener una cultura deportiva sana. Ahora es el turno de la audiencia de cumplir con su parte".

Una nueva normalidad que espera por la evolución del coronavirus, sin saber a ciencia cierta cuáles serán los próximos pasos. En la jornada que no empezaron los Juegos, Tokio 2020 tiene buenas intenciones, pero carece de certezas de lo que pueda ocurrir de acá a un año. Desde el COI se aferran a mensajes optimistas y a cuestiones extradeportivas: el control de una pandemia gracias a la aparición de una vacuna o un tratamiento.

Publicado el 22 de julio de 2020 en LA NACION

Italia 90: por qué el peor Mundial fue el mejor Mundial de la historia


Los datos tiran para abajo cualquier apreciación. Sacuden la subjetividad. Esmerilan la nostalgia. El repaso de la previa es, cuanto menos, devastador. El prólogo de una tragedia organizativa, con escaso interés local y demasiada presencia política. Y el después tampoco ayuda: el impacto negativo de un juego apático cambió las reglas, provocó un quiebre en el fútbol moderno. El recuento deja trampas, insultos, bidones y patadas con alevosía que no respetaron ni a Diego Maradona, el jugador de época. El partido inaugural entregó la sorpresiva caída del campeón, pero también el uso desmedido de la fuerza. La final se discute hasta hoy. Ninguna Copa del Mundo registró un peor promedio de gol. Pero el recuerdo está ahí, vigente. ¿Puede el peor Mundial transformarse en el mejor Mundial de la historia? Lo emotivo, lo estético y lo cultural prevalecen sobre lo futbolístico. Italia 90 emerge como el Mundial inolvidable. Marcando un cisma en la memoria colectiva.

Fue la última copa del viejo mundo. La de los bigotes, las camisetas multicolores y los raros peinados nuevos. La de los fixtures de papel, las chapitas de una conocida gaseosa (en las que nunca aparecía la "n" de Mundial para ganar el premio mayor) y del fútbol por ATC, antes del arribo de los canales deportivos. La antesala a una implosión del mapa europeo: Alemania Federal fue el campeón en plena reunificación germana (Alemania Democrática se quedó a dos puntos de la clasificación en las eliminatorias) en un certamen en el que participaron Checoslovaquia (ahora República Checa y Eslovaquia), Yugoslavia (dividida en Bosnia, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro y Serbia) y la Unión Soviética (fraccionada en Rusia y otros 14 estados). Todo cambió en los meses posteriores al Mundial 90, mientras nada cambiaba en la sede: Italia montó el torneo del glamour, del encanto. La especialidad de la casa potenciada por la pasión deportiva. Un Mundial despreciado por los puristas, pero destacado desde lo cultural. Resulta imposible olvidarse de la elegante mascota Ciao -un hombre tricolor con una cabeza de fútbol-, de "Un'estate italiana" -el himno oficial que marcó a una generación y que suena 30 años después en cada cita mundialista-, de la ceremonia inaugural que transformó el campo del Giuseppe Meazza en una imponente pasarela de moda, del show de los tenores Pavarotti-Carreras-Domingo, de la alegría africana en cada baile camerunés, de la épica maradoniana poniendo de rodillas al dueño de casa en el mismísimo Nápoles, de un álbum coleccionable Panini que se quedó con la última figurita de Diego -Upper Deck no lo incluyó en el de Estados Unidos 1994-, o de los festejos de Salvatore "Toto" Schillaci, el goleador sin marketing. Fue la Copa que construyó un puente entre lo antiguo y la modernidad. Una puerta al pasado.

Imágenes que tres décadas más tarde están disponibles en YouTube. No hay que hurgar demasiado en el archivo para encontrar aquellos instantes mágicos. Los ofrecen cuentas oficiales, como las de FIFA (durante las próximas semanas, Italia 90 marcará la agenda, con partidos y acciones interactivas), y varios rincones de coleccionistas amateurs. Y la fiesta inaugural es el material que domina la escena, con una previa de Argentina-Camerún entre marcas de alta costura, arte y algo de fútbol. Más allá de que en los días anteriores no había calor mundialista en la ciudad lombarda, epicentro de la moda y el diseño. Por entonces, y lejos del boom turístico futbolero posterior, los hoteles solo mostraban un 60 por ciento de ocupación hotelera y los taxistas, vestidos de Armani, no levantaban pasajeros. Pero esos aires de rutina e indiferencia fueron cambiando de dirección de cara a la presentación. Una ceremonia de media hora de duración con un envidiable menú: las voces de Gianna Nannini y Edoardo Bennato para "las noches mágicas" -entre camisetas de Huracán y banderas argentinas-; los desfiles con 160 modelos de Valentino (representó a América, con vestidos rojos y al ritmo bossa nova de Tom Jobim), Ferré (Europa, de verde), Missoni (negro, de África) y Mila Schoen (amarillo, Asia); la coreografía floral que acompañó al balón gigante de margaritas en el centro del campo y a las 24 pelotas con los colores de cada país confeccionadas por los artesanos de la toscana Viareggio, y el emotivo cierre desde La Scala de Milán, donde la orquesta dirigida por el maestro Ricardo Mutti interpretó el Va' Pensiero, de Nabucco, de Giuseppe Verdi. Arte en estado puro antes de las patadas de Benjamin Massing.

Con escenarios de una extraordinaria carga cultural (el fútbol viajó por sedes como Roma, Milán, Nápoles, Turín o Florencia, entre otras) y jugadores que se convirtieron en mitos (por fuera de Maradona, fue el Mundial de los "héroes" Sergio Goycochea y Claudio Caniggia, y en donde dijeron presente figuras como Lothar Matthäus, Rudi Voller, Míchel, Roger Milla -a los 38 años-, o Gary Lineker), Italia 90 se transformó en un torneo de culto. Ante la falta de creatividad y de buen fútbol (el promedio de gol fue de 2,21, el más bajo de toda la historia), las historias mínimas fueron parte de un Mundial que empujó el último gran cambio de reglas en el fútbol: el pase atrás de la última línea para que los arqueros tomaran la pelota con la mano ubicó a los guardametas entre los jugadores con mayor posesión del balón del equipo y llevó a la modificación mucho más dinámica que conocemos hoy. Aquel hábito perjudicaba el espectáculo, y la FIFA tuvo que reaccionar después de que el verano del 90 lo transformara en una estrategia insufrible.

Eso sí, si el inicio fue entre la moda y la música, el cierre no podía ser menor. La víspera de la final entre Argentina y Alemania, en Roma, tuvo a los tenores Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, bajo la dirección de Zubin Mehta, en las termas de Caracalla. Un concierto único. "No nos dimos cuenta que esa noche creamos a Los Beatles para las personas mayores", lanzó tiempo después el promotor húngaro Tibor Rudas. La enésima imagen por fuera del fútbol que dejó el Mundial cautivó a los 6000 afortunados espectadores que pudieron acceder a las imponentes ruinas romanas y a los 800 millones de televidentes que siguieron la presentación desde 54 países. La despedida acorde para un mes que dejó un verano boreal inolvidable. El fútbol entrelazado con la cultura para que el frasco del peor Mundial futbolístico se transforme en el envase del torneo eterno. El triunfo de la magia.

Publicado el 7 de junio de 2020 en LA NACION

Tokio 2020 y el coronavirus: el rompecabezas olímpico para rearmar los Juegos


Las cuatro semanas de plazo que se había fijado el Comité Olímpico Internacional para estudiar si aplazaba los Juegos Olímpicos de Tokio podrían formar parte de una nueva unidad de tiempo: el mes duró apenas 48 horas. Tras la presión de atletas, federaciones y organismos de salud, el último empujón lo dio Japón. El COI, aturdido en un laberinto de intereses, ya no se pudo resistir ni a la oposición del país organizador. Y fue el primer ministro Shinzo Abe quien reveló lo que ya era un secreto a voces. Apesadumbrado, comunicó el acuerdo con el COI para postergar la cita olímpica para el próximo año. "Le pregunté a Thomas Bach si sería posible posponerlos y recibí su aprobación al ciento por ciento", reveló, tras una conferencia telefónica en la que Abe presionó para que la decisión final se adopte lo antes posible, dejando atrás cualquier especulación. En la tierra de la previsión, el coronavirus desarmó hasta la planificación más minuciosa. Una pandemia que perforó por completo en las estructuras del deporte internacional, y que ya dejó su marca sobre los tres gigantes del calendario 2020: los Juegos, la Copa América y la Eurocopa. Todo se mudará a 2021.

Abe, el mismo que en la clausura de Río 2016 sorprendió al salir de una tubería disfrazado de Super Mario, dejó atrás cualquier mueca de ese histrionismo y fue el adusto vocero de un acuerdo que dejó varias condiciones sobre la mesa: se desterró la palabra "cancelación", se habló de una reprogramación que no podrá ubicarse "más allá del verano boreal 2021", se decidió que la llama olímpica se quede en suelo japonés por un año y se mantuvo el nombre de los Juegos. Sí, los juegos de "Tokio 2021" seguirán siendo "2020".

No será la primera vez que Japón utilice un traspié como combustible, más allá de que el embrujo olímpico vuelva a apoyarse sobre su tierra. Los Juegos modernos sufrieron boicots (Moscú 1980 y Los Angeles 1984), atentados terroristas (Munich 1972 y Atlanta 1996), y hasta se vieron sacudidos por enfermedades (el zika en Río de Janeiro 2016), pero nunca habían dejado de celebrarse en tiempos de paz (las cancelaciones se dieron en Berlín 1916, por la Primera Guerra Mundial, y en Helsinki 1940 y Londres 1944, por la Segunda). Aunque los asiáticos ven en el espejo retrovisor el golpe de 1940: a comienzos de la década anterior, las autoridades japonesas presentaron la candidatura de Tokio para los Juegos de 1940 como un medio para demostrar al mundo su reconstrucción tras el devastador terremoto de Kanto, en 1923, pero las acciones bélicas en China derivaron en una presión diplomática que los dejó sin sede. Esta vez, el gobierno nipón había presentado a Tokio 2020 como los "Juegos de la reconstrucción", tras el sismo, el tsunami y la catástrofe nuclear de Fukushima, en 2011. Es más, de disputarse el próximo año, habrá actividad en la golpeada región costera: el béisbol tendrá un escenario de fuerte carga emotiva. Allí también se esperaba para mañana el inicio del recorrido de la antorcha. El mensaje del comité local siempre fue directo: el olimpismo es la vidriera para mostrar la recuperación.

Tokio 2020 tendrá que esperar. El viaje al futuro en la ciudad del caos organizado tenía las sedes a tiempo y bajo control. Nada había quedado librado al azar. Los avances tecnológicos prometían una inédita asistencia de robots y vehículos autónomos, los escenarios ya habían sido terminados y testeados, y hasta se había realizado pruebas por si algún sismo decía presente entre julio y agosto de este año. El 19 de diciembre pasado se realizó un simulacro bajo la premisa de que "un terremoto de gran magnitud podría sacudir Tokio durante julio de 2020". Así, el comité organizador, la policía metropolitana y el departamento de bomberos actuaron sobre un supuesto temblor de magnitud 7 en el norte de la bahía, donde se ubica el centro olímpico Ariake, donde aparecen pautas las competiciones de gimnasia. Pero el coronavirus se entrometió por el resquicio menos esperado. "En las circunstancias actuales y en base a las informaciones suministradas por la Organización Mundial de la Salud, el presidente del COI y el primer ministro de Japón han concluido que los Juegos Olímpicos de Tokio deben ser reprogramados después de 2020 y tener lugar como más tarde en el verano de 2021, con el objetivo de salvaguardar la salud de los deportistas y de todos los implicados, así como de la comunidad internacional", anunció el COI en el comunicado que selló el aplazamiento.

Ya sin margen de maniobra, en Suiza tuvieron que reaccionar ante la creciente presión internacional y mostrar una faceta más racional. La posición inflexible de las últimas semanas mutó en el plazo de cuatro semanas del domingo pasado y se terminó derrumbado en las primeras horas del martes: Abe habló de "aplazamiento inevitable", las federaciones de atletismo y natación -con peso específico en el escenario olímpico- pidieron "un respiro ante una situación inédita e incierta" para los deportistas, y países como Canadá, Australia, Estados Unidos y España se mostraron abiertamente a favor de la postergación. El caso extremo se dio desde el comité canadiense, que ya había decidido retirar a su delegación. Los estadounidenses, por su parte, argumentaron enormes interrupciones en el entorno de capacitación, los controles antidoping y el proceso de calificación. Leyendas como Carl Lewis también habían dejado un recado a favor.

Ahora, será el tiempo de armar el rompecabezas de la reprogramación. En Japón no habrá problemas de sedes, pero sí de acuerdos prefirmados. Al término de la competición, la Villa Olímpica, con vista a la bahía y al Rainbow Bridge, debía ser reconvertida en departamentos de alta gama. Según la prensa local, 4.145 unidades deben ser vendidas. En un primer lote de 940, la mayor parte ya han sido compradas y deberían ser entregadas este año. Eso no sucederá. "Las reservas de hoteles son también un inconveniente", apuntaron desde el COI. Las habitaciones de hotel en Tokio están en su mayoría reservadas desde hace varios meses, obligando a muchos visitantes (turismo, prensa internacional y familiares de atletas) a pagar importantes montos con antelación, sumas que corren el riesgo ahora de ser perdidas. Para la industria hotelera, el escenario representa un inconveniente extra, en un contexto turístico ya catastrófico.

Mientras, los anillos seguirán brillando en una de las esquinas del extremo sur del barrio de Shinjuku, en la puerta del flamante Museo Olímpico de Japón, y frente al renovado estadio Olímpico. Los taxis, pintados de negro, seguirán girando con los logos oficiales de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos pintados en sus puertas, como ya lo hacían desde mediados del año pasado. Tokio, que se había apoyado en una curiosa mezcla de historia y legado (aprovechó las sedes de los Juegos de 1964, pero también construyó escenarios de vanguardia), deberá esperar. Los Juegos del futuro, valorados por la innovación y la sustentabilidad, están en pausa, en medio de una pandemia que hasta el momento sigue escondiendo su límite. Mientras, el mundo podrá mirar hacia la antorcha olímpica nipona. De color rosa claro y dividida en cinco cavidades con forma de pétalo, representa la flor del cerezo, y lleva un lema que estos días podría ser bandera universal: "La esperanza ilumina nuestro camino".

Publicado el 24 de marzo de 2020 en LA NACION

Tokio 2020: un viaje al futuro en la sede del caos organizado


TOKIO.- Un pequeño vehículo autónomo es el acompañante todoterreno de los jóvenes voluntarios: va y viene por una zona demarcada en el estadio para transportar jabalinas, discos y martillos. Un robot con dos ganchos no sólo alcanza una botella de agua, sino que también promete asistencia perfecta para recoger elementos de las competencias paralímpicas. Mientras, puertas adentro ultiman detalles para llevar a la moderna Villa Olímpica unos 20 shuttles que no requieren conductor. Los cinco sensores para una visión de 360 grados, el mapeo en tres dimensiones y la batería eléctrica hacen lo suyo para garantizar autonomía y movilidad en un vecindario al que ya le colgaron el cartel de "Smart City" (aunque en este caso será solamente un "barrio inteligente"). En la ciudad del caos organizado, entre torrentes de personas y de caminos que se cruzan sin chocarse, esperan por unos Juegos Olímpicos a los que definen como "los más innovadores de la historia". Serán los Juegos del futuro.

La cita de un mañana con fuertes lazos con el ayer. Más allá de las novedades tecnológicas que se presentarán en Tokio 2020, uno de los aspectos llamativos será el tan mentado legado. Las ciudades olímpicas se apoyan en la repercusión urbanística, aunque no todas la consiguen. La historia reciente marca que Barcelona fue el modelo por seguir, que Pekín resultó un intermedio -mejoras en infraestructura y transporte público, pero con varios elefantes blancos- y que Londres redescubrió Stratford en 2012, transformando un barrio industrial en un sector que es el paradigma del boom inmobiliario. Un vecindario obrero que ahora huele a Starbucks. En ese aspecto, Londres triunfó donde otros Juegos, como los de Río de Janeiro, fallaron.

Pero Tokio irá más allá: no sólo dejará obras y espacios multiusos, sino que también aprovechará el legado de los Juegos de 1964. Un inédito reciclado 56 años después. Un concepto único en el que dos zonas de la capital japonesa serán los círculos que formarán el signo del infinito, y en el cual la Villa Olímpica estará emplazada en la intersección. Una zona será la del patrimonio, también conocida como la de "la herencia", la que invoca los Juegos del pasado. La otra, en la bahía del skyline perfecto, simboliza el costado más cosmopolita.

Por fuera de la capital, el fútbol llevará los Juegos a Yokohama, Saitama, Sapporo, Sendái y Kashima. Por primera vez en la historia la maratón no se hará en la ciudad sede, porque se mudará a Sapporo, unos 900 kilómetros al norte de Tokio. Un cambio al que no le faltó controversia y que se apoya en las altas temperaturas que invaden a la capital durante el mes de julio y que podrían afectar la salud y el rendimiento de los atletas. Y el béisbol tendrá un escenario de fuerte carga emotiva: verá acción en Fukushima, a nueve años del accidente nuclear que se produjo tras un terremoto de 9 grados de magnitud y de un tsunami que golpeó la costa noreste del país. Fukushima es la ciudad elegida para iniciar el recorrido de la antorcha en suelo japonés, el 26 de marzo. El mensaje es claro: el olimpismo será, una vez más, la vidriera para mostrar la recuperación.

A tiempo y bajo control

En el extremo sur del barrio de Shinjuku, de Tokio, hay una esquina en la que la calma de estos días es sólo la tranquilidad que antecede a la invasión de fanáticos que llegará entre julio y agosto. El flamante Museo Olímpico de Japón comparte vecindario con el renovado estadio Olímpico, con dos campos de béisbol y uno de rugby (aunque estos no tendrán uso oficial durante los Juegos). Una zona verde rodeada por edificios emblemáticos, embajadas y hasta una galería memorial en la que se puede encontrar las mejores obras niponas de los albores del siglo XX. Los taxis, pintados de negro y con los logos oficiales de los los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos, se pasean por calles que serán inaccesibles en cuestión de meses. El museo, custodiado por una estatua del barón Pierre de Coubertin (presidente del COI entre 1896 y 1925), tiene vista preferencial a uno de los ingresos del escenario principal de Tokio 2020 y sus cinco anillos ubicados estratégicamente en la vereda regalarán la fotografía olímpica más viral.

En la tierra de la perseverancia y la planificación a largo plazo no habrá que esperar hasta último momento para que los organizadores corten cintas o muestren aperturas contrarreloj. Hace tres semanas, unas 60 mil personas ya ocuparon las tribunas del flamante estadio Olímpico en una inauguración que contó con la participación de Usain Bolt en una simbólica carrera de relevos. El mito jamaiquino se mostró en una pista que será testigo de las ceremonias de apertura y clausura (agendadas para el 24 de julio y el 9 de agosto), de las competencias de atletismo y de la final de fútbol femenino. El comité organizador de los Juegos no se guardó nada para mostrar el moderno recinto, que se levantó donde estaba ubicado el antiguo estadio Nacional, construido para los Juegos Asiáticos de 1958 y los Olímpicos de 1964 y demolido en 2015 para dar lugar a una nueva estructura donde priman el bajo impacto ambiental, los detalles del gusto de los locales por la naturaleza y el uso de madera y de colores como el verde y el marrón para dar sensación de "bosque".

Con las diferentes sedes bajo control, el otro punto clave en el que pusieron el ojo los organizadores es la previsión ante posibles desastres naturales. El 19 de diciembre pasado se realizó un simulacro bajo la premisa de que "un terremoto de gran magnitud podría sacudir Tokio durante julio de 2020". Así, el comité organizador, la policía metropolitana y el departamento de bomberos actuaron sobre un supuesto temblor de magnitud 7 en el norte de la bahía, donde se ubica el centro olímpico Ariake, en el que se desarrollarán las competiciones de gimnasia. Nada puede quedar librado al azar.

Tecnología y ecología

El traspaso que le dio Río 2016 a Tokio 2020 en el Maracaná fue sólo un pequeño adelanto: por entonces, los japoneses desplegaron sus mejores armas, con animaciones, juegos de luces, realidad virtual, innovaciones y la aparición de Súper Mario, Hello Kitty, Pac-Man y los Supercampeones. Un mix que puso de pie al público brasileño y que dejó un mensaje: habrá convivencia de historia y tecnología, de personajes de fantasía con mitos deportivos de carne y hueso, de karaokes con luces de neón y modernos escenarios. Y van más allá: los Juegos prometen una fuerte apuesta por la robótica, la movilidad y la ecología.

En ese sentido, la automotriz Toyota, patrocinadora oficial de Tokio 2020, realizó una presentación a la que tuvo acceso LA NACION y en la que vieron la luz los robots que servirán de apoyo a los deportistas y de asistencia a los espectadores, unos modernos monopatines pensados para los visitantes de movilidad reducida, vehículos eléctricos que acompañarán a la antorcha, micros que tienen estacionamiento autónomo para los traslados oficiales, y el novedoso e-Palette, un shuttle autónomo a batería que se moverá por la Villa Olímpica. Circulará a 19 km/h, reconocerá el cruce de peatones y no requerirá de chofer, aunque podrá tener asistencia humana ante una emergencia gracias a un pequeño joystick. La enésima postal de unos Juegos que darán un salto en el tiempo.

Publicado el 2 de enero de 2020 en LA NACION

Los súper atletas y el límite del cuerpo


En Sherwood Content, un pequeño –y áspero– pueblo al noroeste de Kingston, siguen esperando que los caminos de tierra se transformen en carreteras y que, de una vez por todas, se mejore la estructura para el agua potable. Las calles no tienen nombre, pero un cartel da señales de por qué este vecindario rural cautiva al universo deportivo más allá de Jamaica: “Bienvenidos a Sherwood Content, la casa del hombre más rápido del mundo”. Un niño con escoliosis que desde temprana edad convivió con un desvío de su columna hacia la derecha y una pierna un centímetro y medio más corta que la otra. Un adolescente que, en las primeras horas del siglo, prefería escaparle al entrenamiento más allá que su ritmo ya cautivaba a los expertos. Un atleta juvenil que desdibujó todos los conceptos preestablecidos: joven –explotó antes de tiempo, lejos de la edad ideal para los velocistas–, alto –su 1,95m no es el estereotipo aconsejable para las carreras cortas–, sin experiencia –rompió marcas en los Juegos de Pekín 2008, como un novato de la distancia–, con malas salidas, con la escoliosis a cuestas –su espalda fue su talón de Aquiles–. En los últimos 20 años, Usain Bolt recreó el mundo del revés.

Nadie como él logró llevar el cuerpo al límite para contrarrestar sus defectos. Y nadie como él quebró los principales récords del atletismo (los 100 y 200 metros) con números de otro planeta. Sus 9s58/100 en los 100 metros del Mundial de Berlín 2009 son materia de estudio. Desde entonces, resulta inexplicable, más allá de cualquier hipótesis y de un sinfín de suposiciones. ¿Puede un hombre mantener una velocidad crucero durante 80 metros para después romper los pronósticos físicos, técnicos y científicos y así pulverizar los supuestos límites de velocidad del cuerpo humano? Su vuelo sobre la pista del Olympiastadion berlinés en agosto de 2009 sigue siendo una incógnita.

Casi una década después, diferentes especialistas todavía intentan descifrar cómo fue que Bolt logró alcanzar una velocidad sin precedentes. Las marcas más terrenales se habían ubicado en torno a los 9s80/100 hasta 2008, cuando hizo sonar las alarmas en Pekín con 9s69/100. Después impactó con once centésimas menos.

Existe una creencia popular que una zancada desigual tiende a ralentizar a un sprinter. No es el caso. Su pierna derecha –la más corta– tenía una fuerza máxima al tocar la pista superior a la de una pierna izquierda que permanecía en el piso más tiempo que la otra. Es por eso que se desconoce si ese defecto potenció su velocidad o si Bolt optimizó la irregularidad. ¿Podría haber recorrido los 100 metros en menos de 9s58/100 en otras condiciones?

Contemporáneo de súperatletas como el nadador Michael Phelps (23 medallas de oro olímpicas), los futbolistas Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, los tenistas Roger Federer, Rafael Nadal o Novak Djokovic, o la gimnasta Simone Biles (una prodigio que desafía las leyes de la física), Bolt se distinguió porque amalgamó músculos, talento e impacto. Todo a la velocidad de un rayo. Ya fuera de carrera (se retiró en agosto de 2017), un caso similar al de Bolt emergió desde las piletas en los últimos años. Katie Ledecky, una joven nacida en Washington en 1997, colecciona marcas y muestra una superioridad aplastante. Nadie nada (ni nadó) más rápido que ella en los 400, 800 y 1500 metros libre. Su cuerpo no causa asombro (1,83m y 69 kg), ni se destaca por el tamaño de manos y pies. Pero su ventaja está en otro lado: su flotación, su naturalidad, la contundencia de su braceo y su constancia. Cautiva con su velocidad crucero y desarma rivales a un ritmo nunca visto. Sus récords no bajan en milésimas, sino en segundos.

En tiempos donde resulta cada vez más difícil romper marcas históricas, siguen apareciendo deportistas que sacuden el status-quo. Por lo pronto, y con la corta distancia llevada a un supuesto límite por Bolt, la maratón parece ser la prueba atlética marcada en rojo para los próximos años: nadie pudo hasta el momento bajar de manera oficial las dos horas para recorrer los 42,125 kilómetros. Sin embargo, ya existe un caso por fuera de las reglamentaciones. Sucedió en octubre, cuando forzaron ese tiempo en una prueba de laboratorio en el circuito ad-hoc que se armó en el célebre parque Prater de Viena. El plusmarquista keniata Eliud Kipchoge, el rey de la larga distancia, logró correr una maratón en 1h59m40s (su récord oficial es de un minuto y 39 segundos por encima de las dos horas). Lo hizo con un arsenal de ayudas externas –liebres, control de viento, zapatillas especiales, equipos médicos, meteorólogos–, pero él también aportó lo suyo, con un cuerpo privilegiado que no conoce de barreras ni de derrotas. Por algo fue el atleta del año en las últimas dos premiaciones, tomando la posta del velocista jamaiquino. Uno a pura potencia, el otro a un ritmo demoledor. Ambos exponiendo hasta qué punto se pueden reescribir los límites. Destrozando las fronteras más terrenales. Atletas que viajaron a la Luna y volvieron para contarlo.

Publicado en diciembre de 2019 para el especial "20 años en 20 fenómenos" de LA NACION

Los talleres premium Gazoo Racing Garage en la Argentina


TOKIO.- Un auto de calle llama la atención mientras dos ingenieros ultiman detalles y hacen los controles del caso. En cuestión de días deberá transformarse, retoques mediante, en lo más parecido a un vehículo que aparece en una revista de animé. El pedido no sorprende: a este espacio llegan quienes quieren "tunear" el auto con solo algunas piezas de competición, pero también los más excéntricos. El restyling estético inspirado en un dibujo japonés no será barato: todos los cambios harán que la renovación cueste lo mismo que el valor del vehículo antes de entrar al taller ubicado en Mitaka, a 25 kilómetros de Tokio. Una localidad de casas bajas en las afueras de la capital donde la avenida principal se asemeja a un polo automotor. Con cuatro Gazoo Racing Garage en Tokio (Kita-ikebukuro, Fukagawa, Mitaka y Kamata) y uno en Indonesia, el espacio propiedad de la automotriz Toyota dio el salto fuera de Asia y en los próximos días contará con dos talleres premium en la Argentina, tras la apertura en la última semana del primer centro en Córdoba. Según pudo saber LA NACION, Buenos Aires es la ciudad elegida para el segundo GR Garage.

Hay accesorios, vestimenta del equipo de competición de la empresa, neumáticos, lubricantes y hasta simuladores. "Los conductores quieren disfrutar del manejo y ese es el objetivo de GRG: acompañar el placer de conducir", explica el vocero de un grupo de ingenieros que trabajan en Mitaka, en pleno anuncio del primer salto fuera de Asia, con la Argentina como el lugar elegido por tener un buen número de amantes de los fierros. Ideado para conductores exigentes, en estos talleres se realizan el montaje y la venta de componentes de Toyota y de otros proveedores de alto estándar de calidad. Y no hay discriminación de marca en la atención: apuntan a los propietarios de vehículos de la compañía, pero también a quienes quieren trabajar sobre autos de otros fabricantes. Eso sí, la renovación o el acondicionamiento quedan bajo garantía de la empresa japonesa.

Con los fanáticos de los autos deportivos como el target definido entre la mayoría de sus clientes (los talleres venden la imagen del rally, de sentirse parte de ese mundo), los GRG también apuntan a abrir el mercado a otro tipo de clientes, más cercanos, con pedidos más simples. Por ahora, los números en Japón marcan una veintena de trabajos por mes en cada taller y dan muestra que el límite en esa apertura está en el alto costo de los mismos. En sus experiencias asiáticas cuentan con menos clientes que otros talleres privados, aunque la diferencia está en la espalda que les da Toyota, en las garantías oficiales y en las piezas.

En el caso de la Argentina, a diferencia de lo que sucede en Japón e Indonesia, los espacios funcionarán junto a dos dealers. En Córdoba, donde dieron el primer paso, la tienda funciona en la concesionaria Toyota Centro Motors. El espacio cordobés está abierto a clientes de la marca y fanáticos del deporte motor en general y cuenta con un rincón para comprar accesorios e indumentaria y un simulador. ¿Quiénes podrían ser clientes potenciales? Si se replica lo que sucedió en los otros GRG, apostarán tanto por los aficionados que participan de pruebas locales (aquellos que no pueden afrontar el costo de un preparador y están lejos de las grandes competiciones) como por los conductores de calle que busquen reacondicionar su auto en un taller oficial o simplemente sumergirse en la experiencia del espacio temático y aprovechar las acciones interactivas.

Carlos Borrello: 'Las chicas llegan con sed de revancha y esta es la gran oportunidad'

Carlos Borrello, entrenador de la seleccion argentina de futbol femenino

No será sencilla la tarea para la Argentina en su tercera presentación mundialista, tras 12 años ausente de una Copa del Mundo (estuvo en 2003 y 2007) y con un pasado reciente marcado entre el olvido y la resurrección: luego de dos años sin actividad, la selección fue rescatada en 2018 para la última Copa América y la clasificación para Francia 2019 . Con el experimentado Carlos Borrello como entrenador -también será su tercer mundial-, llega a su debut en París con un puñado de amistosos y el rodaje de solo una temporada de preparación. Pero nadie da un paso atrás, ni baja la cabeza por lo que vendrá. Y Borrello, el hombre elegido para apuntalar la reconstrucción, avisa: "Me preguntan cómo llegamos al Mundial y yo prefiero esperar para ver cómo llegan las chicas. Si están plenas y con ritmo de fútbol podemos dar pelea. Uno de los secretos es ese. Hay una sed tan grande de revancha, de explotar, de decir "acá estamos nosotras", que uno se ilusiona. Y es una fibra que uno toca. ¿Qué otra gran oportunidad vamos a esperar? ¿Qué nos vamos a guardar? Si nos equivocamos que sea porque hicimos algo".

Previa escala en Frankfurt, la selección ya se encuentra en París, donde ayer inició los entrenamientos. Ahora solo resta la puesta a punto en las instalaciones del FC Noisy Le Grand. Habrá prácticas vespertinas y dos amistosos programados con la Universidad de Long Beach, en una semana donde aparece el próximo lunes marcado en rojo en el calendario. La selección femenina espera el debut ante Japón, en el Parque de los Príncipes.

Borrello apostará por un mix entre jugadoras de un fútbol local en vías de la profesionalización y otras que ya juegan fuera del país. Con la base del equipo que disputó la última Copa América y la clasificación para el Mundial, es probable que vuelva a usar su esquema preferido: una línea de cuatro defensoras (aunque no reniega de la línea de tres, es difícil que la utilice ante rivales tan fuertes como Inglaterra, Escocia y Japón), un triángulo en el centro del medio campo con marca, dos volantes por afuera, una creativa (Estefanía Banini) y una delantera centro definida. Las jugadoras se sienten cómodas con esa táctica y el esquema es del gusto del cuerpo técnico.

"La ilusión es grande y noto un gran compromiso de las chicas, un gran deseo de ser protagonistas. No sé hasta dónde podemos llegar, pero sí unas hay ganas tremendas de revancha. Es como que se juntó todo, y la gran movida del último tiempo genera mucha expectativa y ellas lo potencian", explica Borrello, en diálogo con LA NACION. De andar tranquilo y hablar pausado, apuesta por la unión de un grupo que hasta no hace mucho estaba desmembrado por motivos más relacionados a los escritorios que a los campos de juego. El apagón del fútbol femenino de selecciones llegó casi a los dos años en la AFA. "Perdimos roce, perdimos mucho en juveniles y todos nos pasaron por arriba", explica el entrenador. Por eso, el trabajo de los últimos meses fue clave: se sumaron fechas FIFA -antes, la selección llegaba a los mundiales sin giras con equipos de elite ni demasiados amistosos previos-, se trabajó en la rotación y en la administración de minutos, se cotejaron los trabajos que realizaron las futbolistas que se desempeñan en Europa y se fortaleció el físico. "Cuanto más conocés a los rivales jugás más suelta. Es como con las personas, con más confianza te soltás más. Antes íbamos a un Mundial sin roce y recién nos soltábamos cuando ya nos habían puesto la estampilla para volver a Buenos Aires", dice.

La posibilidad de dar un golpe en Francia radica en la ilusión de generar impacto en un país en el que recién germina una profesionalización de la actividad. Desde la selección confían que el entusiasmo puede acortar diferencias con equipos más fuertes. Pero no será sencillo. Inglaterra llega en alza (desde el cuerpo técnico argentino lo consideran favorito para el título, junto a Estados Unidos y Alemania), y con buenos desempeños a nivel europeo, además de haberse subido al podio en el último Mundial. Japón viene con un título del mundo y un subcampeonato en sus últimas dos presentaciones. Y Escocia, el más débil de los tres Top-20 del ranking FIFA, tendrá su debut de la mano de la exjugadora Michelle "Shelley" Kerr, que tuvo un buen paso como entrenadora por el fútbol femenino del Arsenal.

Borrello sabe que enfrente tendrá rivales que muestran despliegue, velocidad, pegada, potencia, y altura. Por lo que la clave de la preparación pasó por ajustar detalles tácticos, minimizar los riesgos y ganar confianza en escenarios bien distintos a los que están acostumbradas las futbolistas que desempeñan el fútbol argentino. "Experiencia y aprendizaje por encima del resultado", fue el lema de esta etapa.

"El día a día con las chicas es igual que con los hombres. Solo hay que tener un poco más de paciencia por la cuestión de que no cumplieron etapas formativas. ¿Cuántas chicas se entrenan o compiten desde los ocho años? Hay casos aislados, pero no se da en todo el país. Se empezó recién ahora con el fútbol mixto hasta los 12 años, pero falta una línea más fuerte desde el sistema educativo. No importa que lleve tiempo, pero se tiene que iniciar. Hay que seguir viajando, hacer centros de entrenamiento para las chicas del Interior. Pico y pala", apunta Borrello. Y deja un recado tras la primeras señales del profesionalismo: "Es un paso muy importante. Algo que se tendrá que ir perfeccionando en todo sentido, pero es un buen primer paso. Un paso que se veía lejos, pero que ya está en marcha. Ahora habrá que ver cómo se maneja cada club".

Con seis partidos jugados en mundiales y una marca de seis derrotas, dos goles a favor y 33 tantos recibidos, la Argentina buscará hacerse escuchar en Francia. No le será fácil. En el camino aparecen Japón (el próximo lunes, a las 13), Inglaterra (en Le Havre, el viernes 14) y Escocia (el 19 de junio, otra vez en París). Tras el desamparo y un regreso que hizo ruido, con impacto en la estructura de AFA, en las redes sociales y hasta en las empresas relacionadas con la selección, Borrello y sus jugadoras saben que tienen la oportunidad por delante. Y confían que es el momento de dar el golpe.

Publicado el 3 de junio de 2019 en LA NACION

La guía de la selección argentina para el Mundial Francia 2019


Este artículo formó parte de la Red de Expertos de The Guardian (Inglaterra) para la Copa del Mundo de fútbol femenino 2019. Una cooperación entre algunas de las mejores organizaciones de medios de los 24 países que se clasificaron para Francia 2019. La versión original en inglés se puede leer en la "Argentina Team Guide" de The Guardian. También tuvo su versión en español en el diario LA NACION (Argentina) y bajo el título "Argentina, 1000 días después" en el diario El País (España).

Resumen
No será sencilla la tarea para la Argentina en su tercera presentación mundialista, tras 12 años ausente de una Copa del Mundo (estuvo en los Mundiales de 2003 y 2007) y con un pasado reciente marcado entre el olvido y la reconstrucción: luego de dos años sin actividad, la selección fue rescatada en 2018 para la última Copa América y la clasificación para Francia 2019. Con el experimentado Carlos Borrello como entrenador (también será su tercer mundial), llega a su debut en París con un puñado de amistosos y el rodaje de solo una temporada de preparación.

Borrello apostará por un mix entre jugadoras de un fútbol local en vías de la profesionalización y otras que ya juegan fuera del país. Con la base del equipo que disputó la última Copa América y la clasificación para el Mundial, es probable que vuelva a usar su esquema preferido: una línea de cuatro defensoras (aunque no reniega de la línea de tres, es difícil que la utilice ante rivales tan fuertes como Inglaterra, Escocia y Japón), un triángulo en el centro del mediocampo con marca, dos volantes por afuera, una creativa (Estefanía Banini) y una delantera centro definida. Las jugadoras se sienten cómodas con esa táctica y es del gusto el cuerpo técnico. En algunos partidos probaron con un triángulo en el centro del campo con dos creativas junto a la mediocampista defensiva, pero sintieron que quedaba muy expuesta. Un test que no tendrá lugar ante rivales de mayor jerarquía.

En el pizarrón del entrenador aparecen nombres propios con buenas referencias: hay experiencia en el arco, una defensa con rodaje, y futbolistas de trayectoria internacional como Ruth Bravo (CD Tacón de España), Estefanía Banini (Levante de España), Florencia Bonsegundo (Sporting Huelva de España) o Soledad Jaimes (el multicampeón Lyon de Francia, finalista de la Champions League), entre otras. Lorena Benítez o Mariana Larroquette son algunos de los nombres propios que juegan en el fútbol argentino.

La posibilidad de dar un golpe en el Mundial radica en la ilusión de generar impacto en un país en el que recién germina una profesionalización de la actividad. Desde la selección confían que el entusiasmo puede acortar diferencias con los equipos de elite. Sin estructuras sólidas y con varios reveses por fuera de lo deportivo, las futbolistas argentinas buscarán hacer ruido en Francia.

El entrenador
Experiencia para la reconstrucción. Tras un exitoso primer ciclo entre 2003 y 2012 (fue campeón de la Copa América 2006 y fue el director técnico en los Mundiales de Estados Unidos 2003 y China 2007), Carlos Borrello regresó al banco albiceleste en 2018. Fue el elegido para la reconstrucción del equipo. Consiguió la clasificación a Francia 2019 y se puso al frente del proyecto, con la posibilidad de jugar amistosos previos y así conseguir roce internacional. Una previa muy valorada más allá de los resultados.

La figura
Estefanía Banini (28 años, Mendoza) es la capitana de la selección y una de las jugadores con mayor rodaje fuera del país: ahora juega en Levante de España, pero esta volante creativa ya pasó por Colo Colo de Chile, Washington Spirits de Estados Unidos y Valencia de España. Su desarrollo juvenil se dio junto a los varones y después dio el salto a Chile. La llaman "La Messi", pero a ella no le gusta: prefiere que a las futbolistas las reconozcan por sus nombres.

¿Lo sabías?
Lorena Benítez, jugadora de Boca (fútbol), Kimberley (futbol sala) y de la selección, fue mamá solo un par de semanas antes del Mundial de Francia: Verónica, su pareja, estaba embarazada de mellizos y se adelantó el parto (iba a darse justo antes de Francia 2019). Lorena y Verónica se levantan todos los días a las 2 de la mañana para ir a trabajar al Mercado Central, donde tienen un puesto de reparto de alimentos.

Breve resumen de la historia del fútbol en el país
Más allá de que hubo un primer partido en La Boca en 1923 y existen relatos e imágenes de mujeres que jugaban al fútbol desde la década del 50, ni los clubes ni la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) les generaron espacio hasta mediados de los 90. En ese contexto, un grupo de mujeres aparecen como las pioneras al jugar el Mundial de 1971 en México. Lo hicieron en el estadio Azteca y ante 110 mil personas, pero nunca tuvieron difusión en la Argentina. Fue un "mundial invisible" organizado por una federación de fútbol ajena a la FIFA.

El fútbol femenino cuenta con una liga desde 1991, pero recién empezó a desarrollarse en el último lustro, de la mano de un crecimiento de la actividad y de la obligación impuesta por la Conmebol de que los equipos de fútbol masculino solo pueden tener licencia para competir a nivel continental si cuentan con una estructura femenina.

La de Francia será la tercera Copa del Mundo (disputó las Estados Unidos 2003 y China 2007) y el renacer para un equipo para que estuvo sin actividad durante casi 1000 días tras los Juegos Panamericanos 2015.

En marzo de este año, se firmó un acuerdo para profesionalizar el fútbol femenino, con la suscripción de contratos en cada uno de los clubes que participan en la liga. La AFA subsidia con 2000 libras anuales a cada club. Esta reacción oficial se dio tras un conflicto con la jugadora Macarena Sánchez. Sánchez quedó libre de UAI Urquiza, quedando inhabilitada para jugar en otro club por seis meses y sin compensación alguna. Su crisis personal la transformó en una oportunidad colectiva y empujó la regularización laboral y la incipiente profesionalización.

Bajo la lupa: qué jugadora puede ser la sorpresa
Milagros Menéndez (22 años, Mar del Plata) dejó buenas sensaciones tras los amistosos previos al Mundial ante equipos universitarios de Estados Unidos. Mostró soltura, picardía y movilidad. Cuenta con altura y velocidad, dos características interesantes. "Tiene mucho interés por aprender", confiesan en el vestuario argentino.

¿Cuál es el objetivo realista de la Argentina en Francia y por qué?
Las ganas de una revancha y de mayor visibilidad para superar los malos momentos potencian a un equipo que tendrá rivales fuertes en el grupo D de la Copa del Mundo: jugará ante tres equipos Top-20 (Inglaterra, Japón y Escocia). No solo tendrán cruces de elite y de alta dificultad, sino que también tendrán que adaptarse al entorno: con dos partidos en el imponente Parc des Princes de París. "Si llegamos plenos daremos batalla", confiesa el entrenador Borrello.

Presupuesto
Sin actividad durante dos años, no hay números oficiales de la selección argentina en 2018/19. Hubo una mayor inversión en viajes, pero no se brindaron cifras.

Jugadoras registradas
No hay cifras oficiales. Los equipos en Buenos Aires, los únicos que participan en la primera división, están inscriptos en la AFA. Pero también hay torneos regionales en otras partes del país donde hay un mayor número de jugadoras.

Argentina, en Francia 2019: hacerse escuchar tras el olvido


El entrenador Carlos Borrello esperó hasta último momento. Se tomó su tiempo y se aseguró la asistencia perfecta: en las últimas horas arribaron Ruth Bravo, que consiguió el ascenso a la primera división de España con el CD Tacón, y Soledad Jaimes, la reciente campeona de la Champions League con Olympique de Lyon. Con las 26 preseleccionadas instaladas en Ezeiza solo restaba conocer la nómina definitiva de 23 futbolistas para representar a la Argentina en el Mundial de Francia, que se disputará entre el 7 de junio y el 7 de julio. Y la lista tuvo una presentación más a tono con las nuevas prácticas de comunicación que con las imágenes que llegaban desde AFA hasta no hace mucho: un original video donde trabajadoras y trabajadores del predio de Ezeiza anunciaron a las jugadoras, nombre por nombre.

No será sencilla la tarea para la selección femenina en su tercera presentación mundialista, tras 12 años ausente de una Copa del Mundo (estuvo en los Mundiales de 2003 y 2007) y con un pasado reciente marcado entre el olvido y la reconstrucción: luego de dos años sin actividad, la selección fue rescatada en 2018 para la última Copa América y la clasificación para Francia 2019. Con el experimentado Borrello como director técnico (también será su tercer mundial), llega a su debut en París con un puñado de amistosos –aunque se destaca el aprovechamiento de las fechas FIFA– y el rodaje de solo una temporada de preparación. La antesala a la Copa del Mundo tuvo una gira por Australia, con derrotas ante Corea del Sur (50), Nueva Zelanda (2-0) y Australia (3-0), y otra por Estados Unidos, con mejores resultados y un balance de dos triunfos, un empate y un traspié ante conjuntos universitarios. Eso sí, en el vestuario albiceleste poco importaron los números: los amistosos sirvieron para sumar roce internacional.

Borrello apostará por una lista que cuenta con jugadoras de un fútbol local en vías de la profesionalización (13, con mayoría de UAI Urquiza, River y Boca) y otras que ya juegan fuera del país (9). Natalie Juncos, nacida en Estados Unidos e hija de los nadadores olímpicos Valentina Aracil y Luis Juncos, es la única con el pase en su poder. Con la base del equipo que disputó la última Copa América y la clasificación para el Mundial, todo indica que usará su esquema preferido: una línea de cuatro defensoras (aunque no reniega de la línea de tres, es difícil que la utilice ante rivales como Inglaterra, Escocia y Japón), un triángulo en el centro del medio campo con marca, dos volantes por afuera, una creativa (Estefanía Banini) y una delantera centro definida.

Un mundo de oportunidades

La posibilidad de dar un golpe en el Mundial radica en la ilusión de generar impacto, mientras germina la profesionalización de la actividad. Desde la selección confían en que el entusiasmo puede acortar diferencias con los equipos de elite (los tres rivales son Top-20 del ranking FIFA). Sin estructuras sólidas y con varios reveses por fuera de lo deportivo, las futbolistas quieren hacer ruido. Y así lo entienden puertas adentro. “Si llegamos plenos y con ritmo de fútbol podemos dar batalla. Hay una sed tan grande de revancha, de decir acá estamos nosotras. Más allá de que las otras tienen más historia y más recorrido, si podemos llegar así hay lugar para la ilusión”, confió Borrello, en diálogo con la nacion. La selección viajará el 31 de mayo a Francia para jugar algunos amistosos previos antes del debut en el Mundial, programado para el lunes 10 de junio contra Japón, en el Parque de los Príncipes de París. El segundo partido será el viernes 14 ante Inglaterra, en Le Havre, y la tercera presentación en el grupo será el miércoles 19 ante Escocia, otra vez en París. El desafío será mayúsculo: la historia marca que la Argentina llega con un récord de seis partidos mundialistas, con solo dos goles a favor y 33 en contra. Enfrente estarán potencias como las niponas, campeonas mundiales en 2011 y subcampeonas en 2015, o la sólida selección inglesa, con un tercer lugar en 2015

El incendio en Notre Dame, en tapas: portadas y lectura recomendada


Los nueve siglos de historia perdidos entre las llamas (Daily Mail), el drama del título más creativo entre el lamento (Libération), las llamas entre el llanto (New York Post), la esperanza (The West Australian), la desolación (La voix du Nord), lo inesperado (Le Télégramme), y la sensación de que una ciudad ya no será la misma (Clarín y La Nación). Entre tanto texto interesante en los portales de todo el mundo (hipótesis, reliquias, detalles), un repaso por las portadas papel. Muchas creativas y otras corriendo sus propios límites (tanto en espacio, como en formatos de títulos). En tiempos digitales, una de las pocas soluciones para corregir el desplome y la falta de interés va por el camino de generar impacto del bueno.

#lecturarecomendada

El viejo análisis de Mourinho y Villas-Boas sobre Messi


Un Ronaldinho que es “un engañador constante”, un central como Carles Puyol “agresivo pero con mal sentido posicional”, un Andrés Iniesta que sobresale con apenas 21 años y un Lionel Messi “demasiado zurdo”. Las definiciones surgen de un dossier armado por José Mourinho y su por entonces asistente André Villas-Boas de cara al Barcelona-Chelsea de octavos de final de la Champions League 2005/06 (Villas-Boas era el principal encargado en estos trabajos, según reveló el entrenador más tarde). Apuntes que filtró la cuenta de Twitter Performance Analysis in Action el último fin de semana y que tardaron apenas horas para estar traducidos en todos los idiomas.

No es habitual que se filtren los informes en detalle que realizan los entrenadores de fútbol sobre los equipos rivales. Y menos si se trata de un trabajo de scouting de elite. Es por eso que la filtración se viralizó a un ritmo sorprendente: mostraron el detrás de escena de Mourinho y Villas-Boas, y revelaron parte del trabajo minucioso del equipo técnico. En la Argentina, el impacto se dio por las anotaciones que aparecían al lado de Messi: “Calidad y velocidad, pero muy zurdo. Con exactamente los mismos comportamientos que Ronaldinho dentro de las líneas o diagonales. Empuja al equipo al avanzar con la pelota y es increíble en el uno contra uno”. Elogios que solapan una pequeña crítica al rosarino a sus 18 años, y sobre la que se recordó la frase de Pelé en diciembre del año pasado: “Tiene una sola pierna, una gambeta y no cabecea”. El abanico de definiciones de Messi en sus 656 goles oficiales es la respuesta futbolística perfecta.

En febrero de 2006, Barcelona y Chelsea se enfrentaron en los octavos de final de la Champions League, en un duelo marcado por la expulsión de Asier Del Horno por salir a "cazar" a Messi –Mourinho disparó contra el rosarino, a quien le apuntó por "hacer teatro"–. El equipo dirigido por Frank Rijkaard ganó 2-1 en Stamford Bridge, y selló la clasificación en el partido de vuelta con un empate 1-1 en el Camp Nou. Las acciones del duelo de octavos, la expulsión de Del Horno y los cruces dialécticos formaron parte del que muchos señalan como el punto de inflexión en la relación entre el entrenador portugués y Barcelona. Un vínculo que se quebró definitivamente con su arribo a Real Madrid, años más tarde.

“Ronaldinho tiene una transición defensiva muy pobre, al igual que su trabajo defensivo. Es algo a explotar. Y es un engañador constante: cae fácilmente”, se puede leer en el informe del cuerpo técnico de Chelsea. El brasileño es quien recibe la peor parte en un documento con más alabanzas al juego blaugrana que críticas. Iniesta, por su parte, es uno los mejor considerados: “Siempre sale desde el banco. Es un jugador muy dinámico, con gran radio de acción, velocidad de movimiento y velocidad de ejecución”. El mago de Fuentealbilla era una pieza de recambio de la que había que estar atento. Un diamante en bruto.

Las imágenes del análisis de Mourinho y su equipo muestran un repaso pormenorizado del juego rival. Se diseccionan la organización ofensiva, la transición, los probables sistemas de juego al inicio del partido, las opciones en el mediocampo blaugrana, cómo se adaptan al juego sin pelota, la organización defensiva, los ejecutantes de los tiros libres, los responsables de los tiros de esquina, quiénes lanzan los laterales, y todas las combinaciones posibles del sistema de Barcelona, su patrón de juego y sus variantes en ataque. No faltan las anotaciones individuales –con apuntes de los titulares y de los principales recambios–, y un mensaje especial dedicado al cuidado para frenar a Messi: “Si la opción es cometerle una falta, es importante hacerlo fuera del área y tan pronto como sea posible”. Un detalle que no pierde vigencia.

Publicado el 20 de marzo de 2019 en LA NACION

Goles por edad: una comparación con impacto

messi vs. cristiano ronaldo

Sergio Agüero es el goleador precoz, Lionel Messi logra su madurez frente al arco a los 22 años y ocho meses, y Cristiano Ronaldo arrasa con el tiempo como aliado, mostrando su mejor versión cuando se acerca a los 30. Los datos se desprenden del video que ayer publicó el canal de YouTube The Creativist, y difundió LA NACION, y que se viralizó a la velocidad de luz. Se trata de una comparación de cantidad de goles de ocho delanteros a la misma edad. Ideal para conocer cómo fue la evolución de cada uno a través de las temporadas y de los clubes. La infografía tiene en cuenta los gritos de Messi, Cristiano, Agüero, Wayne Rooney, Karim Benzema, Robert Lewandowski, Luis Suárez y Gonzalo Higuaín, e incluye todos los tantos en competencias oficiales, tanto en sus clubes como en las selecciones nacionales.

El trabajo estadístico es uno de los dos que publicó el canal de YouTube ayer, y ambos generaron buena repercusión. El otro corresponde a una carrera entre los 10 jugadores con mayor precio de mercado en el mundo desde 2004 a la fecha. Otro capítulo del clásico entre Messi y Cristiano en el que también se filtra un tercero en discordia: si entre los goleadores el reinado se va pasando entre ellos y Agüero -aunque el delantero de Manchester City no logra sostener el ritmo arrasador de sus contricantes-, entre los jugadores con mejor valuación se entromete Neymar. Su llegada a PSG explica parte de la abultada cifra.

Los números de Agüero, por ahora sin lugar en las convocatorias de Lionel Scaloni para la selección argentina, impactan en sus primeros años como profesional, con 60 tantos a los 20 años, duplicando los goles de Messi a la misma edad y tres veces más que Cristiano. Sus años en Independiente y Atlético de Madrid son parte de una explosión a temprana edad que después intenta mantener (es el máximo artillero de la historia del City), aunque no al mismo ritmo si se lo compara con las estadísticas fuera de control que registra el duopolio del fútbol moderno.

Las marcas que muestra el video están actualizadas hasta el último fin de semana, por lo que no tienen en cuenta lo que sucedió esta semana en Champions League (el luso marcó tres para la clasificación de Juventus, mientras que Messi anotó por duplicado en Barcelona), pero de todas maneras señala una clara tendencia: el rosarino tiene chances concretas de superar a Cristiano, dos años y cuatro meses mayor, y 27 goles arriba. Y hay más: el debate que se dio en redes sociales fue si la Liga de España favorece a los goleadores, con defensas más laxas que en Italia o Inglaterra. Casualidad o causalidad, quienes polemizan lo fundamentan en las explosiones que mostraron Agüero (Atlético de Madrid), Messi (Barcelona) y Cristiano (Real Madrid) en la península. Un debate que hasta ahora quedó en mensajes. Signo de estos tiempos, en el marco de una rivalidad sin época.

Publicado el 15 de marzo de 2019 en LA NACION

La era de Facebook en la Copa Libertadores

copa libertadores por facebook

Cerca de 60.000 comentarios y más de un millón de reproducciones. El pico de las interacciones quedó retratado en un momento clave: el gol de tiro libre de Cristian Ferreira, en el quinto minuto adicional del empate entre Alianza Lima y River del miércoles. Las estadísticas impactan, y no se detienen. El partido tuvo transmisión por Facebook (mediante Facebook Watch) y las imágenes siguen ahí, disponibles, como para repetirlas una vez y otra. La Copa Libertadores bajo demanda y sin costo llegó para quedarse, con una agenda que marca varios encuentros en común con Fox Sports (como sucedió con el 1-1 de River), y otros en exclusiva. Así como la NFL tiene su "Thursday night", la Conmebol ya cuenta con su grilla del jueves por fuera de la TV por cable. Huracán vs. Cruzeiro, Liga vs. Peñarol, y Deportivo Lara vs. Emelec pudieron ser seguidos solamente por Facebook.

El primer paso fuerte de la red social para los usuarios sudamericanos se dio en agosto pasado, cuando se conoció que Facebook había adquirido los derechos de la Champions League para transformarse en la tercera pantalla del torneo en el continente. ESPN y Fox Sports se quedaron con la transmisión por televisión, mientras que la compañía de Mark Zuckerberg fue de lleno por el streaming. Tiempo después se confirmó un rumor que circulaba desde los primeros meses de 2018: Facebook acordó con la Conmebol para ir por la Libertadores.

Sin abono ni suscripción de un pack de fútbol, para ver un partido por la red social no se necesita más que tener un usuario e ingresar a la fan page de la Copa Libertadores (facebook.com/CopaLibertadores) o al ícono de "Watch" que aparece al ingresar a la cuenta, un método que se replica para otras competencias. En tiempos en que la red social sufre un retroceso en la cantidad de usuarios, que se profundiza entre los más jóvenes (pierde en la franja entre los adolescentes y los menores de 35 años), la apuesta por la retransmisión de eventos deportivos puede servir como palanca para frenar la caída y renovar el target. El año pasado, la apuesta llegó también a Asia, un destino ideal para sumar una buena cantidad de fanáticos: ofrecieron los 380 partidos de la liga de España, con acuerdos para Afganistán, Bangladesh, Bután, India, Nepal, Maldivas, Sri Lanka y Paquistán. Fútbol a la carta desde la aplicación de Facebook y en cualquier dispositivo.

La programación de la primera rueda de la Libertadores cuenta con siete compromisos de equipos argentinos transmitidos exclusivamente por Facebook Watch. Al Huracán vs. Cruzeiro de ayer se sumarán Emelec vs. Huracán (el próximo jueves), Libertad vs. Rosario Central (4 de abril), River vs. Alianza Lima (11 de abril), Junior vs. San Lorenzo (25 de abril), Godoy Cruz vs. Concepción (9 de mayo) y Boca vs. Atlético Paranaense (9 de mayo). "La idea es permitir que la gente se comunique y se organice en torno a comunidades", explicaron desde Facebook en un reciente diálogo con LA NACION. Para eso darán la opción de que también cada club pueda ofrecer los partidos desde su respectiva página. Y por ahora resisten a las críticas: hay hinchas que hasta ayer desconocían esta opción y se quedaron sin ver a Huracán, y otros que no cuentan con un usuario en Facebook y no quieren (o no saben) registrarse, o simplemente no tienen la aplicación o el dispositivo necesario.

La experiencia, ya probada los miércoles en la Champions League y de reciente llegada al fútbol sudamericano, resulta bastante sencilla, y la calidad no defrauda, aunque todavía restan algunos retoques a ítems como la estabilidad (punto clave con los problemas de velocidad de conexión en Sudamérica). El plus aparece en la posibilidad de comentar, votar y compartir lo que sucede durante los 90 minutos. Una tribuna sin límites, y con interacción permanente. Además, los partidos pueden ser vistos tanto desde una computadora como desde un smartphone, una tablet o un smart TV.

Los jueves de Libertadores ya no serán iguales. La 60ª edición de la Copa trajo consigo otra manera de ver los partidos, a tono con una tendencia en alza que suma minutos en todo el mundo. La TV seguirá con sus días y la radio siempre estará vigente, pero se sumó un jugador que rompe el statu quo, se adapta al consumo bajo demanda y ofrece contenido sin cobrar. El único costo invisible son los datos.

Sobrevivir a Messi: esa es la cuestión


CORDOBA.- No alcanzaron ni las entradas a mitad de precio, ni las ofertas de última de hora, ni los tickets compensatorios, ni las puertas abiertas para los menores de 12 años. La selección empezó a despedirse del año mundialista en un entorno cercano a la indiferencia, en medio de un Boca-River que se lleva todos los flashes y con un duelo ante México sin mucho más en juego que la copa de un sponsor en común. Sin Lionel Messi, al que muchos extrañan y otros tantos prefieren lejos, habrá que acostumbrarse a una especie de hot-sale. Algo así como jugar al fútbol en medio de la temporada de rebajas

El paso por suelo cordobés es apenas una muestra de lo que transmite una selección atada a la incógnita sobre el futuro del entrenador. Más allá de los colores y de algunos nombres propios, la renovación impulsada tras el Mundial deberá chocarse una y otra vez con el estigma de ser justamente eso: una transición en la que cambian los apellidos partido a partido y donde cada amistoso resulta más un compromiso para sumar rodaje y ampliar la base de futbolistas que una puesta a punto.

Mucho del magnetismo está en los pesos pesados de los que se desconoce qué presencia tendrán en el futuro próximo. Esa mesa chica apuntada por sacudir los cimientos de la selección y de la que no hay más rastros que las suposiciones. En plena acción en Córdoba, el gol de Funes Mori convivió en las redes sociales con la visita de Messi al restaurante de lujo del chef Salt Bae, en Dubai. De más está decir qué tuvo más repercusión. Porque esta Argentina renovada también tiene un poco de eso: transita el difícil camino de no contar con una estrella de escala global. Después del golpe en Rusia, la tarea no es vivir sin Messi, es verle la cara a lo terrenal, a enfrentarse a sobrevivir sin él.

Opinión publicada el 17 de noviembre de 2018 en LA NACION

La renovación tiene en Foyth a un zaguero inteligente y con buen pie


CORDOBA.- "Jugó como si tuviese 100 partidos en la selección ", dispara Ramiro Funes Mori en la zona mixta del estadio Mario Alberto Kempes. "Creo que estamos delante de un gran central, un jugador importante para el futuro de la Argentina", añade Lionel Scaloni , a solo un pequeño pasillo de distancia. Mientras, Juan Marcos Foyth sale del vestuario albiceleste con su mejor disfraz: la cara de adolescente es la máscara perfecta para un defensor con una personalidad arrolladora. Su debut en la selección resulta un escalón más en un plan de carrera armado con paciencia y seguridad.

No se amedrentó en las selecciones juveniles, mostró algo de su calidad en solo nueve partidos en Estudiantes y ya tuvo tiempo para recibir elogios en el Tottenham inglés, que no dudó en pagar 12 millones de euros para llevarse a la perla de la generación 98. Y donde cuenta con la protección de Mauricio Pochettino, quien en los últimos días destacó el llamativo combo de inteligencia, elegancia y madurez del central de 20 años. ¿Dónde está el secreto de Foyth? "Creo que uno tiene que estar siempre tranquilo para cuando le toque alguna posibilidad. Y jugar en la selección es algo que soñaba desde que empecé a jugar al fútbol, por lo que lo disfruto mucho", cuenta, en diálogo con LA NACION, tras el triunfo 2-0 ante México, en el que fue reconocido por los organizadores como la figura del encuentro. Con la familia como eje y la biblioteca de Estudiantes en su escritorio, el pequeño gigante pisa firme.

"¿En quién pienso cuando se dan estos partidos? En mi familia, en mis amigos, en mi entorno. Sinceramente, es difícil caer, pensar en frío lo que me está pasando. Estuve ansioso en la previa, pero después uno entra y solo tiene que jugar al fútbol y hacer lo mejor posible. Pienso en todo lo vivido y solo siento alegría. La tranquilidad viene de todos los que me apoyan y de Estudiantes, que me enseñó los valores para llegar acá", revela.

Con su metro ochenta y siete, su pasado poco tiene que ver con la última línea. Y explica mucho de su manejo de pelota: en inferiores jugaba de enganche y el espejo devolvía la imagen del brasileño Kaká. "Era un jugador distinto y jugaba como conductor porque tenía una técnica increíble y una pegada excelente", señaló Diego Bottegal, su director técnico en las juveniles del Pincha, cuando se conoció la convocatoria para la selección. El estirón lo sacó del mediocampo y con el tiempo tuvo que aceptar que su lugar en el mundo iba a estar en la zaga central. Aunque gracias a esa experiencia como volante dice sentirse cómodo ante los pedidos de Scaloni y su cuerpo técnico: "Antes del partido me pidieron que juegue rápido, vertical, que tenga predisposición para jugar siempre, aunque sabiendo elegir cuándo salir jugando y cuándo no, y que seamos nosotros los que llevemos el partido adelante".

Atrás quedaron los seis puntos en la cara por un roce con Walter Kannemann que lo tuvieron en duda para el amistoso del viernes, y un diálogo con el cuerpo médico que dejó en claro que no había corte que lo pudiese dejar afuera del once inicial ante México: "Hablé con el médico y lo primero que le pregunté era si podía jugar. No era nada muscular, era solo un corte. Siempre quise jugar y si se volvía a abrir. se volvían a hacer los puntos". El apósito en el pómulo derecho quedará como recuerdo en las fotos del estreno.

Con la cabeza en alto, acepta los elogios, pero mantiene los pies sobre la tierra y valora que le queda mucho por pulir. Sabe que el camino es largo y escucha los consejos que llegan de compañeros y entrenadores. Puertas adentro, en la selección valoran su capacidad, pero también destacan que "hay que ayudarlo, hablar mucho con él" y que todavía "tiene mucho que aprender". "Su técnico lo está llevando de una manera extraordinaria", destacó Scaloni sobre los minutos que le va otorgando Pochettino en Tottenham. Aunque algo está claro: su escuela parece estar en las canchas. Se adapta sin inconvenientes a los desafíos y crece con el pasar de los minutos. El rodaje de esta transición forzada de la selección resulta la oportunidad perfecta. Sabe que es parte de un recambio y que tiene que aprovechar cada una de las oportunidades.

En tiempos de apariciones en cuentagotas, su desempeño en la noche cordobesa resultó una brisa de aire fresco para quienes no lo tenían en su radar y la confirmación de un diamante en bruto para aquellos que ya habían tomado nota de su talento en la Sub 20 de Claudio Úbeda o en el puñado de encuentros en Estudiantes. El chico de tranco firme, juego aéreo y manejo del balón que busca hacerse un lugar en una selección que transita el cambio de época. El tiempista de mirada angelical.

Publicado el 17 de noviembre de 2018 en LA NACION

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